Innovación en brometría

Para mejorar la experiencia del cliente, las compañías dedicadas a los medios de pagos y algunas entidades bancarias ya están trabajando con la biometría, o lo que es lo mismo, el estudio de métodos automáticos para el reconocimiento único de humanos basados en uno o más rasgos físicos o conductuales intrínsecos del individuo.

Dicen que la cara es el espejo del alma y ahora, también, lo será de tu cartera gracias al desarrollo de la biometría, una tecnología que ya permite cerrar una compra con las huellas dactilares, un selfie o los latidos del corazón.

La utilización de estos rasgos únicos de cada persona se planteacomo la solución ideal para hacer desaparecer las miles de claves que tenemos que recordar para poder realizar un pago o una compra online. Y es que, según una encuesta a nivel global elaborada por MasterCard, el 53% de los compradores olvida sus contraseñas más importantes más de una vez a la semana, lo que les hace perder más de 10 minutos en el restablecimiento de las cuentas. «Como consecuencia, más de un tercio de los consumidores abandonan sus compras online y seis de cada diez afirman que, por este motivo, perdieron una transacción en la que el tiempo era fundamental como, por ejemplo, la compra de entradas de conciertos», afirma la directora de innovación y desarrollo de negocio de MasterCard España y Portugal, Paloma Real.

Para mejorar la experiencia del cliente, las compañías dedicadas a los medios de pagos y algunas entidades bancarias ya están trabajando con la biometría, o lo que es lo mismo, el estudio de métodos automáticos para el reconocimiento único de humanos basados en uno o más rasgos físicos o conductuales intrínsecos del individuo.

«Con el uso de esta tecnología evitamos las cada vez más odiadas contraseñas, además de incrementar la seguridad para las operaciones bancarias», explica Javier Mira, cofundador y vicepresidente de FacePhi, empresa valenciana especializada en el desarrollo y comercialización de software de biometría por reconocimiento facial.

¿EN QUÉ CONSISTE LA BIOMETRÍA?

El proceso de reconocimiento facial de usuarios con el que trabaja FacePhi se divide en tres tareas:

— Detección: se detecta una cara y se toman medidas entre ojos, nariz, boca y otros rasgos de la persona.

— Extracción: se extrae esta información para crear un patrón facial encriptado, es decir, «no se puede hacer ingeniería inversa para obtener la imagen de ese patrón».

— Reconocimiento: se envía el patrón a la base de datos del banco donde se compara este patrón con el existente y se envía una respuesta al usuario, positiva (en caso de que la información coincida) o negativa.

«Para la banca, el ahorro económico que supone incorporar nuestro sistema de reconocimiento facial es enorme, ya que el mayor fraude que sufre es el llamado ‘skimming’ o, lo que es lo mismo, la clonación de cuentas o tarjetas. Además, se trata de atraer al cliente y fidelizarlo mientras se incrementa la seguridad en las transacciones», destaca Mira.

Pese a parecer ciencia ficción, los sistemas de reconocimiento facial de FacePhi ya funcionan en entidades bancarias de Guatemala, Bolivia, México, Costa Rica y Ecuador. Su intención es abrir mercado en Estados Unidos y en Europa en el corto plazo.

Mira insiste en que si se atienden a los ratios de crecimiento sobre el uso bancario de biometrías y, en concreto la facial, para los próximos cinco años, la realidad es que dentro de poco será «muy raro» usar contraseñas.

Pero la biometría facial de FacePhi no solo se utiliza en el ámbito bancario, ya que su kit de desarrollo de Software (SDK) puede utilizarse también para votar en unas elecciones, acceder a las redes sociales o incluso arrancar un vehículo.

PAGAR CON UN SELFIE

Sumando la biometría y la moda de los selfies, FacePhi ha desarrollado la aplicación ‘Selphi’, destinada a la banca móvil y que permite al usuario acceder a sus cuentas bancarias y realizar operaciones con un autorretratro.

«Esto ha supuesto una revolución en este campo, ya que se trata de una tecnología cómoda y amigable, lo que se traduce en que el usuario la acepta e incorpora en su día a día sin ningún problema», afirma Mira.

Este mismo concepto es el que desarrolla MasterCard con su solución MasterCard Identity Check, que permite identificar al propietario de la tarjeta a través de sus huellas dactilares, reconocimiento facial o latidos del corazón utilizando tecnologías instaladas en los dispositivos móviles, como la biometría o el envío de contraseñas únicas por SMS.

Esta técnica pionera en medios de pago se comenzó a utilizar en Países Bajos y Estados Unidos el pasado otoño a través de programas piloto. Tras probarla, nueve de cada diez participantes indicó que le gustaría reemplazar sus contraseñas por la identificación biométrica y un 75% quedó convencido de que el pago biométrico reduciría el fraude.

Las previsiones de MasterCard apuntan que este servicio estará disponible a mediados de 2016 para las instituciones financieras en Estados Unidos, Canadá y Reino Unido, mientras que el lanzamiento mundial se producirá en 2017.

«La idea es que, una vez llegue esta tecnología al cliente final, éste lo asuma como una manera de autenticarse de una forma rápida, sencilla y, sobre todo, fiable al 100%. Los ámbitos de aplicación son amplios. Más allá del momento del pago, también pueden utilizarse para acceder a la banca online u otros servicios donde conocer la identidad de consumidor del servicio es clave», explica la directora de innovación y desarrollo de negocio de MasterCard España y Portugal.

Esta nueva forma de identificación, añade Real, permitirá al cliente autenticarse utilizando una combinación de factores compuesto por algo que sólo él sabe (contraseña), que sólo él tiene (teléfono móvil o cualquier otro aparato inteligente) y quién es (parámetro biométrico).

Facilidad, seguridad, comodidad y rapidez. Con estas cuatro características el futuro de los medios de pago empieza a imponerse para acabar con las olvidadizas contraseñas.

EP

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