Miden los rayos cósmicos que ingresan por un agujero electromagnético

Instalado por expertos argentinos y japoneses con el fin de estudiar los procesos de radiación electromagnética provenientes del espacio en la zona del Atlántico Sur, funciona desde hace tres meses en el predio del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) Bahía Blanca un riómetro, cuyo objeto es medir las radiaciones electromagnéticas, que está demostrado que afectan el funcionamiento de satélites y de radiocomunicaciones, así como también aspectos eléctricos en tierra, en caso de tormentas eléctricas.

El riómetro es un aparato de radio que capta las señales que provienen de la galaxia, para el estudio de cómo afecta la radiación a la capa de la atmósfera ubicada entre los 60 y 600 kilómetros llamada ionósfera. Mediante este proyecto se crea una base de datos que durante todo el año registra pasivamente los rayos cósmicos.

La razón de su implementación es el agujero magnético que se registra en el sur del continente. Tanto en Argentina, como Paraguay, Chile, Uruguay y sur de Brasil, existe un agujero magnético que se llama anomalía magnética del Atlántico Sur. “Esa anomalía implica que acá haya más radiación que en otros lugares. Es por esto que resulta importante analizar cómo se comporta la atmósfera en esta zona problemática”, explicó a InfoUniversidades el doctor en Geología, Jorge Spagnuolo, del Instituto Argentino de Oceanografía.

La anomalía del Atlántico Sur se caracteriza por tener un campo magnético menor que en todo el resto del planeta, es decir que la precipitación de partículas es más importante en Latinoamérica que en otras partes de la Tierra.

La ionósfera es conocida también como termósfera, debido a las altas temperaturas que alcanza, los gases en ella se encuentran ionizados. Puede considerársela como la capa inferior de la magnetósfera, que actúa como un escudo y protege a la Tierra de la radiación proveniente del viento solar. Asimismo, es vital en la transmisión de las ondas de radio.

Emisiones galácticas

“El riómetro recepciona las emisiones galácticas que, en forma de electrones, llegan a la magnetósfera. Sirve para medir la radiación, es decir, la filtración de electrones que llegan desde el espacio”, indicó el especialista. Las radiaciones afectan el funcionamiento de los satélites y las radiocomunicaciones, como así también a aspectos eléctricos en tierra cuando ocurren tormentas eléctricas, por ejemplo.

La información que se obtendrá a partir del radiómetro será de trascendencia mundial, debido a que el estudio de la ionósfera tiene un doble aspecto de interés, por una parte, el científico, que resulta en investigaciones sobre los cambios del geosistema en todas las disciplinas y, por otra, el técnico, por la influencia de la ionósfera en la transmisión de ondas radioeléctricas, esenciales en la técnica de comunicaciones.

El equipo brindará datos digitales sobre la variación de la precipitación de electrones y sobre las irregularidades ionosféricas y servirá para conocer cuál es la característica que tiene la ionósfera con frecuencia de toma de muestras de un segundo correspondiente al parámetro de la absorción, y su relación con la variación del campo magnético.

Este desarrollo es utilizado como una técnica económica para estudiar cómo es la absorción en la ionósfera y realizar análisis de los procesos de capacidad de filtración ionosférica de manera rápida, con buenos resultados y sin interferir en el ambiente.

Campo magnético

“El campo magnético es un escudo, pero aquí tiene una menor resistencia, entonces las partículas se precipitan hacia esta región más profundamente. Esto puede provocar diferentes fenómenos y muchos de ellos no están estudiados aún. Por ello es importante estudiar esa anomalía sin métodos directos sino con métodos pasivos como este riómetro, sin emitir señales perturbadoras para el medio ambiente o alterar la situación”, agregó.

La experiencia es posible por un acuerdo con la Universidad de Takushoku (Tokio, Japón) -adonde los datos obtenidos son remitidos periódicamente para su análisis-, la Facultad de Ciencias Astronómicas y Geofísicas de la Universidad Nacional de La Plata, el Servicio Meteorológico Nacional, el Conicet Bahía Blanca y la Universidad Nacional del Sur (UNS).

Con este instrumento, el organismo científico local se integra a la red de sensores South Atlantic Riometer Network (SARINET), que comienza en la Antártida y se extiende a través de Chile, Argentina y Brasil.

El acuerdo entre la Universidad Nacional de La Plata y el Conicet Bahía Blanca, con la participación y apoyo del Instituto Argentino de Oceanografía, el Instituto de Física del Sur, el departamento de Geología (Cátedras de Geofísica y Geología Marina) y el departamento de Física de la Universidad Nacional del Sur establece, además, la próxima instalación de otro aparato, (magnetómetro) para registrar en forma digital la intensidad total de campo magnético de la tierra, realizado por Julio César Gianibelli, director del Observatorio Magnético de Trelew.

 

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