La UPSA trata de darle un nuevo impulso a la investigación e innovación

El vicerrector de Investigación, Innovación y Nuevas Tecnologías de la  Universidad Pontificia de Salamanca explica que la universidad ha identificado sus fortalezas en el campo de la investigación para conectar más con el mercado y visualizar su actividad.

La Universidad Pontificia de Salamanca (UPSA) trata de darle un nuevo impulso a la investigación e innovación al haber identificado cinco áreas con especial potencial y 10 equipos de investigación que han demostrado su calidad tras someterse a una rigurosa evaluación. Sobre esta base, la institución académica tratará de mejorar tanto la transferencia del conocimiento que genera a la sociedad como su oferta docente especializada en los tres niveles formativos.

“La investigación y la innovación han sido un eje central en todas las políticas de la universidad”, afirma en declaraciones a DiCYT Antonio Sánchez Cabaco, vicerrector de Investigación, Innovación y Nuevas Tecnologías de la UPSA, en referencia al periodo de más de tres años que el equipo rectoral lleva en el cargo. Su hoja de ruta era doble: por un lado, quería determinar “las líneas estratégicas en las que la universidad podía ser competitiva”; por otro, “desarrollar el músculo con el que llevar a cabo esa estrategia, que son los grupos de investigación”.

Las cinco áreas de investigación son Ciencias de la Computación, Ciencias de la Educación, Filología y Filosofía, Ciencias Sociales y Psicología. Dentro de ellas, se ha elaborado un nuevo catálogo de equipos de investigación. Los 14 iniciales se han reducido a 10 tras someterse a una evaluación de dos años que a partir de ahora será anual. “Queríamos ver sus resultados, sus fortalezas y cómo acometer las debilidades, además de darles más capacidad de gestión, porque pueden ser equipos multidisciplinares y contar con investigadores de fuera de la universidad para buscar una mayor competitividad”, apunta Sánchez Cabaco.

La idea es que el personal docente e investigador cumpla las tres misiones de la universidad: docencia, investigación, transferencia y gestión, las cuales están fuertemente imbricadas. “La docencia va a ser más rica si el profesor no solamente transmite conocimientos, sino que también los produce”, señala el vicerrector, algo que “mantiene la vitalidad de los programas de doctorado”. Además, la Estrategia Regional de Investigación e Innovación para una Especialización Inteligente (RIS3) de Castilla y León 2014-2020 hace especial hincapié en la transferencia, pero “no es posible hacer transferencia sin investigación con el potencial que los equipos aportan como representación institucional”.

La nueva estructura no cierra las puertas a más equipos, a la ampliación de los ya existentes o a la investigación de carácter individual, pero “como institución, nuestra fortaleza tiene que estar en las áreas que hemos identificado con productividad basada en la evidencia”, asegura el vicerrector.

Fomentar, estabilizar y visualizar la investigación

Para consolidar esta apuesta, se ha venido desarrollando entre 2013 y 2015 el Programa de Fomento, Estabilización y Visualización de la Actividad Investigadora e Innovadora en la UPSA.

En primer lugar, el fomento de la investigación se ha centrado en captar recursos en convocatorias competitivas, reforzar la investigación con fondos propios y apoyar a los profesores en tareas como la presentación de comunicaciones en congresos.

En segundo lugar, la estabilización se ha acometido a través de la evaluación de casi todo el personal docente e investigador para establecer seis categorías que ahora ofrecen “una radiografía exacta de la universidad que se va a materializar en un plan de ordenación académica”.

Finalmente, la visualización se plasma en acciones concretas como la reciente publicación de los grupos de investigación y sus actividades en la web institucional, donde se pueden encontrar proyectos, tesis doctorales o capacidad formativa. De esta forma “buscamos mejorar el atractivo de los equipos y la posibilidad de establecer alianzas con empresas e instituciones para desarrollar proyectos”.

El nuevo salto del Club Universitario de Innovación

En esa parte de transferencia de conocimiento ha destacado especialmente en los últimos años el Club Universitario de Innovación (CUI), una idea original de la UPSA que consiste en implicar a los alumnos en proyectos de investigación y que ha sido exportada a otras universidades. Al comienzo, se circunscribía únicamente al área de Informática, pero en una segunda fase se ha venido apostando por su ampliación a otros campos del conocimiento, lo cual ha generado numerosos proyectos multidisciplinares.

En la actualidad, el CUI vive un tercer impulso que trata de acercar más los proyectos al mercado. “Es importante como semillero de ideas, pero no podemos quedarnos ahí, tenemos que seguir dando pasos hacia un Club Universitario de Innovación más competitivo y bien dirigido hacia la alianza con empresas”, señala Sánchez Cabaco. De esa forma, entronca también con la filosofía del programa europeo de financiación de la investigación Horizonte 2020, pasar “de la idea al mercado”. Todas las acciones se realizan en colaboración con la Fundación General Escuela de Salamanca de la UPSA, que posibilita la relación con las diversas ofertas de mecenazgo.

La innovación se plasma en nuevos productos y en nuevos mercados, pero además el concepto de crear valor puede ser diverso. “Se dice que no hay innovación si no hay IVA en el sentido más literal, económico, pero siendo creativos también podemos hablar de un IVA social, es decir, que nuestra asociación con empresas, con instituciones o con ONG no sólo está al servicio de la rentabilidad económica”. Entre los ejemplos que unen todas estas ideas varios proyectos del CUI siguen esta filosofía, que tienen en su desarrollo colaboración con una empresa, tratando de mejorar el producto que la compañía había diseñado, y con el objetivo de llevar al mercado un paquete tecnológico para concurrir a otras convocatorias.

El Club Universitario de Innovación se ha convertido en una gran herramienta para proyectar la UPSA y por eso está siendo difundido en foros nacionales e internacionales, explica el vicerrector. “Estamos empezando a buscar alianzas para convertir al CUI en internacional y, si logramos captar fondos, los equipos podrían estar formados por alumnos de distintas universidades de Europa y de Iberoamérica”, comenta.

En líneas generales, aunque los últimos años de crisis económica han supuesto un reto para la gestión universitaria, Sánchez Cabaco se muestra optimista sobre el futuro de la investigación. “Estoy convencido de que no depende solo de los recursos, sino de la estrategia y de la inteligencia que demostremos a la hora de realizar una oferta de calidad, que nos diferencie desde las claves identitarias que nos dan sentido”, asegura.

 

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