Cada vez se utilizan más formas de precaución en el momento de trabajar con empresas
Acudir al Registro Mercantil es quizás una de las medidas más baratas y más fáciles. En el Registro Mercantil se puede obtener información básica de una empresa a través de una nota simple o una certificación. Una nota simple tendrá el siguiente contenido (que puede variar en función de lo que pidamos):
- Denominación social.
- Domicilio social.
- Capital social.
- Administradores y apoderados.
- Publicaciones en el Borme.
- Incidencias.
Pero el Registro Mercantil tiene importantes inconvenientes:
- La información puede estar desactualizada debido al tiempo que se tarda en inscribir escrituras y otros documentos.
- Hay determinados tipos de sociedades que no están obligadas a depositar sus cuentas en el Registro Mercantil.
- Los autónomos no tienen obligación de inscribirse en el Registro Mercantil.
Por ese motivo a la hora de trabajar con otra empresa, es recomendable acudir a una empresa privada para solicitar un informe comercial. Dicho estudio nos permitirá tomar importantes decisiones como por ejemplo:
- Si el cliente no tiene una solvencia adecuada y puede producirse un impago, podemos decidir no trabajar con él o no concederle crédito.
- Si existen deudas, se pueden solicitar garantías adicionales: avales bancarios, avales personales, inmuebles etc.
- Documentar la operación con cheques, pagarés o letras de cambio, de forma que el crédito quede por escrito.
Este tipo de decisiones, pueden marcar la diferencia entre una operación con éxito o un problema que puede acabar, incluso, ante los tribunales.
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