Los geólogos no dan crédito: el aumento del nivel del mar está cambiando la rotación de la Tierra

Publicado el: 29 de marzo de 2026 a las 08:03
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Vista de la Tierra desde el espacio que ilustra el impacto del aumento del nivel del mar en la rotación del planeta.

El cambio climático no solo se mide en olas de calor o en el hielo que desaparece. También se puede ver en algo tan básico como el “tic tac” del planeta. Un trabajo de la Universidad de Viena y la ETH de Zúrich concluye que el aumento del nivel del mar, impulsado por el deshielo, está ralentizando la rotación de la Tierra y haciendo que los días sean un poco más largos.

La cifra es diminuta, pero muy reveladora. La duración del día estaría aumentando a un ritmo de unos 1,33 milisegundos por siglo, y los autores sostienen que este cambio no tiene precedentes en los últimos 3,6 millones de años. No vas a notar que te “sobran” minutos, pero la señal es clara y toca de cerca a sistemas que dependen de medir el tiempo con precisión.



Por qué el planeta gira un poco más despacio

Cuando los glaciares y las grandes capas de hielo se derriten, una parte de esa masa que estaba concentrada cerca de los polos termina repartida por los océanos. Ese agua se redistribuye y, en conjunto, desplaza más masa hacia latitudes más bajas, cerca del ecuador.

En la práctica, eso cambia el equilibrio del planeta. Mostafa Kiani Shahvandi lo explica con una imagen fácil de visualizar, “es como una patinadora artística que gira más despacio cuando estira los brazos”. Al alejar masa del eje de giro, aumenta la inercia y la rotación se frena.



La cifra clave es pequeña, pero el mensaje no

En el día a día, la Tierra tiene variaciones naturales en su rotación por muchos motivos, desde procesos en el interior del planeta hasta cambios en la atmósfera. Por eso conviene mirar tendencias largas y separar el ruido de la señal.

Ahí aparece el dato que llama la atención. Un estudio del equipo publicado en 2024 en PNAS estimó que el efecto del clima sobre la duración del día estuvo entre 0,3 y 1,0 milisegundos por siglo durante el siglo XX, pero desde el año 2000 se habría acelerado hasta 1,33 milisegundos por siglo (con un margen de unas centésimas). Si el calentamiento sigue un escenario de altas emisiones, esa influencia podría llegar a 2,62 milisegundos por siglo hacia 2100, y entonces el clima pesaría más que la Luna en el cambio a largo plazo del reloj terrestre.

Cómo se reconstruyen 3,6 millones de años de “relojería” terrestre

Una duda razonable es la siguiente. ¿Cómo se puede comparar lo que pasa hoy con lo que ocurría hace millones de años? En el nuevo estudio, publicado en Journal of Geophysical Research (Solid Earth), los investigadores se apoyan en un archivo natural del fondo marino, los foraminíferos bentónicos, organismos microscópicos cuyas conchas fosilizadas guardan pistas químicas del nivel del mar del pasado.

La idea es sencilla, aunque el trabajo no lo sea. A partir de esa señal química, el equipo infiere cambios antiguos del nivel del mar y, desde ahí, calcula cómo habría cambiado la distribución de masa del planeta y la duración del día. Para manejar las grandes incertidumbres de los datos paleoclimáticos, utilizaron un modelo probabilístico con aprendizaje profundo “informado por la física”, pensado para no confundir huecos en el registro con cambios reales.

Qué significa esto para la hora y para la tecnología

“Vale, son milisegundos”, pensará mucha gente. ¿Qué significa esto en la práctica para alguien que vive en España? Que no vas a sentir que el día se alarga, pero sí importa en el mundo de la precisión, donde un pequeño desfase puede dar dolores de cabeza si no se gestiona bien.

La hora oficial (UTC) se mantiene muy cerca de la rotación real de la Tierra y, cuando la diferencia crece, se han usado los llamados “segundos intercalares”. En ese contexto, un estudio publicado en Nature en 2024 explicó que el deshielo de Groenlandia y la Antártida está frenando la rotación lo suficiente como para retrasar la posible necesidad de un “segundo intercalar negativo”, que sería restar un segundo a los relojes. Dicho de otra forma, el calentamiento global estaría comprando tiempo a los ingenieros, aunque por un motivo nada tranquilizador.

Una señal más de un problema mucho mayor

Que la Tierra gire un poco más despacio no es el problema en sí. Es el síntoma. Para que el planeta cambie su “ritmo” hace falta mover masas enormes de agua, y eso solo ocurre cuando se derrite mucho hielo y el nivel del mar sube.

Los autores insisten en el origen humano de esta anomalía. Benedikt Soja lo resume así, “este rápido aumento de la duración del día implica que el ritmo del cambio climático moderno no tiene precedentes, al menos desde el Plioceno tardío”, y añade que el aumento actual se puede atribuir “principalmente” a influencias humanas. Es otra forma, muy poco habitual, de ver hasta qué punto ya estamos alterando el sistema terrestre.

El estudio más reciente ha sido publicado en Journal of Geophysical Research.

Imagen autor

Javier F.

Periodista, licenciado en la Universidad Nebrija, diez años en Onda Cero, y ahora en proyectos profesionales como Freelance. Especializado en contenido SEO y Discover

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