Cosas de espías…

La profesora de la Universidad de Valladolid Ángela Barbero explica las situaciones cotidianas en las que se emplean estas herramientas matemáticas

Aunque no nos demos cuenta, en muchas de nuestras actividades diarias están implicados los códigos, un ámbito de las matemáticas que estudia la codificación de la información y que se encuentra en auge en las últimas décadas a raíz del desarrollo de las comunicaciones. Como explica la profesora de Matemática Aplicada de la Universidad de Valladolid Ángela Barbero, en la era de la información y de la comunicación “los códigos son absolutamente necesarios para mejorarla, para hacerla más eficiente, más fiable o para protegerla contra potenciales enemigos”.

 

La experta ha impartido hoy la conferencia ¿Los códigos son sólo cosa de espías? en el marco de las actividades organizadas por el Instituto de Matemáticas de la Universidad de Valladolid (IMUVa) con motivo de la Semana de la Ciencia 2012. Durante la charla, ha hecho hincapié en que en realidad se trata de un área de las matemáticas que se utiliza “muy frecuentemente”. “En general, la gente piensa que las matemáticas son algo abstracto y alejado de la vida cotidiana, y sin embargo hay matemáticas en muchas cosas que utilizamos cada día”, señala a DiCYT.

 

En este sentido, subraya, uno de los ámbitos que se utilizan “constantemente” es la Teoría de Códigos. La experta ha profundizado en tres tipos de códigos con sus distintos usos. Uno de ellos son los códigos de compresión, los que sirven “para comprimir la información y facilitar su transmisión con menos coste”; otros son los correctores, que permiten “corregir los errores que se producen durante la transmisión para conseguir información más fiable” y, finalmente, los códigos criptográficos, “quizá los más conocidos, los códigos secretos que sirven para ocultar la información frente a terceras personas que no queremos que accedan a ella”.

 

En cuanto a los códigos compresores, son utilizados “por todas las personas que hoy en día están familiarizadas con aplicaciones electrónicas”, por ejemplo, las que emplean códigos “zip” y “rar” para comprimir ficheros y mandarlos por correo electrónico, o los códigos que comprimen ficheros de audio y de vídeo para que puedan ser transmitidos a mayor velocidad o a tiempo real.

 

Respecto a los códigos correctores de errores, los teléfonos móviles los usan “para hacer que las interferencias que ocurren durante la transmisión de la información sean eliminadas”. Asimismo, recuerda la profesora de la Universidad de Valladolid, frente a los discos de vinilo “eran la mayor innovación que presentaban los CDs, la incorporación de un código corrector de error que permitía que, aún teniendo algunos rayones, el CD pudieran leerse”.

 

Por último, añade, los códigos criptográficos se emplean comúnmente en banca electrónica, por ejemplo, “para que cada vez que accedemos a nuestro banco toda la comunicación esté cifrada con un código que trate de ocultarla ante un posible observador que esté intentando captar esa señal desde otro ordenador”, del mismo modo que se utilizan “en los juegos en red”.

 

Así, la Teoría de Códigos “es un campo a medio camino entre las matemáticas, la ingeniería o la estadística”. Los estudiantes que estén interesados en trabajar en este campo deben elegir como futuro académico las titulaciones de Matemáticas o Ingeniería, y especializarse posteriormente a través de un posgrado, lo que les permitiría “adquirir los conocimientos necesarios que luego le pueden permitir trabajar con códigos.

 

Divulgar las matemáticas

 

El Instituto de Matemáticas de la Universidad de Valladolid (IMUVa) se ha sumado a la celebración de la Semana de Ciencia, que tendrá lugar entre los días 9 y 16 de este mes, con un ciclo de conferencias sobre temas que abarcan desde la utilización de las matemáticas en la sociología y la política hasta su vertiente más tradicional, “capaz de transportarnos a un universo fascinante, en el que las ideas fluyen de manera natural y los retos permanecen en ocasiones latentes durante siglos hasta que un investigador consigue desentrañarlos», según afirma el director del IMUVa, el catedrático Carlos Matrán.

En este sentido, dos de los grupos del IMUVa darán a conocer la investigación que realizan en sendas conferencias que tendrán lugar el lunes día 12, a partir de las 17 horas en el Salón de Grados I de la Facultad de Ciencias. Se ha elegido para esta ocasión dos grupos que trabajan en asuntos de interés para un público no necesariamente especializado en el ámbito matemático, como son la dinámica atmosférica y la protección de la información.

 

La última actividad a cargo de miembros del IMUVa es la conferencia que impartirá Jesús María Sanz Serna, uno de los matemáticos españoles más prestigiosos, el martes día 13, a las 17 horas y también en el Salón de Grados I de la Facultad de Ciencias, en la que, bajo el título Método en la locura, pondrá de manifiesto cómo a pesar de la aleatoriedad existente en muchos de los fenómenos de nuestro entorno, es posible encontrar orden y regularidad.

 

La semana concluye el jueves 15, con la conferencia Programación lineal, complejidad del método del símplice y Conjetura de Hirsch a cargo de Francisco Santos, investigador de la Universidad de Cantabria con raíces vallisoletanas, que acercará a los asistentes a la reciente resolución de un problema matemático de gran trascendencia y que ha permanecido abierto más de cincuenta años.

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