Acuerdo de mínimos en Durban

La solución a la que se llegó durante la madrugada del domingo fue establecer una «hoja de ruta» para avanzar en el desarrollo del nuevo protocolo. La medida es satisfactoria para los representantes políticos pero deja incertidumbres entre los grupos científicos y ecologistas.

La Cumbre del Clima de Durban finalizó a primeras horas del domingo con un acuerdo de mínimos que promete trabajar en el futuro para conseguir un nuevo protocolo internacional anti-emisiones y el establecimiento del Fondo Verde para el Clima, un presupuesto para ayudar a países en desarrollo o más vulnerables a adaptarse a las condiciones climáticas del futuro.

El nuevo tratado propuesto queda a medio camino entre la posición europea, que demandaba un acuerdo legalmente vinculante lo antes posible, y la de países como China, India o EEUU, que no estaban dispuestas a aceptar un tratado que frenara su crecimiento. Finalmente, los 195 países representados alcanzaron un acuerdo lo suficientemente ambiguo para contentar a todo el mundo.

Este acuerdo, según la Convención Marco para el Cambio Climático de Naciones Unidas (UNFCCC), debería comenzar a prepararse en 2013 y estar listo como muy tarde para 2015, coincidiendo con la 21º Cumbre del Clima. El nuevo protocolo podría comenzar a aplicarse en 2020.

Entre los actores participantes, hay una cierta discrepancia en cuanto al resultado de la cumbre:

Maite Nkoana-Mashabane, presidenta de la conferencia y Ministra surafricana de Relaciones Internacionales y Cooperación, cree que “hemos dado un paso adelante crucial para el bien común y la ciudadanía global”. Para la UNFCCC, los acuerdos de Durban suponen “un gran paso adelante en la respuesta de la comunidad internacional al cambio climático”. Christiana Figueres, secretaria ejecutiva de la organización, ha felicitado a los países “por dejar a un lado sus apreciados objetivos propios y llegar a un propósito común: una solución a largo plazo para el cambio climático”.

Por su parte, las organizaciones ecologistas presentes en Durban han lamentado la resolución de la cumbre como una oportunidad perdida. Para Aída Vila, de Greenpeace, la inclusión en el acuerdo de una cláusula “que no deja cerrada la forma legal del acuerdo” y la previsión de que éste no tendrá efecto hasta 2020. En los mismos términos se ha expresado WWF  a través de la responsable de su programa de Cambio Climático, Mar Asunción: “No podemos seguir mirando hacia otro lado o aplazando la toma de decisiones indefinidamente. Ahora, por presiones de EEUU y un pocos países más, se ha aplazado el acuerdo global hasta 2020, como si el clima fuera a respetar sus agendas”. Otros grupos ecologistas, como la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN), sí han mostrado su satisfacción ante el acuerdo.

Después de defender su postura intensamente durante varios días, Connie Hedegaard, comisaria europea para cambio climático se ha mostrado satisfecha con el resultado: “Con el acuerdo de una hoja de ruta para un nuevo marco legal en 2015 que involucrará a todos los países en la lucha contra el cambio climático, la Unión Europea ha conseguido su principal objetivo para Durban”. El entusiasmo de Hedegaard es compartido tanto por Martin Korolec,  Ministro de Medio Ambiente de Polonia (país que ahora ostenta la presidencia de la unión) como por Teresa Ribera, secretaria de Estado de Cambio Climático, que ya desde Madrid expresó su satisfacción por el acuerdo.

 

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