El innovador Elon Musk y la fusión de Tesla con SolarCity

Combatido desde Wall Street, pero con el apoyo de su gente y la fe ciega de sus accionistas, Musk logró que la fusión entre Tesla y SolarCity fuese aprobada y se convierta en el primer escalón para hacer realidad sus proyectos de una vida sin consumo de carbono, ni emisiones contaminantes, basada en el empleo de la electricidad.

Se salió con la suya

Los accionistas votaron el jueves y por abrumadora mayoría le dieron a Elon Musk luz verde para fusionar Tesla Motors con SolarCity, en lo que el empresario confía que será el primer paso para transformar a la organización fabricante de automóviles eléctricos en un gigante de la energía limpia.

Aproximadamente el 85 por ciento de los accionistas aprobaron el plan, mediante el cual se uniría la tecnología de almacenamiento de baterías de Tesla con los paneles fotovoltaicos y las tejas para techos solares de SolarCity, creando una empresa única capaz de producir coches eléctricos y sistemas de energía doméstica cero emisiones.

Es importante destacar que tanto Musk, que es el accionista mayoritario de ambas empresas y sus asociados más cercanos se abstuvieron de votar, considerando que no debían intervenir, ya que la decisión debían tomarla el resto de accionistas.

«La idea es que alguien pueda ir a una tienda de Tesla y vea que la energía eléctrica sí es la solución porque todo sucede, todo funciona», dijo Musk a los asistentes de la reunión en un discurso previo a la votación, que se transmitió en el sitio web de Tesla. «El resultado será perfecto y os encantará», agregó entusiasmado.

El acuerdo, por valor de 2,23 millones de dólares se enfrentó a una fuerte oposición proveniente de Wall Street, que consideraba que la fusión era una simple estratagema para que Tesla salvara a SolarCity, una especie de “rescate” de la fábrica de techos solares.

Si no confías en Musk, no compres sus acciones

Sin embargo, la expectativa era que los accionistas aprobarían el acuerdo y no hubo decepciones en este sentido. Ninguna de las dos compañías ha pagado un dividendo sobre sus acciones. Comprar acciones de cualquiera de ellas se considera un riesgo; es un voto de confianza a la visión de Musk de un futuro de bajo carbono y sin emisiones, pero no una apuesta segura, según Wall Street.

Pero sus defensores sostienen que para ser accionista de estas empresas solo hace falta creer en Musk y explican que si bien es cierto que no son acciones como las de otras compañías, su mayor capital está en que su visionario CEO hasta ahora ha logrado cosas que se consideraban imposibles y sigue siendo una fuente inagotable de buenas ideas, todas orientadas a la energía eléctrica y sus aplicaciones prácticas.

La empresa gira entorno a la figura de su creador y a sus ingeniosos planes que prevén que es posible un futuro sostenible y no contaminante y que realmente está haciendo cosas orientadas a conseguir la viabilidad de estos planes.

Nubes oscuras desde la Casa Blanca

Musk cuenta con la confianza y la fe de sus accionistas, pero podría enfrentar nuevos vientos cuando el presidente electo Donald Trump asuma el cargo el próximo año. El republicano ha criticado la energía limpia, insistiendo en que la energía solar y el viento son demasiado caros.

También ha dicho que él personalmente no cree en el Cambio Climático (que llegó a calificar como un “cuento chino”) y que su apuesta será por el carbón, que considera una fuente de energía barata y que generará empleos de calidad para los norteamericanos.

Algunos conservadores ya le están pidiendo al Congreso entrante, que ponga fin de inmediato, a los incentivos fiscales que Obama instauró para la instalación de paneles solares o para la compra de un coche eléctrico.

Tesla no necesita incentivos

Musk rechazó que sus productos tuvieran la necesidad de ser subsidiados, argumentando que mientras las políticas gubernamentales ayuden a hacer crecer la industria, el negocio de Tesla puede mantenerse a flote sin necesidad de ayudas extraordinarias.

«Creemos que debería haber incentivos gubernamentales para la adquisición de los vehículos eléctricos, pero su existencia debe tener por fin apoyar a la industria y de esa forma acelerar el advenimiento del transporte sostenible, no porque Tesla los necesite», dijo Musk.

Cuando se le preguntó por la posibilidad de que el nuevo presidente acabe con dichos incentivos, el mayor accionista y director del gigante de los coches eléctricos opinó que: “si Trump quita estos incentivos, la ventaja competitiva de Tesla será aún mejor».

Y aparentemente su empresa está en el buen camino, ya que el mes pasado, la compañía reportó sus primeras ganancias trimestrales en tres años y Musk confía en que esta tendencia no solo se mantenga, sino que se dispare, especialmente tras la ansiada fusión.

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