Un estudio revela que el nivel de plomo en los niños ha disminuido en gran medida en los últimos años

Hace cuatro décadas se descubrió que el plomo afectaba al desarrollo neurológico de los niños, sin embargo, hasta hace 15 no fue retirado de la gasolina. Un estudio reciente revela que, con respecto a esa época, el nivel de plomo detectado en los recién nacidos ha disminuido «mucho».

En concreto, de los 2.000 análisis que se hicieron sobre la sangre de cordón umbilical, sólo en uno se registró este elemento por encima de la cantidad recomendada por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Estos datos se recogen en el Proyecto INMA sobre infancia y medio ambiente, aún en curso y del que hablará hoy en una conferencia en el ciclo Soria Saludable 2011 Ferrán Ballester, uno de sus responsables.

El trabajo, que se está realizando sobre 4.000 embarazadas y sus hijos en siete puntos de España (Menorca, Sabadell, Asturias, Guipúzcoa, Valencia, Granada y la zona tarraconense de Ribera de Ebro), trata de averiguar cómo afecta la exposición a determinados productos contaminantes, tanto a estas mujeres como a su descendencia, realizando una experiencia similar a la que se ha llevado a cabo en otros países como Alemania, Estados Unidos o Francia, ha destacado Ballester a DiCYT.

Entre las conclusiones que han extraído de su análisis se encuentra la de que el nivel de mercurio de los niños de la primera infancia en España es medio o alto, al igual que en otros puntos del planeta como Hong Kong, Japón o Taiwán. Esto se debe a la abundante presencia de pescado en la dieta, el cual puede llegar a estar contaminado por esta sustancia. «Nos ha parecido muy interesante ver qué tipos de pescado pueden tener un papel fundamental en este sentido, y aquí hay una distinción clara según los tipos. Porque el mercurio sobre todo estaría presente en las especies de pescado grande, graso y depredador. El ejemplo fundamental sería el pez espada», ha asegurado.

Ballester ha defendido, no obstante, las propiedades de este alimento y ha apostado por su consumo durante el embarazo. «Contiene elementos nutrientes de gran importancia que benefician, por ejemplo, el desarrollo neurológico del niño, algo fundamental. Las recomendaciones serían a favor del consumo de pescado durante el embarazo, pero procurando evitar tipos que se ha demostrado que tienen un contenido de mercurio más elevado», como el citado pez espada, ha manifestado.

Pesticida dañino

El experto ha detallado que, como parte del proyecto, también tratan de hallar el origen de la presencia en recién nacidos de DDT, un compuesto presente en pesticidas el cual se recomendó no utilizar hace varias décadas por sus probados efectos perjudiciales para la salud. «Probablemente su origen esté en vías como la alimentación, pero estamos investigando al respecto», ha apuntado. La situación del DDT es «compleja», pues su uso está autorizado para la lucha contra el mosquito anopheles, que es el vector de la malaria, en los países en los que esta enfermedad es endémica, ha añadido.

Ferrán Ballester ha considerado necesario para tener un embarazo saludable y evitar exponer el feto a riesgos el no fumar ni exponerse a ambientes contaminados por el tabaco, así como el ejercicio físico. La dieta también la ha considerado como un factor fundamental. «Encontramos que las mujeres que consumen más de 200 gramos de verduras al día disminuyen en un 40 ó 50 por ciento el riesgo de que su hijo nazca pequeño para la gestación», ha aseverado, a la vez que ha recomendado consumir 2 ó 3 veces a la semana pescado que sea variado.

Algunos casos de afectación a los niños de la exposición a determinados productos 

«Sabemos que la exposición a algunos productos químicos o radiaciones pueden causar cambios irreversibles que pueden afectar la salud infantil -física o psíquica- de por vida», destaca el experto. Los datos más evidentes son los de casos extraordinarios como las bombas nucleares de Hiroshima o Nagasaki, donde además de las muertes directas, hubo consecuencias en los fetos: menor peso y talla, presión sanguínea más alta y más tumores. Los niños nacidos tras el accidente de Chernobil en las áreas con radiación tenían bajo coeficiente intelectual y tasas elevadas de cáncer de tiroides. Y las niñas tenían un alto nivel de testosterona. El vertido de toneladas de mercurio en Minamata, Japón, en 1956, ha causado parálisis cerebral congénita, discapacidad intelectual y demencia, entre otros. El accidente químico de Seveso, en Italia, en 1976, ha afectado el ciclo menstrual, ha causado infertilidad y un riesgo de cáncer más alto. Son casos extremos, pero prueban que la exposición a sustancias químicas en el útero o en los primeros años de vida tienen efectos en la salud, de por vida, mantiene, en declaraciones facilitadas por la organización de Soria Saludable 2011.

 

 

DICYTINNOVAticias.com

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