La contaminación del aire aumenta el riesgo de depresión, según un informe de la Agencia Europea del Medio Ambiente (EEA) que relaciona la exposición prolongada a partículas en suspensión y dióxido de nitrógeno con una mayor prevalencia de trastornos mentales.
El estudio también advierte de que los picos de contaminación y el ruido ambiental pueden agravar síntomas de esquizofrenia, incrementar la ansiedad y elevar las tasas de suicidio.
La contaminación del aire aumenta el riesgo de depresión y afecta al desarrollo cerebral
Un informe europeo vincula la exposición a PM2,5, NO2 y ruido ambiental con más trastornos mentales y mayor riesgo de suicidio.
Los estudios científicos demuestran cada vez más, que existe una fuerte relación entre la exposición a laos diferentes tipos de contaminación (atmosférica, acústica y química) y los problemas de salud mental.
Sin embargo, según el informe de la Agencia Europea del Medio Ambiente (EEA) denominado ’Contaminación y Salud Mental: Evidencia Científica Actual’, se necesita más investigación para confirmar esta aparente causalidad.
PM2,5 y NO2 bajo la lupa científica
Una exposición prolongada a un aire de mala calidad, principalmente por la presencia de partículas en suspensión (PM2,5) y dióxido de nitrógeno (NO2), está relacionada con una mayor prevalencia y un riesgo superior de depresión, según un informe publicado este martes por la Agencia Europea del Medio Ambiente (EEA).
Los picos de exposición a corto plazo a dichos contaminantes se asocian asimismo con un empeoramiento de los síntomas de la esquizofrenia, añade la EEA.
«Los estudios científicos están revelando una correlación significativa entre la exposición a la contaminación, especialmente atmosférica, acústica y química, y los problemas de salud mental, aunque se necesitan más investigaciones para establecer una relación causal clara», dice la Agencia sobre las conclusiones del informe ‘Contaminación y salud mental: evidencia científica actual’.
El ruido del tráfico y el aumento del riesgo de suicidio
«Los trastornos de salud mental tienen su origen en múltiples factores (genéticos, sociales y económicos, psicológicos, estilo de vida, etc.), algunos de los cuales aún no se comprenden del todo. La contaminación se está estudiando cada vez más como uno de esos factores contribuyentes», señala la EEA.
De acuerdo con el informe, la contaminación atmosférica exterior también se asocia con cambios estructurales y funcionales en el cerebro durante las etapas críticas de su desarrollo, como la gestación, la infancia y la adolescencia temprana.
Entre los efectos de la contaminación acústica, el estudio indica que «un aumento del ruido del tráfico rodado se correlaciona con un pequeño aumento del riesgo de depresión (3 %) y ansiedad (2 %)».
Además, la exposición al ruido ambiental se asocia con una mayor prevalencia de problemas de comportamiento en los niños.
La EEA señala que «hay un aumento significativo del 2,2 % en las tasas de suicidio por cada aumento de 10 decibelios en el ruido ferroviario». «Un metaanálisis reveló un aumento del 12 % en el riesgo de depresión por cada aumento de 10 decibelios en el ruido de los aviones», agrega.
Efectos en niños y mujeres embarazadas
En cuanto a la contaminación química, los efectos son especialmente preocupantes en la infancia.
La exposición prenatal o infantil al plomo «está asociada tanto con la depresión como con la esquizofrenia», enfermedades también relacionadas con la exposición al humo de segunda mano (el que se produce al quemarse el tabaco y el que exhalan los fumadores), «especialmente en grupos vulnerables como los niños y las mujeres embarazadas».
Contaminación química y salud mental
Se ha encontrado igualmente una asociación entre la exposición prenatal al bisfenol A (compuesto utilizado en la fabricación de plásticos) y la depresión y la ansiedad en la infancia.
«Aunque se necesitan más investigaciones para aclarar la causalidad», dice la EEA, «las pruebas existentes refuerzan la necesidad de aplicar plenamente la legislación de la UE y reducir aún más la exposición a la contaminación».
Naturaleza como terapia complementaria
La Agencia subraya la pertinencia de un enfoque integral que conecte la salud humana, animal y medioambiental.
«En las últimas décadas se han desarrollado enfoques terapéuticos basados en la naturaleza: se ha demostrado que la jardinería, el ejercicio al aire libre y los baños de bosque tienen efectos beneficiosos para la salud mental», indica.
Los trastornos mentales tienen múltiples causas, incluyendo factores genéticos, sociales, económicos, psicológicos y relacionados con el estilo de vida. La contaminación se está convirtiendo en un importante factor contribuyente,
Esto es especialmente significativo durante las primeras etapas del desarrollo, como la gestación, la infancia y la adolescencia temprana. Además de que los diferentes tipos de contaminación tienen una afectación particular y especifica. Seguir leyendo en VIDA SALUDABLE.



















