Estudio en sedimentos del oeste de EEUU. La Anomalía Climática Medieval, reflejada en isótopos de oxígeno

El nuevo estudio, publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences, explora la Anomalía Climática Medieval

A través de la exploración de los anillos de los árboles y los isótopos de oxígeno, investigadores de la Universidad de Pittsburgh (Estados Unidos), han conseguido precisar la historia de las sequías en las zonas áridas y semiáridas del oeste americano.

   El nuevo estudio, publicado en ‘Proceedings of the National Academy of Sciences’, explora la Anomalía Climática Medieval, un período particularmente cálido que tuvo lugar en el Atlántico norte entre los años 950 y 1250. Aunque este período de tiempo se conoce como un «período seco», los investigadores de Pittsburgh han descubierto una inesperada complejidad en los patrones de las sequías.

   «Al este de las montañas Cascade, el noroeste del Pacífico es hoy en día seco y caluroso en verano, y húmedo en invierno», ha explicado uno de los autores del trabajo, Byron A. Steinman, quien ha añadido que, según los nuevos datos, «el invierno en el noroeste del Pacífico, durante la Anomalía Climática Medieval, no pudo haber sido seco».

   Steinman, quien ha trabajado con el profesor de Geología y Ciencia Planetaria Mark B. Abbott, comenzó estudiando anillos de árboles que, a menudo, pueden registrar precipitaciones y cambios en las temperaturas. Sin embargo, los anillos de los árboles son más precisos en el registro de esta información durante los meses de primavera y verano, cuando el árbol está creciendo.

   Por lo tanto, para determinar la validez de los datos obtenidos de los anillos de árboles, los investigadores decidieron llevar a cabo un estudio de isótopos de oxígeno, explorando isótopos de hace 1.500 años, presentes en los sedimentos del fondo de dos cuerpos de agua en el estado de Washington: el Lago Castor y el Lago Lime. La composición isotópica de estos sedimentos, según ha señalado Steinman, puede reflejar la cantidad de agua que entra en un lago, especialmente durante la estación húmeda.

   Los investigadores prestaron especial atención al carbonato de calcio en el agua (que se muestra en forma de calcita), ya que el oxígeno en este mineral se relaciona directamente con la relación isotópica del agua del lago. El Lago Castor se encuentra en una meseta, y su agua proviene de las precipitaciones y de las aguas subterráneas; por lo tanto, no se pierde agua por evaporación; por otro lado, el Lago Lime pierde la mayor parte de su agua a través de una corriente de salida permanente. Mediante la comparación de los dos lagos, los investigadores pudieron determinar el balance hídrico entre la evaporación y la precipitación.

Para determinar el momento de la sequía, los científicos se centraron en dos isótopos estables de oxígeno -oxígeno 16 y oxígeno 18- en los sedimentos. El oxígeno 16 es más ligero que el oxígeno 18 y, así, se pierde más cantidad de este isótopo durante la evaporación. Si los lagos están llenos de agua, sin embargo, habrá más oxígeno 16 en la calcita. Las capas de sedimentos que se establecen cada año se pueden datar, ya sea usando carbono 14, o mediante la localización de las capas de tefra (ceniza volcánica).

Al final, sin embargo, lo que los expertos encontraron fue una falta de coincidencia en los datos. Según Steinman, «los anillos de los árboles y los datos de isótopos coincidían a corto plazo, no obstante, a largo plazo, los registros no concordaban. Los datos de anillos de los árboles sugieren condiciones de sequía durante el verano de la Anomalía Climática Medieval, mientras que los datos isotópicos indican inviernos más húmedos de lo esperado».

Los investigadores sugieren una fuerte relación centenaria, en los últimos 1.500 años, entre las precipitaciones de invierno, y los patrones de la variabilidad del clima en el Pacífico, conocidos como Oscilación Decenal del Pacífico (PDO, por sus siglas en inglés).

«Antes y durante la Anomalía Climática Medieval, el Océano Pacífico Norte era más cálido, y Washington experimentó más precipitaciones que durante la Pequeña Edad de Hielo, que tuvo lugar desde 1450 hasta 1850 dC.», explica Steinman. El investigador espera continuar con este estudio, obteniendo registros adicionales cuantitativos de las precipitaciones, con diferentes sistemas de lagos, para comprender mejor estos fenómenos climáticos.

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