Innovadora tecnología 3D mejora la detección de cánceres invasivos

Según un estudio, una novedosa técnica de imágenes en 3D permite a los radiólogos detectar más casos de cáncer de mama invasivo.

Una nueva técnica de imágenes en 3D que no suelen cubrir los seguros médicos permite a los radiólogos detectar más casos de cáncer de mama invasivo que la mamografía tradicional, según un estudio.

En un análisis de casi medio millón de mujeres publicado en el número del 25 de junio de la revista Journal of the American Medical Association (JAMA), los investigadores hallaron que la mamografía en 3D, o tomosíntesis, combinada con el cribado tradicional mediante rayos X, aumenta en un 41% la detección de cánceres invasivos, así como disminuye el 15% los índices de rellamada, lo que significa que hubo que llamar a menos mujeres para hacerse nuevas pruebas debido a falsas alarmas.

El fundador de la división de imágenes de mama del Hospital General de Massachusetts (EEUU), Daniel Kopans, que ha ayudado a desarrollar la tomosíntesis, afirma que estas últimas pruebas podrían animar a los hospitales a optar por el nuevo método de cribado.

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«Al final los radiólogos reconocerán que si se pierden un cáncer porque no estaban usando la tomosíntesis podría acabar denunciándoles alguien que dijera: ¿Por qué no usaste la tomosíntesis? ¿Por qué me hiciste una mamografía en 2D?», afirma.

En la actualidad, en Estados Unidos los médicos recomiendan que las mujeres mayores de 40 se hagan mamografías cada año, pero hay investigadores que sostienen que la tasa de falsos positivos produce una ansiedad innecesaria en los pacientes y crea una carga para el sistema de salud. Algunas asociaciones médicas afirman que se abusa de las pruebas y que deberían hacerse cada dos años empezando a los 50.

La mamografía tradicional usa radiografías de lado a lado y de arriba a abajo de las mamas. Estas mamografías en 2D pueden crear sombras superpuestas que parecen cáncer, y otras veces no detectan las lesiones de cáncer que hay detrás del tejido normal. En la tomosíntesis, aprobada por la Agencia Estadounidense del Medicamento (FDA por sus siglas en inglés) en 2011, se toma una serie de imágenes por rayos X en un arco alrededor de la mama, lo que da lugar a imágenes desde múltiples ángulos. Un algoritmo crea entonces una pila de finas capas para que el radiólogo las lea, de forma parecida a un libro.

El estudio de JAMA está financiado por Hologic, que actualmente es la única empresa con un sistema de tomosíntesis aprobado por la FDA en Estados Unidos. (General Electric vende un sistema en Europa).

El sistema 3D cuesta de 400.000 a 150.000 dólares (de 290.000 a 328.000 euros), en comparación con los 300.000 dólares (unos 220.000 euros) que cuesta una máquina de mamografías estándar, explica la analista de MD Buyline, Rachel Bennett, cuya firma de investigación se especializa en tecnología clínica y sanitaria.

Kopans afirma que el coste del equipo, que es de unos 15 dólares por paciente (unos 11 euros), debería sopesarse con el coste de tratar a una mujer que desarrolle cáncer de mama avanzado, cuyo tratamiento cuesta una media de 250.000 dólares (unos 182.000 euros) según sus cálculos.

La decana de la facultad de Medicina de la Universidad Médica de Carolina del Sur (EEUU), Etta Pisano, afirma que aún no hay pruebas suficientes para saber si la tomosíntesis debería ser el estándar en la prevención, o sobre la frecuencia con la que deberían someterse a estas pruebas las mujeres. «Quizá los radiólogos debieran contar con una mezcla de tecnologías, la tomografía podría tener sentido para las mujeres con pechos densos», afirma. «Creo que tenemos que avanzar hacia pruebas más individualizadas».

Hay médicos que afirman que las mamografías en 2D no se retirarán, ya que son mejores para detectar los diminutos depósitos de calcio que son la prueba de la existencia de un carcinoma intraductal, una de las formas más tempranas del cáncer de mama. Y que ambas tecnologías se pueden combinar. El último escáner producido por Hologic, aprobado por la FDA en 2103, crea imágenes en 2D y 3D partiendo de la misma serie de rayos X.

Kopans afirma que la tecnología 3D proporciona una imagen más clara del pecho que las imágenes en 2D, para que los radiólogos puedan analizar con más precisión el tamaño, la forma, y la localización de cualquier anomalía y juzgar si los tumores son invasivos.

«Ahora mismo el tema prohibitivo es el coste, los pacientes no se pueden permitir pagar por esta cara tecnología, y no se reembolsa al sistema sanitario», explica la profesora y directora de la división de imágenes de mamas del Hospital de la Universidad de Pennsylvania (EEUU), Emily Conant, y autora senior del estudio de JAMA. «Creo que los datos respaldan el uso de la tomosíntesis para hacer las pruebas, pero la cuestión financiera es muy difícil».

 

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