Impresión 3D: manos que cambian vidas

Publicado el: 15 de septiembre de 2015 a las 12:30
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Maxence vive en la región de Isère, en el sureste de Francia y nació sin la mano derecha. Gracias a una red con fines filantrópicos es el primer niño francés que ha recibido una prótesis de mano hecha  con una impresora 3D, cuya confección costó menos de 50 euros.

Las impresoras 3D usan una amplia gama de materiales para producir una enorme cantidad de objetos de las más diversas aplicaciones. Existen impresoras de todos los precios, pero éstos son cada vez más accesibles, por lo que ya hay muchísimas en todo el mundo y se usan a nivel empresarial y particular.



Una red con fines filantrópicos

Enabling the future, más conocida como e-nable, es una asociación sin fines de lucro que surgió en 2013 del trabajo conjunto de dos personas que solo se conocían a través de Internet, un fabricante estadounidense de utilería y un carpintero sudafricano, con un objetivo común: obtener una prótesis para un pequeño.



Tras alcanzar su objetivo, se pusieron manos a la obra, con el fin de conseguir el apoyo de más personas y e-nable es hoy un movimiento mundial que reúne a terapeutas ocupacionales, entusiastas de la impresión en 3D, artistas, ingenieros, estudiantes, profesores universitarios, diseñadores, padres, familias, maestros y muchos más.

La idea es crear, innovar, rediseñar, para finalmente dar una «Mano amiga» a aquellos que la necesitan y lo hacen de varias maneras: desde ayudar a imprimir piezas para ellos, crearles un dispositivo especialmente adaptado a las necesidades de cada niño o simplemente guiarlos a medida que ellos mismos construyen su propia mano.

Las manos están diseñadas para  los niños que tienen una muñeca y una palma como resultado de la agenesia (falta de desarrollo) de los dedos o de parte de la mano en el vientre materno, un mal que afecta a muchas personas en todo el mundo.
La mano artificial es capaz de coger objetos cuando su dueño dobla la muñeca, no necesita cirugía pues se calza sin problemas, se sostiene mediante tiras de velcro y no es en realidad una prótesis, sino una mano mecánica que les permitirá a estos niños hacer una cantidad de cosas que le estaban vedadas por su malformación.

Los integrantes de e-nable que provienen de todos los sectores y de los más recónditos rincones del planeta, se auto definen de la siguiente manera: somos una red mundial de voluntarios apasionados que utilizamos la impresión 3D para dar al mundo «una mano amiga». Ya lo han logrado en más de 1500 oportunidades.

Una mano para Max

Maxence vive en la localidad de Cessieu, tiene 6 años y nació sin su mano derecha. Sus padres no pudieron costearle una prótesis debido a sus altos costos y el niño ha crecido aprendiendo instintivamente cómo hacer frente a la vida con una sola mano.

Pero el nuevo dispositivo va a abrir un mundo de oportunidades para el pequeño. Su nueva mano tiene exactamente los colores que él ha elegido, está hecha de plástico y le permitirá andar en bicicleta y coger objetos con firmeza; aunque no puede realizar tareas más difíciles (como atarse los zapatos) es sin dudas, un cambio positivo en la vida de Maxence.

Thierry Oquidam es un empresario francés que está promoviendo el movimiento de e-nable en Francia y que comenta que uno de los aspectos más positivos de la mano de Maxence, es que no requiere una patente por lo que los costos de producción son realmente muy accesibles, de hecho la del pequeño salió unos 50 euros y las más complicadas no sobrepasan los 200.

A medida que los niños crecen y necesitan un cambio de mano que se adapte a sus nuevas medidas, es posible fabricarlas con rapidez y de forma sencilla y barata, así como si sufre un percance y se rompe o si necesita una modificación especial.

Oquidam, con cuya impresora (una Prusa i3 que le costó 500 euros) se fabricó la mano de Max, dijo que otro de los beneficios es que los dispositivos son fabricados con sencillez, que se pueden hacer en casi cualquier combinación de colores imaginables, por lo que tienen un aspecto «divertido» que atraerá a los niños más que los dispositivos protésicos tradicionales.

Al ser la de Maxence la primera mano que se ha fabricado para un niño francés, los medios de comunicación de la vecino país se han interesado vivamente en el caso y han viajado hasta el domicilio del niño para conocer de primera mano la reacción del pequeño y su familia.

Virginia, la madre de Maxence, visiblemente emocionada, explicó que su hijo ahora tendría una mano de súper héroe, con una M de “súper Max” y que le hacía mucha ilusión llevarla a la escuela y mostrársela a sus amigos.

El pequeño de 6 años, algo intimidado por la afluencia de los periodistas, el infrecuente movimiento de gente en la pequeña localidad y su involuntario protagonismo, se limitó a mostrar orgulloso su nueva mano y comentó simplemente: “voy a jugar”.

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