COP28: Restauración y protección del agua dulce. Los países de África, Asia, Europa, América y el Pacífico se dieron a conocer en un acto de alto nivel con 15 ministros organizado por la Presidencia de la COP28. Se unen así a los seis países que lanzaron la iniciativa en la Conferencia del Agua 2023 de la ONU en Nueva York: Colombia, República Democrática del Congo, Ecuador, Gabón, México y Zambia.
Los campeones y los nuevos signatarios -entre los que se encuentran Brasil, Burkina Faso, Camboya, Canadá, Chad, Chile, República Dominicana, El Salvador, Fiji, Francia, Finlandia, Alemania, Irak, Kenia, Liberia, Malawi, Malí, Mauritania, Mozambique, Nepal, Países Bajos, Níger, Noruega, Perú, República del Congo, Senegal, Eslovenia, España, Tayikistán, Tanzania, Emiratos Árabes Unidos, Uganda, Reino Unido y Estados Unidos- tienen más del 30% de los recursos renovables de agua dulce del mundo y albergan a más de 1.500 millones de personas.
Restauración de 300.000 km de ríos degradados
El Desafío del Agua Dulce pretende garantizar la restauración de 300.000 km de ríos degradados -lo que equivale a dar más de siete vueltas a la Tierra- y 350 millones de hectáreas de humedales degradados, una superficie mayor que la India, de aquí a 2030, así como conservar los ecosistemas intactos.
Unos ecosistemas de agua dulce sanos son fundamentales para mitigar el cambio climático y adaptarse a él. Se consideran la base de un futuro resiliente en materia de agua. Las turberas -un tipo de humedal- son el mayor almacén terrestre de carbono del mundo, mientras que los sedimentos fluviales depositados en el fondo del mar también pueden secuestrar grandes cantidades de carbono. Las llanuras aluviales conectadas y los humedales sanos pueden reducir el impacto de las inundaciones extremas y aumentar la resiliencia ante sequías cada vez más frecuentes.
Manglares
Los manglares prósperos, la mayoría de los cuales depende del flujo de sedimentos de los ríos para sobrevivir, ayudan a proteger a las comunidades costeras de las mareas de tormenta. Los deltas densamente poblados y ricos en agricultura también dependen del flujo de agua, nutrientes y sedimentos de los ríos para limitar el ingreso de agua salada, seguir siendo fértiles y mantenerse por encima del aumento del nivel del mar.
Sin embargo, en los últimos 50 años se ha perdido un tercio de los humedales del mundo, y seguimos perdiéndolos más rápido que los bosques. Los ríos y lagos son los ecosistemas más degradados del mundo, y el cambio climático está exacerbando unas amenazas que ya no tienen precedentes.
COP28: Restauración y protección del agua dulce
Su Excelencia Razan Al Mubarak, Campeona de Alto Nivel de las Naciones Unidas para el Cambio Climático en la COP28, declaró: Con la crisis climática, alimentando inundaciones, tormentas, incendios forestales y sequías cada vez más extremas, necesitamos invertir urgentemente en la protección y restauración de nuestros ríos, lagos y humedales.
Son la mejor protección natural para nuestras sociedades y economías, así como importantes almacenes de carbono. Aceptar el Desafío del Agua Dulce es clave para hacer frente al cambio climático, pero también es esencial para allanar el camino hacia un futuro de emisiones netas cero, positivo para la naturaleza y resiliente para todos.
Ministro de Economía Verde y Medio Ambiente de Zambia
S.E. Collins Nzovu, Ministro de Economía Verde y Medio Ambiente de Zambia, dijo: La crisis climática es una crisis del agua. En todo el mundo estamos siendo testigos de sus devastadores efectos en nuestras sociedades y economías: desde la creciente escasez de agua hasta inundaciones, sequías y tormentas más extremas, desde los cambios en el caudal de los ríos hasta el deshielo de los glaciares y la subida del nivel del mar.
Y estos efectos no harán, sino empeorar, a menos que estemos a la altura del Desafío del Agua Dulce. Por ello, instamos a todos los países a que se unan a nosotros.
Juntos, podemos invertir la pérdida y degradación de nuestros ríos, lagos y humedales, y mejorar drásticamente los esfuerzos mundiales para hacer frente a la crisis climática.
El Desafío del Agua Dulce es una iniciativa impulsada por cada país, con un enfoque inclusivo y colaborativo, en la que los gobiernos y sus socios crearán conjuntamente soluciones para el agua dulce con los pueblos indígenas, las comunidades locales y otras partes interesadas, incluido el sector privado. Durante la COP28, AB InBev, BCG e IKEA expresaron su apoyo al Desafío.
Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS)
El Desafío pide a todos los gobiernos que se comprometan a alcanzar objetivos claros en sus Estrategias Nacionales de Biodiversidad y Planes de Acción actualizados, sus Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional, los Planes Nacionales de Adaptación y los Planes Nacionales de Implementación de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) para intensificar drásticamente los esfuerzos de protección y restauración de ecosistemas de agua dulce sanos.
Se basa en el Marco Global de Biodiversidad de Kunming-Montreal, que incluyó la protección del 30% de las «aguas continentales» del mundo y la restauración del 30% de las «aguas continentales» degradadas.
Stuart Orr, Director Mundial de Agua Dulce de WWF, indicó: «Los ríos, lagos y humedales sanos son nuestra mejor protección y seguro contra el empeoramiento de los efectos del cambio climático. Invertir en su protección y restauración producirá los beneficios más importantes: reforzar la adaptación al clima, reducir el riesgo de catástrofes, aumentar la seguridad hídrica y alimentaria, e invertir el catastrófico declive de la biodiversidad de agua dulce. Pero tenemos que encontrar nuevas vías para abordar esto urgentemente».
Desafío del Agua Dulce
El Desafío del Agua Dulce también se centrará en proporcionar las pruebas necesarias a nivel nacional para diseñar y aplicar eficazmente medidas de restauración, identificar áreas prioritarias para la restauración, actualizar las estrategias y planes nacionales pertinentes, y movilizar recursos y establecer mecanismos financieros.
Dirigido por la coalición de países, el Desafío del Agua Dulce cuenta con el apoyo de Conservación Internacional, la UICN, la Secretaría de la Convención sobre los Humedales, The Nature Conservancy, Wetlands International, la OCDE, el PNUMA (bajo los auspicios del Decenio de las Naciones Unidas para la Restauración de los Ecosistemas) y WWF. COP28: Restauración y protección del agua dulce.