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Si tomas magnesio varias veces al día todos los días de la semana, los expertos coinciden: 3 señales que indican que estás superando la dosis recomendada

Tres síntomas alertan de que podrías estar tomando demasiado magnesio y superando la dosis recomendada sin saberlo.

Si tomas magnesio varias veces al día todos los días de la semana, los expertos coinciden: 3 señales que indican que estás superando la dosis recomendada

El magnesio se ha convertido en uno de esos suplementos que aparecen por todas partes. Se toma para descansar mejor, aliviar los calambres o afrontar épocas de estrés, pero una dosis más alta no garantiza un beneficio mayor. De hecho, la diarrea, las náuseas y los calambres abdominales suelen ser las primeras pistas de que el organismo no está tolerando bien el producto.

En una persona sana, el exceso procedente de los alimentos rara vez causa problemas, ya que los riñones eliminan buena parte del mineral sobrante. La situación cambia con los complementos, algunos laxantes y ciertos antiácidos, que pueden aportar cantidades mucho más concentradas. El riesgo merece todavía más atención cuando existe una enfermedad renal o se mezclan varios productos sin revisar sus etiquetas.

La diarrea suele avisar primero

La señal más habitual es un cambio repentino en el intestino. Si las heces se vuelven blandas o aparece diarrea poco después de empezar el suplemento o aumentar la dosis, conviene revisar qué se está tomando antes de culpar automáticamente a la comida.

El magnesio que no se absorbe permanece en el intestino, atrae agua y acelera el tránsito. Por eso algunas sales tienen un claro efecto laxante, y el citrato de magnesio se utiliza precisamente contra el estreñimiento. En la práctica, lo que una persona compra para dormir puede acabar mandándola varias veces al baño.

No todas las fórmulas se comportan igual. La Oficina de Suplementos Dietéticos de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos señala que la absorción cambia según la forma química y que el carbonato, el cloruro, el gluconato y el óxido figuran entre las formas asociadas con más frecuencia a la diarrea.

Náuseas y dolor abdominal

El segundo aviso suele sentirse en el estómago. Náuseas, retortijones, hinchazón o dolor abdominal pueden aparecer junto a la diarrea, sobre todo cuando la cantidad ingerida supera lo que esa persona tolera.

Aquí no existe una cifra mágica que provoque exactamente la misma reacción en todo el mundo. Influyen la dosis, la forma del mineral, si se toma con comida y la sensibilidad intestinal de cada persona. Y eso se nota.

También conviene mirar el conjunto del botiquín. Un complemento puede no parecer muy alto por sí solo, pero la suma cambia si se añade un multivitamínico, un antiácido o un laxante que también contiene magnesio.

Mareo y debilidad

El mareo aislado no demuestra que exista un exceso de magnesio. Puede tener muchas causas, desde la deshidratación hasta una bajada de presión, pero merece atención si aparece después de aumentar la dosis y se acompaña de debilidad, somnolencia, náuseas o diarrea.

Cuando la concentración de magnesio en sangre sube demasiado, puede disminuir la presión arterial y alterarse el funcionamiento muscular. La toxicidad grave es poco frecuente, pero el riesgo aumenta cuando los riñones no pueden eliminar correctamente el mineral.

¿Qué significa esto en la práctica? Si el problema apareció tras aumentar la dosis de un complemento no prescrito, conviene dejar de tomarlo temporalmente y consultar con un médico o farmacéutico. Cuando forma parte de un tratamiento indicado por un profesional, la pauta no debe cambiarse sin hablar antes con él.

Cuándo se vuelve peligroso

La hipermagnesemia es una acumulación excesiva de magnesio en la sangre. Los casos graves suelen relacionarse con dosis muy altas de suplementos, laxantes o medicamentos que contienen este mineral, y aparecen con más facilidad en personas con insuficiencia renal.

Las señales de alarma incluyen debilidad muscular intensa, confusión, somnolencia anormal, vómitos, presión arterial muy baja, dificultad para respirar y un ritmo cardíaco lento o irregular. En los casos extremos puede producirse una parada cardíaca.

Ante un desmayo, una pérdida de conciencia, problemas para respirar o una alteración importante del pulso, hace falta atención médica urgente. No es el momento de esperar a que el malestar pase solo ni de intentar compensarlo con otros suplementos.

La cifra que suele confundirse

La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria establece una ingesta adecuada de 300 miligramos diarios para las mujeres adultas y de 350 miligramos para los hombres. Esas cantidades se refieren al magnesio total obtenido a través de la dieta, las bebidas y, cuando los haya, los complementos.

En Europa, el nivel máximo tolerable para el magnesio suplementario se sitúa en 250 miligramos al día para los adultos. Se aplica al mineral añadido mediante determinadas sales y compuestos presentes en complementos o productos enriquecidos, no al magnesio que aparece naturalmente en los alimentos. Tampoco sustituye una pauta médica individual.

Esta diferencia explica una aparente contradicción. Una persona puede necesitar alrededor de 300 o 350 miligramos al día y, al mismo tiempo, no debería interpretar esa cifra como permiso para tomar una pastilla de esa cantidad además de todo lo que ya come.

La etiqueta importa más que el reclamo

En el envase hay que buscar la cantidad de «magnesio elemental». Ese dato indica cuánto mineral aporta realmente la dosis, no el peso total del citrato, el óxido o el compuesto utilizado para fabricarla.

También hay que comprobar cuántas cápsulas forman la ración diaria. Ese detalle pequeño cambia mucho las cuentas, igual que ocurre cuando se combinan productos destinados al sueño, la recuperación muscular o el tránsito intestinal.

Que una fórmula se anuncie para relajarse no significa que todas las personas la necesiten ni que esté libre de interacciones. El magnesio puede reducir la absorción de algunos antibióticos y bisfosfonatos, mientras que ciertos diuréticos y los inhibidores de la bomba de protones pueden modificar los niveles de este mineral en el organismo.

La comida suele ser el mejor comienzo

Semillas, frutos secos, legumbres, cereales integrales y verduras de hoja verde aportan magnesio dentro de una dieta variada. En esos alimentos llega acompañado de fibra y otros nutrientes, no concentrado en una cápsula que se toma de golpe.

Un suplemento puede ser útil cuando existe una necesidad concreta o una indicación profesional. Pero tomarlo por rutina, aumentar la dosis porque «no se nota» o mezclar varias presentaciones puede convertir una ayuda sencilla en un problema digestivo.

 La ficha técnica oficial sobre el magnesio se ha publicado en la Oficina de Suplementos Dietéticos de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos.

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