Bioplásticos inteligentes gracias al proyecto DibbioPack

A pesar de que los bioplásticos están ganando rápidamente popularidad para su uso en la industria del embalaje y el envasado de diversos productos, sigue siendo un reto a superar, en cuanto a variedad y prestaciones. 

Un proyecto de la UE

Un consorcio de investigadores está colaborando en un proyecto europeo denominado DibbioPack, que recibe fondos de la UE y se dedican al desarrollo de la inyección, la extrusión y el moldeado de plásticos biodegradables y multifuncionales y que mediante la nanotecnología están trabajando para superar un sinfín de desafíos.

Uno de los miembros del consorcio que está trabajando en este proyecto es el Fraunhofer ISC, ubicado en Würzburg, Alemania. Este instituto ha sido el desarrollador durante los últimos 20 años de una serie de polímeros híbridos llamados ORMOCER®s. 

Plásticos compostables y biodegradables

Ahora, dentro del alcance del proyecto Dibbiopack, un equipo del ISC ha desarrollado un tipo ORMORCER de base biológica, que es tanto biodegradable como compostable. 

El material es adecuado para aplicaciones tales como recipientes para uso doméstico y películas de envasado y se puede diseñar con cualquiera de los detalles que le sean requeridos si la aplicación de los mismos resulta relevante. 

Para conseguir la biodegradabilidad del concepto ORMOCER® fue desarrollado un híbrido para integrar biopolímeros y para unir directamente estos para el precursor Ormocer®. Para ello, los investigadores modificaron químicamente biopolímero tales como el quitosano y la celulosa.

Este procedimiento les ha permitido reunirlos sobre una base inorgánica de dióxido de silicio, que en sí mismo ofrece buenas propiedades de barrera. Esto es de fundamental importancia ya que a diferencia del resto de los ingredientes utilizados este elemento tarda más en degradarse.

Mientras que la compostabilidad de las películas recubiertas de bioORMOCER® ya se ha establecido en los procesos de testado en laboratorio, las pruebas se encuentran actualmente en progreso dentro del alcance del proyecto Dibbiopack, para determinar si el proceso cumple con los estándares internacionales vigentes. 

El siguiente paso para los científicos es poner a prueba el material a escala piloto: los investigadores van a aplicar el revestimiento bioORMOCER® a las películas de bioplástico mediante un proceso de superposición, rollo a rollo, después de lo cual éstos serán sometidos a una amplia la prueba, con el fin de demostrar su idoneidad para el uso diario. 

Desde Zaragoza

Mientras tanto dentro del mismo proyecto Dibbiopack, en Zaragoza también se han hecho grandes adelantos. Desde el Centro Tecnol. Aittip y tras cuatro años de arduas investigaciones, se presentó un nuevo producto con el que se podrán fabricar envases multifuncionales e inteligentes dirigidos a sectores tales como el de la alimentación, la cosmética o la farmacéutica.

Ahora el objetivo es impulsar la fabricación de nuevos materiales y de los llamados envases inteligentes, con la intención de adaptarlos a las normativas vigentes a nivel, tecnológico, medioambiental y de mercado y afrontar los retos que plantea el inminente futuro de los bioplásticos.

Bioplásticos con sensores

Este tipo de envases se usarían para fabricar botellas de aplicación farmacéutica, tarros para cosméticos y bandejas para la conservación y venta de alimentos.

Dicha investigación ha sido posible, gracias  los 7,8 millones de euros de presupuesto asignado, de los cuales 5,7 fueron aportados por la CE (Comisión Europea) y que han posibilitado el trabajo de los científicos españoles, para que dichos envases tengan un mayor y más eficaz número de funcionalidades, con el fin de conservar mejor los productos y hasta de informar del estado de los mismos a los consumidores.

Uno de los grandes avances viene de la mano de los nanomateriales,

que le han aportado a este tipo de bioplásticos no solo gran resistencia física y mecánica (muy similar a la que presentan los films convencionales) sino que le dotan de la capacidad de, mediante sensores, poder informar de cuál es el estado real del producto envasado.

Las ventajas antes mencionadas hacen que este tipo de envase resulte ideal para utilizar en todas aquellas áreas que requieran de una perfecta conservación, libre de bacterias y que tengan fechas perentorias de vencimiento, luego de las cuales se desaconseja el uso de los productos.

A por la comercialización

Si bien por un tema de impacto global, los nuevos bioplásticos apuntan a la industria de los alimentos, la farmacéutica y la cosmética, ya que los envases pueden ser multifuncionales, el espectro de su uso puede llegar a ser mucho más amplio.

Tras el éxito de las investigaciones, tanto Aitiip, como el Fraunhofer ISC y el resto de centros de investigación que han participado en el proyecto DibbioPack tienen por delante la ardua tarea de coordinar esfuerzos para poder explotar comercialmente sus resultados.

Para ello deben ponerse de acuerdo en las estrategias a seguir y en lo que respecta a la Propiedad intelectual y las patentes de cada uno de los productos que aportan.

Si bien ya hay algunos que ya están en una fase “precomercial”, lo que ayudaría a que fueran implementados a nivel industrial en plazos relativamente cortos, otros deben aun ser objeto de algunas investigaciones accesorias.

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