Una infusión y adiós al colesterol: la terapia génica que promete cambiar la medicina para siempre

Publicado el: 19 de enero de 2026 a las 05:00
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Ilustración del corazón y los vasos sanguíneos en el cuerpo humano

Un solo “corte” en el ADN ha conseguido bajar el colesterol y los triglicéridos casi a la mitad en personas con niveles muy altos y difíciles de controlar. No es una nueva pastilla ni una inyección mensual, sino una infusión única de edición genética con CRISPR que actúa directamente sobre el hígado. El enfoque suena a ciencia ficción, pero ya se ha probado en humanos en un ensayo de fase 1.

Para millones de personas que viven pendientes de la analítica y de la pastilla del colesterol de cada mañana, la pregunta es inevitable: ¿puede esto cambiar la forma en la que tratamos el riesgo cardiovascular? De momento, la respuesta honesta es “todavía no, pero apunta maneras”.



¿Qué han hecho exactamente los investigadores?

La terapia se llama CTX310. Es una formulación experimental que utiliza nanopartículas lipídicas (una especie de microgotas de grasa) para llevar al hígado dos piezas clave de CRISPR: el ARN mensajero de la proteína Cas9 y una guía que reconoce el gen ANGPTL3. Una vez dentro de los hepatocitos, el sistema “corta” ese gen para dejarlo fuera de juego.

¿Por qué ANGPTL3? Porque este gen fabrica una proteína que frena enzimas encargadas de “limpiar” grasas de la sangre. Las personas que nacen con mutaciones de pérdida de función en ANGPTL3 tienen, de por vida, niveles muy bajos de colesterol LDL y triglicéridos y menos riesgo de infarto, sin efectos adversos aparentes. La idea del ensayo es imitar de forma controlada esa ventaja genética.



En el estudio participaron 15 adultos de 18 a 75 años con hiperkolesterolemia, hipertrigliceridemia o dislipemia mixta que seguían ya el máximo tratamiento posible y aun así mantenían cifras altas. Recibieron una única infusión intravenosa de CTX310 en distintas dosis (de 0,1 a 0,8 mg por kilo) y se les siguió al menos durante 60 días.

Resultados: recortes de hasta un 50 % en grasas en sangre

Los investigadores observaron un claro efecto dosis‑respuesta. A dosis bajas, el impacto fue pequeño o incluso inexistente. Pero en las dosis más altas (0,6–0,8 mg/kg) los niveles de ANGPTL3 en sangre cayeron de media entre un 70 y un 80 %, lo que se tradujo en descensos importantes de lípidos aterogénicos.

Según el análisis resumido por el Colegio Americano de Cardiología, en el grupo de mayor dosis el colesterol LDL se redujo cerca de un 50 % y los triglicéridos alrededor de un 55 % frente a los valores iniciales. Las bajadas empezaron a notarse en las dos primeras semanas tras la infusión y se mantuvieron al menos durante los 60 días que cubre el primer corte de datos.

En la práctica, hablamos de pasar de un perfil lipídico muy alterado a otro mucho más controlado sin cambiar la medicación de base. Para pacientes con dislipemias graves y difíciles de manejar, no es poca cosa.

¿Y la seguridad? Aquí viene el matiz

La buena noticia es que no se registraron toxicidades que obligaran a parar la escalada de dosis. No se detectaron problemas graves directamente atribuidos a CTX310 durante el seguimiento inicial. Aun así, hubo señales que conviene tener en el radar:

  • Dos eventos adversos graves en total. Uno fue una hernia discal. El otro, la muerte súbita de un participante 179 días después de recibir la dosis más baja, con una cardiopatía muy avanzada previa. Los comités independientes lo consideraron no relacionado con la terapia, pero el número de personas es pequeño y obliga a seguir mirando de cerca.
  • Tres personas tuvieron reacciones leves a la infusión (dolor de espalda, náuseas) que se resolvieron con medicación.
  • Un participante, que ya tenía las enzimas hepáticas elevadas al inicio, presentó un aumento transitorio de estas enzimas, de tres a cinco veces su valor, que volvió a la normalidad en unos días sin tratamiento específico.

Como se trata de edición permanente del ADN, las autoridades exigen un seguimiento largo: los pacientes se controlarán durante un año dentro del ensayo y después hasta 15 años para vigilar posibles efectos tardíos. El reloj de la seguridad va a un ritmo muy distinto al de los titulares.

¿Qué significa esto para quienes tienen el colesterol alto?

Hoy por hoy, nada cambia en la consulta del centro de salud. La estatina, el ejercicio, cuidar la dieta, dejar el tabaco y, cuando hace falta, otros fármacos siguen siendo la base del tratamiento.

Lo que muestra CTX310 es que, al menos en un grupo muy reducido de personas y a corto plazo, es posible “apagar” un gen en el hígado y conseguir una reducción potente y combinada de colesterol LDL y triglicéridos con una sola sesión. En un mundo donde aproximadamente una cuarta parte de los adultos tiene el LDL elevado y otro tanto arrastra triglicéridos altos, la falta de adherencia a los tratamientos es un problema enorme.

Un tratamiento único que mantenga los niveles controlados durante años podría aliviar esa carga para pacientes y sistemas sanitarios. Pero, por ahora, es solo una promesa en construcción. Faltan por responder preguntas clave: cuánto dura exactamente el efecto, cómo se comporta en mujeres y poblaciones más diversas, qué pasa si en el futuro necesitamos “revertir” el cambio o combinarlo con otras terapias.

Lo que viene ahora

El equipo y la compañía desarrolladora ya preparan ensayos de fase 2 con más participantes y un seguimiento más largo, previstos a partir de 2026. Si los resultados confirman seguridad y eficacia, el siguiente paso sería probar la terapia en personas con riesgo más moderado, antes de que aparezca la enfermedad cardiovascular.

Mientras tanto, para cualquiera que lea esta noticia con su última analítica en la mano, el mensaje práctico sigue siendo claro: hablar con el médico, conocer sus cifras de colesterol y triglicéridos y mantener los tratamientos recomendados sigue siendo la mejor herramienta real disponible hoy. La revolución genética, si llega, lo hará paso a paso y bajo lupa.

El ensayo de fase 1 se ha publicado como “Phase 1 Trial of CRISPR-Cas9 Gene Editing Targeting ANGPTL3” en The New England Journal of Medicine.

Imagen autor

Adrián Villellas

Adrián Villellas es ingeniero informático y emprendedor en marketing digital y ad tech. Ha liderado proyectos de analítica, publicidad sostenible y nuevas soluciones de audiencia. Colabora además en iniciativas científicas ligadas a la astronomía y la observación espacial. Publica en medios de ciencia, tecnología y medioambiente, donde acerca temas complejos y avances innovadores a un público amplio.

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