Observaciones de Cassini. El calor interno de Saturno acelera las corrientes del planeta

En lugar de tener una fina atmósfera y la superficie de líquido y sólido como la Tierra, Saturno es un gigante de gas cuya atmósfera profunda es en capas con múltiples cubiertas de nubes a gran altitud.

Un estudio que utiliza imagenes recogidas por la sonda Cassini de la NASA ha demostrando que el calor del interior de Saturno es lo que alimenta las corrientes a chorro características del planeta. Este hallazgo, que se ha publicado en la revista ‘Icarus’, permitirá seguir indagando sobre el mecanismo que impulsa estas estructuras onduladas en la atmósfera de Saturno y la fuente de la que los jets derivan su energía.

   En lugar de tener una fina atmósfera y la superficie de líquido y sólido como la Tierra, Saturno es un gigante de gas cuya atmósfera profunda es en capas con múltiples cubiertas de nubes a gran altitud. En cuanto a los vientos, la mayoría se sopla hacia el este, aunque algunos soplan hacia el oeste, lo que provoca las corrientes en chorro en aquellos lugares donde la temperatura varía significativamente de una latitud a otra.

   Según se ha detallado en el trabajo, la condensación de agua de calentamiento interno de Saturno, conducido a las diferencias de temperatura en la atmósfera, son el ‘motor’ de estas corrientes. Las diferencias de temperatura crean remolinos, o perturbaciones que mueven el aire hacia adelante y hacia atrás en la misma latitud y los remolinos, a su vez, aceleran las corrientes en chorro como la rotación de engranajes de una cinta transportadora.

   «Se sabía que las atmósferas de planetas como Saturno y Júpiter pueden obtener su energía de dos lugares: el Sol o el calor interno. El reto ha sido idear formas de utilizar los datos para poder encontrar la diferencia entre ambas posibilidades» ha indicado uno de los autores, Tony Del Genio.

   Para ello se han utilizado las imágenes que Cassini ha recogido en su recorrido por la órbita de Saturno. Según han explicado los expertos, la órbita del planeta es lo suficientemente larga para obtener el número de observaciones necesarias para ver patrones sutiles que emergen las variaciones diarias en tiempo.

   Al ver por primera vez cómo estos remolinos aceleran las corrientes en chorro a dos alturas diferentes, los científicos encontraron que los remolinos eran débiles en las altitudes mayores, donde los investigadores anteriores habían encontrado que se produce la mayor parte del calor del Sol.

   Así, los autores han podido descontar el calentamiento del Sol y determinar que el calor interno del planeta está conduciendo en última instancia, la aceleración de las corrientes de chorro, no el Sol. El mecanismo que mejor coincide con las observaciones implicaría el calor interno del planeta revolviendo el vapor de agua del interior de Saturno. Ese vapor de agua se condensa en algunos lugares cuando el aire sube y libera el calor que hace las nubes y lluvia. Este calor provee la energía para crear los remolinos que impulsan las corrientes en chorro.

    «Entender lo que impulsa la meteorología en Saturno, y en general en los planetas gaseosos, ha sido uno de nuestros objetivos principales desde el comienzo de la misión Cassini», ha explicado Del Genio, quien ha añadido que «es muy gratificante ver que finalmente se van a entender los procesos atmosféricos que hacen al planeta similares a la tierra y también diferentes de otros planetas».

innovaticias.com – ep

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