La contaminación por NO2 en las ciudades españolas sigue siendo un grave problema de salud pública. Según los datos recopilados por Ecologistas en Acción, todas las grandes y medianas ciudades analizadas superaron en 2025 el nuevo límite anual fijado por la Unión Europea, lo que pone en evidencia el fracaso de las actuales políticas urbanas para reducir el impacto del tráfico en la calidad del aire.
Este gas, generado principalmente por el tráfico rodado y la quema de combustibles fósiles, es uno de los contaminantes más persistentes en los entornos urbanos y supera con frecuencia los límites recomendados por la Organización Mundial de la Salud y la normativa europea.
En grandes áreas metropolitanas como Madrid, Barcelona, Valencia o Sevilla, los niveles de NO₂ se mantienen elevados, especialmente en zonas con alta densidad de tráfico. La exposición prolongada a este contaminante está asociada a enfermedades respiratorias, agravamiento del asma, problemas cardiovasculares y un mayor riesgo para niños, personas mayores y colectivos vulnerables.
La contaminación por NO2 en las ciudades españolas supera el nuevo límite legal
Ecologistas en Acción demanda la implantación en las ciudades españolas de zonas de bajas emisiones eficaces y protocolos frente a episodios de mala calidad del aire.
Con los datos provisionales recopilados por Ecologistas en Acción de las estaciones oficiales de control de la calidad del aire de una veintena de ciudades medias y grandes, que suman casi 12 millones de habitantes y una cuarta parte de la población española, se comprueba que todas ellas han superado durante 2025 el nuevo valor límite anual establecido por la Unión Europea para el dióxido de nitrógeno (NO2), emitido al aire urbano principalmente por el tráfico motorizado que accede y circula por nuestras calles.
Este gas, generado principalmente por el tráfico rodado y la quema de combustibles fósiles, es uno de los contaminantes más persistentes en los entornos urbanos
El tráfico motorizado como principal fuente de NO2
Aunque en los últimos años se ha reducido paulatinamente la presencia de este contaminante en el aire que respiramos, sobre todo por efecto de la renovación del parque de automóviles y del mayor peso de los de gasolina sobre los diésel, las dieciocho ciudades analizadas deberán hacer un mayor esfuerzo para cumplir el nuevo valor límite legal.
Los niveles más elevados de este contaminante se han registrado durante el año pasado en las estaciones Plaza Elíptica de Madrid, Avenida Juan XXIII de Málaga, Granada Norte, Eixample de Barcelona y San Basilio de Murcia, con una concentración media anual en torno a 30 microgramos por metro cúbico de aire (μg/m3), frente a los 20 μg/m3 que deben alcanzarse antes del 1 de enero de 2030 y los 10 μg/m3 recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Ninguna ciudad española incumplió en 2025 el obsoleto valor límite anual vigente, establecido en 40 μg/m3, que no se supera en España desde 2022.
Las ciudades con peores niveles de contaminación del aire
Otras trece ciudades analizadas también han superado durante el año pasado el nuevo límite legal de NO2, destacando las estaciones Felisa Munárriz en Pamplona (27), Olivereta de València (26), Torneo en Sevilla (25), María Díaz de Haro en Bilbao (25), Oeste en Vigo (25), Palacio de Deportes en Oviedo (24) y Plaza de Pontevedra en A Coruña (23).
Las ciudades que registraron concentraciones de NO2 más bajas fueron Palma (Foners, 22), Córdoba (Avenida Al-Nasir, 22), Zaragoza (Avenida de Soria, 21), Burgos (Avenida de Cantabria, 21), Valladolid (Arco de Ladrillo, 20) y Santa Cruz de Tenerife (Piscina Municipal, 20), las dos últimas sólo unas décimas por encima del nuevo límite legal a cumplir en 2030.
Ecologistas en Acción considera que las elevadas diferencias entre las estaciones de medición de ciudades con poblaciones similares como Málaga, Sevilla o Zaragoza entre las más grandes y Granada, Palma o Valladolid entre las intermedias obedece a la deficiente ubicación de muchas estaciones supuestamente orientadas al tráfico, que no están emplazadas en los “puntos críticos” de contaminación, según establece la nueva normativa.
Esto conlleva que las mediciones de las ciudades con niveles de NO2 más bajos o de otras ciudades medias como Alicante, Cartagena, Elche y Las Palmas de Gran Canaria que ni siquiera disponen de estaciones orientadas al tráfico no resulten representativas de la calidad del aire que respira buena parte de sus habitantes, según han acreditado las campañas de medición de NO2 realizadas en los últimos años por Ecologistas en Acción.
La organización ecologista reclama por ello al Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico que obligue a revisar la ubicación de las estaciones oficiales de control de la calidad del aire de las ciudades españolas, para adaptarlas a los nuevos criterios legales de localización.
En cualquier caso, dado que todas las ciudades analizadas incumplirían el nuevo límite legal, Ecologistas en Acción pide políticas de mejora de la calidad del aire que reduzcan la presencia de automóviles en nuestras áreas urbanas.
En este sentido, vencido hace tres años el plazo para que los 150 municipios de más de 50.000 habitantes establecieran zonas de bajas emisiones y aprobaran protocolos de actuación frente a episodios de mala calidad del aire, la mayoría de las ciudades no han cumplido siquiera formalmente estas obligaciones legales, además de resultar inoperantes las hasta ahora aprobadas.
Ecologistas en Acción exige la implantación en las ciudades españolas de zonas de bajas emisiones eficaces y protocolos frente a episodios de mala calidad del aire.
Por otro lado, y a la vista de la necesidad de acciones contundentes que permitan rebajar los niveles de contaminación del aire, la organización ecologista valora de forma muy negativa la prórroga que ha aprobado la Comisión Europea en relación a la prohibición de la venta de vehículos de combustión prevista para 2035.
Ninguna ciudad española incumplió en 2025 el obsoleto valor límite anual vigente, establecido en 40 μg/m3, que no se supera en España desde 2022.
Riesgos para la salud y miles de muertes prematuras
Esta medida manda un mensaje completamente equivocado tanto en materia de reducción de emisiones tóxicas para la salud como de gases de efecto invernadero.
El dióxido de nitrógeno es un gas amarillento tóxico que al inhalarse afecta a los tramos más profundos de los pulmones, inhibiendo algunas funciones de los mismos, como la respuesta inmunológica, con la consiguiente merma de la resistencia a las infecciones, siendo responsable de 4.100 muertes prematuras en 2023 en España, según el último informe sobre la calidad del aire publicado por la Agencia Europea de Medio Ambiente.
En definitiva, la persistencia de altos niveles de NO₂ en las ciudades españolas es una señal de alerta clara. Actuar con rapidez no solo es una obligación legal, sino una necesidad para proteger la salud de la población y avanzar hacia un modelo urbano más sostenible y habitable. Seguir leyendo en ECOticias.com / EFE




















