El extracto de cardo mariano no aporta ‘nada’ al tratamiento de la hepatitis C crónica

La hepatitis C crónica afecta a casi el 3 por ciento de la población mundial, y puede conducir a la cirrosis, la insuficiencia hepática y el cáncer de hígado. Una gran proporción de los pacientes no responden a ciertos tratamientos

El uso de la silimarina, un extracto del cardo mariano (Silybum marianum) utilizado comúnmente por algunos pacientes con enfermedad hepática crónica, no proporciona mayor beneficio que el placebo, en pacientes con hepatitis C (VHC) resistente a los medicamentos, según un estudio publicado en ‘JAMA’.

   La hepatitis C crónica afecta a casi el 3 por ciento de la población mundial, y puede conducir a la cirrosis, la insuficiencia hepática y el cáncer de hígado. Una gran proporción de los pacientes no responden a ciertos tratamientos, y muchos otros no pueden ser tratados a causa de enfermedades coexistentes. Por lo tanto, los medicamentos alternativos con actividad modificadora de la enfermedad pueden ser beneficiosos, según la información de respaldo del artículo.

   En la investigación, un 33% de los pacientes con infección crónica por VHC y cirrosis reportaron un uso actual o pasado de la silimarina, para el tratamiento de su enfermedad. Hasta ahora, los estudios clínicos que han evaluado el uso del cardo mariano para una variedad de enfermedades del hígado, han arrojado resultados inconsistentes.

   Michael W. Fried, de la Universidad de Carolina del Norte, en Chapel Hill (Estados Unidos), y sus colaboradores, realizaron un nuevo estudio para evaluar el uso de la silimarina en el tratamiento de la infección crónica por el VHC. Este estudio multicéntrico, controlado con placebo, se llevó a cabo en 4 centros médicos en los Estados Unidos. Entre los participantes, había 154 personas con infección crónica por VHC y niveles de 65 U/L de alanina aminotransferasa (ALT, una enzima que refleja la función hepática), que habían sido tratados sin éxito, previamente, con interferón.

   La inscripción comenzó en mayo de 2008, y se completó en mayo de 2010, y el último seguimiento concluyó en marzo de 2011. Los participantes fueron asignados aleatoriamente a recibir 420 mg de silimarina, 700 mg de silimarina, o placebo, administrados 3 veces al día, durante 24 semanas. La medida de resultado primario del estudio era un nivel sérico de ALT de 45 U/L, o menos (que se considera dentro del rango normal), o menos de 65 U/L, siempre que se observara una disminución del 50 por ciento desde los valores basales. Los resultados secundarios incluyeron cambios en los niveles de ALT, los niveles de ARN del VHC, y en la calidad de vida.

   Al final del tratamiento, sólo 2 participantes en cada grupo de tratamiento alcanzaron el punto final primario pre-especificado. El porcentaje de participantes que alcanzaron el punto final primario fue del 3,8 por ciento en el grupo placebo; del 4,0 por ciento en el grupo de 420 mg de silimarina; y del 3,8 por ciento en el grupo de 700 mg de silimarina. Los investigadores también observaron que no hubo diferencia estadísticamente significativa entre los grupos de tratamiento, en cuanto a los cambios en los niveles séricos de ALT. Por otro lado, el promedio del nivel de ARN del VHC en suero no varió significativamente, durante las 24 semanas de tratamiento.

   Tampoco hubo cambios significativos en los componentes de salud física o mental de las puntuaciones sobre la calidad de vida. Además, la frecuencia de eventos adversos reportados por los pacientes no difirió significativamente entre los grupos de tratamiento.

   Los autores concluyen que, «en resumen, la silimarina oral, utilizada en dosis superiores a las habituales, no alteró significativamente los marcadores bioquímicos o virológicos de la actividad de la enfermedad, en pacientes con infección crónica por VHC que recibieron tratamiento previo con interferón».

innovaticias.com – ep

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