Un primate venenoso sin registro científico desde los años 30 se colaba en jardines de Indonesia, y un centro de rescate ha salvado a más de 90 ejemplares de loris perezoso de Bangka

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Publicado el 29 de octubre de 2026 a las 20:46
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Loris perezoso de Bangka rescatado, agarrado a una rama entre hojas en la isla de Bangka, Indonesia

El loris perezoso de Bangka, un primate venenoso ausente de la literatura científica desde los años 30, sigue vivo. Lo confirma un estudio publicado en octubre de 2026 en la revista Spixiana. Se basa en más de 90 ejemplares rescatados entre 2015 y 2025 en esa isla de Indonesia.

Los rescates son obra del Centro de Rescate de Fauna Alobi, que trabaja en la propia isla. Firman el trabajo su director, Langka Sani, y sus compañeros Endi Riadi y Andre Septian. Completan la lista Jochen Menner, del centro de cría Taman Safari Prigen, y Timon Glaw, del zoo Haus des Meeres de Viena.

La organización conservacionista Re:wild difundió los resultados en un comunicado el 20 de octubre. Para esa entidad, el animal figuraba entre los primates perdidos más buscados.

Un registro perdido desde 1937

La Lista Roja de la UICN clasifica la especie en peligro crítico, posiblemente extinta, desde su evaluación de 2020. Esa ficha sitúa el último avistamiento en 1937.

Los autores creen que la fecha sale de un artículo de ese año sobre los mamíferos de Bangka. Aquel texto describía tres machos adultos, pero sin decir cuándo ni dónde se capturaron. Por eso no descartan que el último registro real sea anterior.

La especie se describió en 1906 con ejemplares de la bahía de Klabat, en el norte de la isla. Durante décadas pasó por subespecie de otros loris. Un análisis de fotografías y piezas de museo la elevó a especie propia en 2013.

En Indonesia ya hubo otros regresos sonados, como el de un marsupial que se creía extinguido desde hacía más de 6000 años. En este caso, el animal nunca desapareció para los vecinos. «Una especie puede desaparecer del registro científico sin desaparecer de la vida de las personas que comparten su hogar», resume Benji Barca, de Re:wild.

Casas, carreteras y cables eléctricos

Cuando un vecino o una autoridad llama por teléfono, WhatsApp o redes sociales, el equipo de Alobi acude a recoger al animal. Así reunió más de 90 loris entre 2015 y agosto de 2025.

El estudio detalla las circunstancias de 43 de ellos, todos rescatados desde 2021. De ese grupo, 16 aparecieron tras entrar en casas o jardines. Otros 7 tenían quemaduras compatibles con una descarga eléctrica, la mayoría por tocar tendidos.

La lista sigue con 6 animales recogidos en carreteras y 5 sacados del comercio de fauna o de un cautiverio. Otros 3 estaban en plantaciones, uno se enredó en una valla y otro sufrió el ataque de un perro.

En el anexo del trabajo aparece un loris que comía guayabas en un jardín de Namang el 26 de octubre de 2024. Otro llegó a Pangkal Pinang en la caja de una camioneta que volvía de unas plantaciones de plátanos.

Muchos llegaron heridos y al menos tres murieron. Algunos habían pasado días o meses en cautividad antes de que alguien avisara al centro.

86 loris devueltos al bosque

Tras recuperarse, 86 ejemplares volvieron a la naturaleza en siete puntos de Bangka. El equipo de Alobi eligió los fragmentos de bosque más grandes que aún ofrecen buen hábitat. Todos tienen algún grado de protección legal o práctica.

El parque forestal de Bukit Mangkol, en la regencia de Bangka Tengah, recibió 37 de esos animales. El parque natural de Permisan, en Bangka Selatan, acogió otros 22, y el monte Menumbing, 15.

Hubo rescates en las cuatro regencias de la isla y en la capital, Pangkal Pinang. Según los autores, eso indica que la especie puede vivir todavía en buena parte de Bangka. «Devolver el loris perezoso de Bangka al radar científico es solo el primer paso», afirma Glaw.

Dos incisivos que descartan intrusos

En Indonesia los loris se venden a menudo como mascotas, así que cabía la duda de un origen foráneo. El cráneo de un ejemplar muerto que guarda Alobi ayuda a despejarla.

Su mandíbula superior tiene solo dos incisivos, un rasgo de N. bancanus y de los loris de Borneo. Las poblaciones de Sumatra y Java tienen cuatro. Por eso el estudio ve poco probable que los animales llegaran desde esas islas vecinas.

Los loris son, además, los únicos primates venenosos conocidos. Según Re:wild, lamen una glándula del interior del brazo y mezclan su secreción con la saliva. El resultado es una mordedura dolorosa que puede causar hinchazón.

Estaño, palma y un incendio

Bangka mide unos 12.000 km² y tiene más de un millón de habitantes. Desde hace más de tres siglos es un centro mundial de la minería de estaño. Las fotos aéreas del estudio muestran bosques sueltos entre palmerales, pozos mineros y pueblos.

Vista aérea de la isla de Bangka con fragmentos de bosque, plantaciones de palma, pozos de minas de estaño inundados y casas
Vista aérea de la isla de Bangka en torno al centro Alobi, con fragmentos de bosque, plantaciones de palma, pozos mineros de estaño y viviendas. (Imagen: Sani et al. / Spixiana)

El hábitat forestal de la especie se redujo un 62 % entre 2000 y 2012, según un trabajo anterior que citan los autores. La deforestación ligada a la palma sigue creciendo en Indonesia. «Su hábitat natural se ha reducido de forma significativa», advierte Sani, que culpa a la minería ilegal de estaño y a la tala para plantaciones.

El 31 de julio de 2023, el equipo visitó Bukit Mangkol, uno de los puntos de suelta. Allí vio un incendio forestal intencionado de dos desconocidos y pequeñas explotaciones de estaño. Buscaron loris durante unas horas, también al anochecer, sin ver ninguno.

Ladera con bosque tropical en Bukit Mangkol, en la isla de Bangka, con humo de un pequeño incendio forestal
Bosque de Bukit Mangkol, posible hábitat del loris perezoso de Bangka y punto de suelta, con el humo de un pequeño incendio forestal. (Imagen: Sani et al. / Spixiana)

Nadie ha contado aún cuántos quedan

El trabajo no estima cuántos loris perezosos de Bangka sobreviven, porque no hay datos de densidad verificables. Los rescates, además, se concentran alrededor de Pangkal Pinang, cerca de la sede de Alobi. Reflejan sobre todo a los animales que se cruzan con personas.

Tampoco se sabe qué ha sido de los 86 ejemplares liberados, ya que nadie los ha seguido. En otras especies de loris, la supervivencia tras la suelta ha sido baja por peleas, depredadores o infecciones.

Falta confirmar con genética que se trata de una especie válida, hoy definida solo por rasgos físicos. Tampoco está claro si los loris de Belitung y Borneo son la misma especie.

Los autores piden censos en las tres islas y un programa de cría, que podría acoger el propio centro Alobi. También quieren que la UICN revise la etiqueta de posiblemente extinta, porque sus datos «demuestran claramente que N. bancanus aún no se ha extinguido».

El estudio completo se ha publicado en Spixiana.

Foto: Andre Septian / Alobi Wildlife Rescue Center

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Equipo editorial de ECOticias.com (El Periódico Verde), integrado por periodistas especializados en información ambiental: naturaleza y biodiversidad, energías renovables, emisiones de CO₂, cambio climático, sostenibilidad, gestión de residuos y reciclaje, alimentación ecológica y hábitos de vida saludable.

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