Innovación científica: podríamos rejuvenecer

Dos investigaciones llevadas a cabo en ratones de laboratorio sugieren es científicamente posible conseguir que las células rejuvenezcan. Los investigadores confían en que en pocos años se logren curar enfermedades que hoy resultan irreversibles y hasta vivir un 25 % más.

Ratones y plasma humano

Según la publicación en la revista New Scientist, los científicos de la empresa de investigación Alkahest encontraron que el plasma sanguíneo de adolescentes humanos mejora la memoria y la cognición, además de comprobar un aumento en la actividad física de los ratones ancianos tratados.

Los investigadores decidieron inyectar sangre humana proveniente de donantes adolescentes en ratones de más de 12 meses de edad (lo que equivaldría a unos 50 años de edad humana) después de ver algunos resultados prometedores de un estudio anterior.

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De hecho, el plasma humano mejoró la función cerebral de los ratones y los hizo más activos. Cuando los investigadores examinaron los cerebros de los pequeños ratones, encontraron evidencia de neurogénesis, eso significa que se habían creado nuevas células en el hipocampo.

Sakura Minami, de Alkahest, dice que ella y su equipo tienen una idea sobre qué es exactamente lo que hay en la sangre de estos adolescentes, que sería responsable de estos beneficios rejuvenecedores, pero que aún necesitan más estudios para estar completamente seguros.

Esperan, sin embargo, ser capaces de aplicar sus hallazgos a los seres humanos y confían que en determinadas circunstancias la sangre joven podría un día combatir el Alzheimer y otras dolencias que vienen asociadas con la edad.

Regeneración epigenética

Una nueva investigación sugiere que es posible ralentizar o incluso revertir el envejecimiento, al menos en ratones, al deshacer los cambios en la actividad génica que están relacionados con el proceso que lleva a la senectud.

Al modificar los genes transformando células adultas en células embrionarias, los investigadores del Instituto Salk para Estudios Biológicos invirtieron el envejecimiento de ratones in vitro, prolongando la vida de un animal con una condición de envejecimiento acelerado y promoviendo con éxito, la recuperación de una lesión en otro de mediana edad.

El estudio añade peso al argumento científico de que el envejecimiento es en gran parte un proceso de los llamados “cambios epigenéticos”, alteraciones que hacen que los genes sean más o menos activos.

En los seres humanos, esos cambios pueden ser causados ​​por el tipo de alimentación, el tabaquismo, la contaminación u otros factores ambientales, etc. A medida que estos cambios se acumulan, los músculos se debilitan, nuestras mentes se ralentizan y nos volvemos más vulnerables a las enfermedades.

El nuevo estudio sugiere la posibilidad de revertir al menos algunos de estos cambios, un proceso que los investigadores creen que eventualmente pueden llegar a aplicar en humanos. «El envejecimiento es algo plástico que podemos manipular», dice el científico español Juan Carlos Izpisua Belmonte, autor principal del estudio y experto en expresión génica en Salk.

En su estudio, Izpisua y sus colegas rejuvenecieron las células de ratones activando, durante un corto período de tiempo, cuatro genes que tienen la capacidad de hacer que las células adultas vuelvan al estado embrionario.

Estos genes son conocidos como «factores Yamanaka», por el investigador Shinya Yamanaka, el Nobel que descubrió su potencial combinado en 2006. El resultado fue un rejuvenecimiento de los músculos y del páncreas en un ratón de mediana edad y la ampliación en un 30 por ciento, de la vida útil de un ratón con una mutación genética responsable del síndrome de progeria Hutchinson-Gilford, que causa el envejecimiento rápido en los niños.

Debido a que los factores Yamanaka pueden revertir los cambios realizados en los reguladores de los genes, algunos científicos ven el estudio como una prueba más de que el envejecimiento es impulsado por cambios epigenéticos. «Creo que la reprogramación epigenética es la mejor manera de revertir el envejecimiento», dice David Sinclair, un genetista de la Universidad de Harvard.

El estudio Salk se realizó en ratones de mediana edad. Pero en teoría, la reprogramación de la epigenética debería funcionar en seres de cualquier edad. Los científicos involucrados confían en que una vez que esta técnica se mejore mediante más investigación, serán capaces de deshacer los cambios epigenéticos responsables del envejecimiento de forma práctica y eficaz.

Izpisua, al igual que algunos otros investigadores antienvejecimiento, dice que su objetivo inicial es aumentar el «período de salud» o sea el número de años durante los que un ser humano pueda mantenerse saludable. Extender la vida útil, es decir el número de años que alguien permanece vivo, es algo que tomará más tiempo, pero lo creen una meta alcanzable.

La mayoría de las enfermedades mortales tales como las cardíacas, el cáncer y el Alzheimer se relacionan con el envejecimiento, ya que su aparición es más común cuando un ser humano supera la mediana edad. Lograr que estas enfermedades se superen o no aparezcan es uno de los retos del equipo.

Otro de los procedimientos que podrían conseguirse mediante la aplicación de este tipo de técnicas, es el desarrollo de órganos a partir de células embrionarias, que podrían trasplantarse a los pacientes y que, al ser generados a partir de sus propios tejidos, no presentarían ningún tipo de rechazo o incompatibilidad.

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