¿Hasta qué punto los conservantes que alargan la vida de los alimentos pueden afectar a nuestra salud? Un amplio estudio francés de la cohorte NutriNet-Santé, con más de cien mil adultos seguidos durante casi quince años, ha observado que un mayor consumo de varios conservantes se asocia con un ligero aumento del riesgo de cáncer, sobre todo de mama y de próstata.
El trabajo, publicado en la revista médica The BMJ, no demuestra que estos aditivos sean la causa directa de los tumores. Aun así, los autores señalan que estos datos “exigen la reevaluación” de algunos conservantes por parte de las agencias de seguridad alimentaria y que, mientras tanto, conviene priorizar alimentos frescos y mínimamente procesados.
Qué ha analizado el estudio
El análisis se basa en 105 260 personas adultas sin cáncer al inicio del seguimiento, con una edad media de 42 años y mayoría de mujeres. Entre 2009 y 2023 los participantes rellenaron de forma periódica registros de alimentación de 24 horas en los que detallaban qué comían y qué marcas elegían. Con esa información el equipo calculó la ingesta de 17 conservantes de uso frecuente en Europa y siguió los nuevos diagnósticos de cáncer. En total se detectaron 4 226 casos.
Los conservantes que más preocupan
Casi toda la cohorte, el 99,7 por ciento, consumía algún tipo de conservante. Sin embargo, la suma total de conservantes no se relacionó con un aumento del riesgo de cáncer, lo que indica que no todos actúan igual.
Las señales de alarma aparecen con algunos conservantes concretos, sobre todo no antioxidantes. Quienes estaban en el grupo de mayor consumo tenían más diagnósticos de cáncer que quienes apenas los tomaban. Para el conjunto de estos aditivos el riesgo relativo de cáncer fue aproximadamente un 16 por ciento mayor y el de cáncer de mama un 22 por ciento mayor. Entre ellos destacan el sorbato de potasio y otros sorbatos, los sulfitos, los nitritos y nitratos de muchas carnes procesadas y los acetatos.
Entre los conservantes antioxidantes sólo los eritorbatos, en especial el eritorbato de sodio, se asociaron con más casos de cáncer. Otros once conservantes analizados no mostraron relación con la enfermedad, un matiz que el propio equipo subraya para evitar lecturas alarmistas.
Conviene traducir estos porcentajes a cifras más comprensibles. En las simulaciones del estudio el riesgo estimado de desarrollar un cáncer antes de los 60 años pasó de un 12,1 por ciento en el grupo con menor consumo de conservantes no antioxidantes a un 13,3 por ciento en el grupo con mayor consumo. El riesgo aumenta, pero de forma moderada.
Qué significa esto para tu lista de la compra
El trabajo es observacional. Es decir, detecta asociaciones pero no puede probar causa y efecto. Las personas que comen más productos con conservantes no sólo se diferencian por los aditivos, también suelen tomar más alimentos ultraprocesados, más sal o más grasas y hacer menos actividad física. Los análisis se han ajustado para muchos de estos factores, aunque siempre puede quedar algún elemento sin medir.
Y en casa, ¿hay que vaciar la despensa de golpe? Probablemente no. Las guías de salud pública ya recomiendan limitar la carne procesada y el alcohol y basar la dieta en frutas, verduras, legumbres y cereales integrales. Este estudio refuerza ese mensaje y pone el foco en los aditivos. El problema no es una pizza congelada ocasional, sino que los productos con largas listas de ingredientes se conviertan en la norma y no en la excepción.
Implicaciones para la industria y las políticas alimentarias
Los conservantes tienen una función clara, alargan la vida útil de los alimentos, evitan intoxicaciones y abaratan costes, algo importante para muchas familias. Pero el uso tan extendido y a veces poco transparente de estos aditivos abre un debate sobre dónde está el equilibrio entre seguridad microbiológica y posibles efectos a largo plazo en la salud.
El equipo de NutriNet-Santé plantea que las agencias reguladoras revisen de nuevo los límites de uso de los conservantes implicados, exijan etiquetados más claros y faciliten que la industria reformule productos con menos aditivos. Para el consumidor la recomendación se resume en dar más espacio a los alimentos frescos y de temporada y reservar los ultraprocesados con muchos aditivos para momentos puntuales.
El estudio completo de la cohorte NutriNet-Santé sobre conservantes y cáncer ha sido publicado en la revista médica The BMJ.




















