Nuevas tecnologías para la rehabilitación de pacientes

Como detalla a DiCYT Juan Carlos Fraile, responsable de la División de Ingeniería Biomédica de Cartif, este exoesqueleto está pensado para la rehabilitación de miembros superiores de pacientes que han sufrido algún tipo de accidente cerebrovascular (ACV) y que a consecuencia del mismo sufren problemas de movilidad en sus brazos.

El proyecto Cenit Rehabilita (Tecnologías Disruptivas para la Rehabilitación del Futuro) ha concluido tras tres años de trabajo por parte de sus 20 socios, empresas y centros de investigación especializados en el desarrollo de nuevas tecnologías para la rehabilitación de pacientes. Entre ellos están dos socios castellano leoneses, la empresa vallisoletana Idecal y el centro tecnológico Cartif, quienes han colaborado en una de las tareas del proyecto centrada en el desarrollo de un exoesqueleto (un armazón mecánico que ayuda al usuario a moverse y realizar determinadas actividades) para la rehabilitación de miembros superiores.

 

Como detalla a DiCYT Juan Carlos Fraile, responsable de la División de Ingeniería Biomédica de Cartif, este exoesqueleto está pensado para la rehabilitación de miembros superiores de pacientes que han sufrido algún tipo de accidente cerebrovascular (ACV) y que a consecuencia del mismo sufren problemas de movilidad en sus brazos.

 

“Hemos desarrollado un control háptico que, implantado en el exoesqueleto, nos permite ejecutar terapias de rehabilitación activas. En todo momento medimos la fuerza que el paciente ejerce y le proporcionamos aquella fuerza que él no puede hacer para que, a través del exoesqueleto, pueda completar la terapia adecuadamente”, explica Fraile. De este modo, el exoesqueleto incorpora diversos sensores capaces de medir la fuerza que el paciente realiza con su miembro superior durante la terapia, y le proporciona asistencia de forma automática cuando por sí mismo no es capaz de realizar el movimiento que le exige tratamiento.

 

Seis áreas de actividad

 

El proyecto Rehabilita está enmarcado en el subprograma de apoyo a consorcios estratégicos nacionales de investigación técnica (CENIT-E) y se marcó como objetivo sentar las bases científicas y tecnológicas para la rehabilitación del siglo XXI. De este modo, se prevé que el sector sanitario español responda a los retos de sostenibilidad y eficiencia a los que se enfrentan las sociedades europeas en general y la española en particular.

 

Este objetivo se estructuró en seis áreas de actividad investigadora para el desarrollo de distintas tecnologías, metodologías, dispositivos y algoritmos para provocar esa ruptura tecnológica necesaria y superar las barreras que han impedido la penetración de las tecnologías en el ámbito de la rehabilitación. Estas actividades han sido el desarrollo de tejidos sensoactivos inteligentes, dispositivos inteligentes de monitorización de parámetros biomédicos y signos vitales, entornos virtuales interactivos dependientes del contexto, dispositivos biónicos híbridos con capacidades avanzadas de percepción y de acción y tecnologías de adaptación inteligente de terapias y aprendizaje.

 

En adelante, el proyecto evolucionará hacia el desarrollo de prototipos operativos que permitan abordar un proceso de pre-industrialización de distintas soluciones innovadoras y rupturistas comercializables, según la información de GMV, empresa coordinadora del Cenit Rehabilita.

 

Conclusiones

 

El proyecto ha permitido evidenciar un nuevo modo de realizar la práctica clínica de rehabilitación. Los investigadores consideran que las actividades rehabilitadoras se deben realizar en medio de la actividad diaria, de un modo controlado, supervisado y obteniendo resultados medibles. Asimismo, prevén que la telemedicina se extienda a los procesos rehabilitadores, más allá de una supervisión de signos vitales, en base a la prescripción planificada de actividades que se pueden ir personalizando y adaptando en función de la evolución del paciente evaluada de forma medible.

 

Por otro lado, apuntan a que las actividades rehabilitadoras se realicen sin la presencia física de un terapeuta, mediante dispositivos tecnológicos de interacción que proporcionan la asistencia de modo virtual y creen confianza en los pacientes que las realizan, como si se tratara de un entorno con supervisión clínica directa (hospital, gimnasio o centro terapéutico). Finalmente, que el conocimiento terapéutico gestionado a través de una plataforma tecnológica pueda ser compartido de forma eficiente entre profesionales, generando un corpus doctrinal que sea de ayuda para la práctica clínica de la rehabilitación.

DiCYT

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