Sugerencias sostenibles para estas fiestas navideñas. Estas son sus propuestas: Comer rico no está reñido con el equilibrio medioambiental, la justicia social y el desarrollo sostenible. El modelo alimentario es causante a nivel mundial de un 60 % de la pérdida de biodiversidad y de que el 90 % de las razas autóctonas y gran parte de los cultivos locales estén en riesgo de desaparición.
También contribuye al calentamiento global tanto por las emisiones directas, por ejemplo, de la ganadería industrial, como indirectas por la transformación de usos del suelo, el transporte a largas distancias y la conservación.
Además, se consume el doble de productos pesqueros de los que se producen, así que más de la mitad de lo que consumimos se captura o se importa de caladeros lejanos del Atlántico o del Índico.
La receta para combatir estos problemas ecosociales, al tiempo que disfrutamos de comidas y cenas sabrosas, es sencilla: comercio de cercanía; muchas verduras y frutas de temporada, cultivadas lo más cerca posible con criterios agroecológicos y alimentos ecológicos en general.
Carne
Reducir el consumo de carne y evitar aquella de origen industrial, apostando por la ganadería extensiva; también poco pescado y, en tal caso, que sea fresco, de cercanía, obtenido de forma sostenible, es decir, por métodos de pesca tradicionales (mirando la etiqueta se puede encontrar toda esta información).
Pescado
Con el pescado, además, se pueden evitar las especies que en la actualidad están más sobreexplotadas, como la cigala y el besugo, así como las especies cultivadas con enormes impactos socioambientales asociados como los langostinos tropicales o el salmón.
Regalos que apoyen la Economía Social y Solidaria (ESS)
Consumo responsable, consumo justo, consumo consciente o consumo sostenible no son meras declaraciones de intenciones. En el Estado español existe una amplia red de empresas que, desde hace años, trabaja en lo que se conoce como economía social y solidaria como alternativa al mercado tradicional.
Es un modelo que apuesta por cambiar las dinámicas capitalistas y por trabajar a partir de los principios de la cooperación, la equidad, el trabajo digno, reparto justo de la riqueza, la sostenibilidad medioambiental y el compromiso con el entorno.
Regalos sostenibles
A la hora de hacer regalos materiales, también se puede recurrir a las opciones de trueque, reutilización o creación de los propios objetos.
O incluso regalar tiempo compartido, nuestro bien más preciado. Por último, no regalar animales domésticos –la mitad de gatos y perros que entran en los hogares lo hacen en forma de regalo–, ya que no son cosas sino seres sintientes.
No regalar animales comprados
Sí, a pesar de todo, se quiere regalar un animal, debería ser siempre mediante la adopción en una protectora, en lugar de mediante la compraventa. También debe existir la certeza de que la decisión de tener un animal en casa se ha meditado y las personas que reciben el perro o gato se van a comprometer a cuidarlo, un factor que puede resultar vital a la hora de evitar su abandono.
Ocio de bajo impacto y alto desarrollo local
Para una parte de la sociedad, estas fechas vienen acompañadas de días de descanso. Disfrutar del ocio y las escapadas también puede ser una forma de contribuir a las economías locales, así como de disfrutar de la naturaleza.
Bicicleta, excursiones, paseos o planes culturales reportan placer y pueden contribuir al conocimiento de nuestro entorno y su cuidado, ecoturismo. Realizar actividades que eviten daños a los ecosistemas, como puede ser el esquí de pista, que requiere de estaciones de esquí en muchos casos acompañados de hoteles y urbanizaciones en zonas de montaña que provocan un gran impacto ambiental.
Por ello, recomienda optar por otras actividades más sostenibles, como el esquí de travesía o el senderismo. Además, invita a evitar los espacios donde se maltrata a los animales, como son los circos que utilizan animales, sean domésticos o silvestres, y apostar por aquellos circos que no lo hacen.
Fuera plásticos
Comidas, regalos y fiestas pueden contribuir a llenar nuestros contenedores de plásticos, de los cuales solo una pequeña parte se reciclará y la mayoría acabarán acumulados en vertederos, incinerándose o dispersándose por ecosistemas terrestres y marinos y en última instancia fragmentándose en forma de microplásticos.
Los envases suponen la cuarta parte de la basura que generamos y los plásticos aumentan cada año. Sin embargo, en estas Navidades saludables también se puede contribuir a un entorno menos contaminante si se apuesta, precisamente, por no utilizar plásticos.
Comida a granel, regalos sin envoltorio, pedir jarras de agua en vez de botellas en los restaurantes, botellas reutilizables, bolsas de tela, papel reutilizado… Además, también es importante evitar los productos que liberan microplásticos: cambiando la ropa que utiliza fibras sintéticas por fibras naturales. Sugerencias sostenibles para estas fiestas.





















