Nos ayudan dos redes de comunicadores de la ciencia, una para los estados miembros del CERN, y otra compuesta por los directores de comunicación de los principales laboratorios de física de partículas y organismos de financiación
¿Cuáles son las claves de su estrategia de comunicación?
Queremos ser lo más transparentes, oportunos y fidedignos que podamos. El objetivo es ser estratégicos en nuestra forma de pensar, y planificar a largo plazo. Relanzamos la campaña del LHC en 2004, coincidiendo con el 50 aniversario del CERN, cuando invitamos a todas las partes interesadas de los Estados Miembros para que visitaran el CERN, conocieran otras personas que hablaban su idioma y vieran las increíbles instalaciones que tenemos aquí. Desde entonces hemos cultivado esas relaciones.
Nos ayudan dos redes de comunicadores de la ciencia, una para los estados miembros del CERN, y otra compuesta por los directores de comunicación de los principales laboratorios de física de partículas y organismos de financiación. Eso nos permite cobrar relevancia en todas partes.
La primera oportunidad que tuvimos para poner la política de apertura en práctica fue cuando íbamos a poner en marcha el LHC en 2008. Invitamos a la prensa mundial e hicimos una emisión en directo vía satélite durante todo el día. Desde entonces, hemos convocado a los medios de comunicación en el CERN con cada hito importante. El otro aspecto de nuestra estrategia ha sido aprovechar las oportunidades que hemos tenido, como la aparición del CERN en la novela y la película Ángeles y Demonios.
¿A quiénes se dirigen, quién es su público?
Nuestro objetivo es apoyar los objetivos del CERN, pero lo primordial es conseguir que la ciencia llegue a la sociedad. Con esto en mente, nos dirigimos a una serie de audiencias: los líderes de opinión de ciencia y tecnología, los que toman las decisiones, el público en general, los periodistas científicos, nuestro público interno, nuestros vecinos, los sistemas educativos, sin olvidar a la gente que trabaja en otros campos de la ciencia,etc. Todos son importantes para nosotros.
¿Cuáles son las claves de su estrategia de comunicación?
Queremos ser lo más transparentes, oportunos y fidedignos que podamos. El objetivo es ser estratégicos en nuestra forma de pensar, y planificar a largo plazo. Relanzamos la campaña del LHC en 2004, coincidiendo con el 50 aniversario del CERN, cuando invitamos a todas las partes interesadas de los Estados Miembros para que visitaran el CERN, conocieran otras personas que hablaban su idioma y vieran las increíbles instalaciones que tenemos aquí. Desde entonces hemos cultivado esas relaciones.
Nos ayudan dos redes de comunicadores de la ciencia, una para los estados miembros del CERN, y otra compuesta por los directores de comunicación de los principales laboratorios de física de partículas y organismos de financiación. Eso nos permite cobrar relevancia en todas partes.
La primera oportunidad que tuvimos para poner la política de apertura en práctica fue cuando íbamos a poner en marcha el LHC en 2008. Invitamos a la prensa mundial e hicimos una emisión en directo vía satélite durante todo el día. Desde entonces, hemos convocado a los medios de comunicación en el CERN con cada hito importante. El otro aspecto de nuestra estrategia ha sido aprovechar las oportunidades que hemos tenido, como la aparición del CERN en la novela y la película Ángeles y Demonios.
¿A quiénes se dirigen, quién es su público?
Nuestro objetivo es apoyar los objetivos del CERN, pero lo primordial es conseguir que la ciencia llegue a la sociedad. Con esto en mente, nos dirigimos a una serie de audiencias: los líderes de opinión de ciencia y tecnología, los que toman las decisiones, el público en general, los periodistas científicos, nuestro público interno, nuestros vecinos, los sistemas educativos, sin olvidar a la gente que trabaja en otros campos de la ciencia,etc. Todos son importantes para nosotros.
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