En galaxias enanas captan la posible semilla de la que brotan los agujeros negros

El crecimiento de un agujero negro no es tan fácil como plantar una semilla en el suelo y añadirle agua. Estos objetos masivos son conjuntos densos de materia que, literalmente, conforman un pozo sin fondo, ya que cualquier cosa que caiga en él nunca va a salir.

Un nuevo estudio con datos del Explorador Infrarrojo de Campo Amplio de la NASA (WISE) ha captado lo que podría ser la semilla cósmica de la que brotará un agujero negro. Los resultados están ayudando a los científicos a reconstruir la evolución de los agujeros negros supermasivos, objetos poderosos que dominan los corazones de todas las galaxias.

   El crecimiento de un agujero negro no es tan fácil como plantar una semilla en el suelo y añadirle agua. Estos objetos masivos son conjuntos densos de materia que, literalmente, conforman un pozo sin fondo, ya que cualquier cosa que caiga en él nunca va a salir. Presentan una variedad de tamaños. El más pequeño, sólo unas pocas veces mayor que la masa de nuestro Sol, se forma de las explosiones de estrellas. La mayor de estas bestias oscuras, con miles de millones de veces la masa de nuestro sol, crece junto con sus galaxias anfitrionas a través del tiempo, en su centro. Pero se mantiene el misterio sobre cómo funciona este proceso.

   Los investigadores que utilizan WISE abordaron esta cuestión mediante la búsqueda de agujeros negros en galaxias «enanas». En algunos aspectos, se asemejan a los tipos de galaxias que podrían haber existido cuando el universo era joven, y por lo tanto ofrecen una visión de los viveros de los agujeros negros supermasivos.

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   En el estudio se descubrieron cientos de galaxias enanas en las que agujeros negros pueden estar al acecho. Su luz infrarroja se puede ver a través del polvo, a diferencia de la luz visible, por lo que WISE es más capaz de encontrar los agujeros negros ocultos por el polvo. Los investigadores encontraron que los agujeros negros de las galaxias enanas pueden ser alrededor de 1.000 a 10.000 veces la masa de nuestro sol, más grande de lo esperado para estas pequeñas galaxias.

   «Nuestros hallazgos sugieren que las semillas originales de los agujeros negros supermasivos son bastante masivas», dijo Shobita Satyapal, de la George Mason University, autor principal de un artículo publicado en la edición de marzo de la revista Astrophysical Journal.

   Las nuevas observaciones argumentan en contra de una teoría popular de crecimiento del agujero negro, que sostiene que los objetos se hacen voluminosos en tamaño a través de las colisiones de galaxias. Cuando nuestro universo era joven, las galaxias eran más propensas a chocar y combinarse. Es posible que los agujeros negros de las galaxias fusionadas también acumularan más masa. En este escenario, los agujeros negros supermasivos crecen en tamaño a través de una serie de fusiones de galaxias.

NO HACEN FALTA COLISIONES PARA GANAR TAMAÑO

   Pero el descubrimiento de que los agujeros negros de las galaxias enanas son más grandes de lo esperado sugiere que las fusiones de galaxias no son necesarias para crear grandes agujeros negros. Las galaxias enanas no tienen una historia de cataclismos galácticos, y sin embargo, sus agujeros negros son ya relativamente grandes.

   En lugar de ello, los agujeros negros súper masivos pueden formarse muy temprano en la historia del universo. O pueden crecer en armonía con sus galaxias anfitrionas alimentándose de gas circundante.

   «Todavía no sabemos cómo se formaron los agujeros negros monstruosos que residen en los centros de galaxias «, dijo Satyapal . «Pero la búsqueda de grandes agujeros negros en galaxias diminutas nos muestra que los grandes agujeros negros deben haberse creado de alguna manera en el universo temprano, antes de que las galaxias chocaran con otras galaxias».

ep

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