Recomiendan una vida activa para evitar la obesidad sarcopénica, una consecuencia del sedentarismo

Un estudio realizado sobre más de 3.000 personas mayores de 65 años en España ha determinado que el 15 por ciento de ellas padecen la denominada obesidad sarcopénica. Se calcula que el ser humano pierde, por cada década de vida, entre un 10 y un 13 por ciento de masa muscular. Eso conlleva una cierta disminución de funcionalidad que provoca que sea menos activo y, a su vez y dada la vida sedentaria que adopta, el aumento de grasa en su organismo.

Para evitar entrar en este círculo vicioso y sufrir esta obesidad sarcopénica, los expertos recomiendan hacer un gasto energético semanal de aproximadamente 1.500 kilocalorías. Dependiendo de la persona y de sus capacidades, esto puede suponer andar una o dos horas al día, o simplemente llevar una vida activa, es decir, no sedentaria.

Desarrollada en el marco del Instituto de Biomedicina de la Universidad de Leòn (Ibiomed), la investigación retrata que el porcentaje de personas mayores de 65 años con sobrepeso supera el 60 por ciento. El número de mujeres obesas recién cumplidos los 65 años es superior al de hombres, sin embargo, una vez la edad es más avanzada es mayor el de hombres. Esto se explica porque, tras su jubilación, muchos de estos suelen adoptar un modo de vida sedentario, mientras que ellas siguen activas con la realización de las tareas cotidianas, destaca a DiCYT José Gerardo Villa, profesor de la Universidad de León y especialista en Educación Física y Deportiva.

El investigador aclara que es posible tener mucha masa muscular y estar obeso. Una persona con esas características probablemente no tuviera limitadas sus capacidades de movimiento. El problema surge con la natural pérdida de esa masa magra con el paso de los años y los perjuicios que eso conlleva. “Si con el paso de los años me muevo menos, cargo menos peso o hago menos labores cotidianas en el hogar a su vez mi capacidad va siendo menor, pues mi masa muscular disminuye y mi grasa corporal es mayor. Es decir, efectos típicos del envejecimiento”, manifiesta Villa.

Personas activas viven más

Tras demostrarse en diferentes estudios que el nivel de actividad física de la población condiciona el que su envejecimiento se desarrolle con más capacidad funcional y que la gente más activa es la que tiene mayor longevidad, Villa critica la falta de medidas para evitar entre la población de todas las edades el sedentarismo, un problema a priori “fácil de combatir” que está detrás de varias enfermedades comunes que suponen cada año un coste millonario para la sanidad pública.

Para evitar la pérdida de masa muscular y, por ende, mejorar la calidad de vida de los ancianos, el estudio revela que la fórmula ideal pasaría por involucrarse en programas de actividad física de una intensidad entre moderada y alta. “Estamos acostumbrados a escuchar que lo importante es moverse. Pero además de moverse también hay que llegar a unos niveles que supongan, al menos, conservar la masa masa muscular. El mínimo ideal estaría en valores cercanos a la intensidad moderada o leve-alta. Pero hay que desterrar inicialmente la idea de que sólo moverme un poquito me permite ya mantenerme”, expone. Para realizar estos ejercicios hay programas de gimnasia de mantenimiento que suelen ser de ayuda a partir de esta edad.

Para las personas que tienen problemas de movilidad, sin embargo, estas recomendaciones no son válidas y, en su caso, la solución podría pasar por repartir el ejercicio a lo largo del día con la realización de acciones como subir y bajar escaleras, cargar con las bolsas de la compra hasta casa o dar un paseo por la mañana o por la tarde, afirma Villa.

 

 

Problemas de la pérdida muscular

La pérdida de masa muscular con la llegada de la vejez trae consigo una serie de problemas de salud, en parte asociados a la limitación del movimiento que conlleva la obesidad. Así, por ejemplo, está demostrado que las personas con poca fuerza o flexibilidad tienen mayores posibilidades de padecer trastornos músculo-esqueléticos. Asimismo, en este estudio se especifica que los pacientes de obesidad sarcopénica suelen acudir al médico para consultas relacionadas con enfermedades cardiovasculares, diabetes o artrosis, entre otras dolencias.
Publicado en la revista científica Obesity Reviews, para la realización de este trabajo se utilizó una muestra de más de 3.000 personas de Aragón, Canarias, Castilla y León, Castilla-La Mancha, Extremadura y Madrid. A éstas se les sometió a un cuestionario de hábitos y estilo de vida saludable, así como a una serie de pruebas de condición física en las que se evaluó sus niveles, de fuerza, flexibilidad, capacidad aeróbica y equilibrio, detalla el investigador de la Universidad de León.

 

 

DICYT

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