Una investigación analiza el papel de genes vinculados al cáncer en problemas visuales

Los activadores de las proteínas Ras se relacionan con la formación del cristalino y con aspectos muy distintos, como la producción de insulina. El Centro de Investigación del Cáncer (CIC) de Salamanca estudia desde hace años el papel de genes y proteínas de la familia Ras, ya que aparecen alterados en un 30% de los tumores. Un aspecto importante de esta investigación son las proteínas activadoras de Ras, que están implicadas en otros procesos fisiológicos y en patologías muy distintas al cáncer.

Ahora, una nueva fase de estas investigaciones se propone analizar el papel de los activadores GRF y SOS en problemas visuales observados en ratones, como la formación del cristalino o la fotorrecepción, así como en otros muy distintos, como la producción de insulina.

En este trabajo, los científicos utilizan ratones knockout, es decir, animales modificados genéticamente para algunos de sus genes estén inactivados y poder comprobar así las funciones que realizan. Aunque inicialmente el propósito de inactivar algunos genes era comprobar su papel en cáncer, el transcurso de los estudios ha llevado a los expertos a otros campos, según explican a DiCYT.

Así, el investigador Alberto Fernández Medarde se ha centrado en el gen GRF1, muy relacionado con el sistema nervioso central. En colaboración con un equipo de investigación de Londres, ha comprobado que los ratones knockout para este gen tienen problemas en la morfogénesis del cristalino, de manera que está implicado en la miopía. «Ellos han descubierto que existen alteraciones que asocian GRF1 con personas que tienen miopía. Aunque se sabía que la miopía tiene un factor genético, no se conocía ningún gen asociado a ella hasta este estudio y ahora queremos estudiar qué procesos llevan a la generación de estos defectos en la formación del cristalino», ha declarado.

Además, también parece que GRF1 está implicado en problemas de fotorrecepción o de captación lumínica. «No es lo mismo que la miopía, porque aunque haya una deformación del cristalino, la luz llega igual. Sin embargo, los animales knockout para GRF1 tienen problemas para captar la luz, así que queremos saber por qué», explica el investigador.

Curiosamente, el mismo gen también parece ser responsable de problemas muy distintos, por ejemplo, una menor circulación de insulina. «GRF1 está implicado en la generación de islotes de Langerhans del páncreas, que es donde se produce la insulina. Sin el gen, los animales tienen menos islotes y más pequeños, así que les cuesta más metabolizar la glucosa a estos ratones». ¿Existe alguna relación entre este problema y las deficiencias visuales? «A pesar de que personas que tienen diabetes acaban desarrollando una retinopatía diabética, no pensamos que esté relacionado con esto», comenta el científico. Sin embargo, un mismo gen sí puede estar implicado en estas cuestiones porque el origen embrionario de los islotes pancreáticos y el sistema nervioso central es el mismo.

También con SOS

Alberto Fernández Medarde acaba de recibir una ayuda de la Fundación Samuel Solórzano de 5.500 euros para seguir profundizando en estas cuestiones y que incluye el estudio de otros activadores de Ras: SOS1 y SOS2. Los knockout de SOS1 son letales, es decir, que se mueren durante desarrollo embrionario por problemas en la placenta. Por eso, para estudiarlos, «hemos desarrollado un modelo condicional, en el cual puedes hacer que la expresión de este gen se pierda sólo en adultos», comenta.

Tras generar los ratones condicionales SOS1, los científicos los cruzan con los de SOS2. «Los resultados son interesantes, porque al desaparecer el gen, el animal se ve muy afectado, pierde peso y en dos semanas se muere. Ahora tenemos que explicar por qué», comenta. En cualquier caso, «esto nos indica que para la supervivencia de estos ratones estos genes son fundamentales y que no existen otros que los puedan sustituir en adulto».

Aunque lejos de traducirse en tratamientos concretos de patologías, esta línea de investigación resulta «muy prometedora» y relevante científicamente. Sin embargo, al igual que anteriormente el estudio de genes relacionados con el cáncer ha llevado a nuevos campos más cercanos a las Neurociencias, los investigadores no descartan que los estudios actuales tomen nuevos rumbos en función de los resultados. Por ejemplo, es posible que GRF2 pueda comportarse como un gen supresor de tumores.

 

José Pichel Andrés – DICYTINNOVAticias.com

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