Ajo: 8 errores comunes que cometemos a diario con él

“Todos conocemos los múltiples beneficios del ajo, pero solemos cometer varios errores comunes a la hora de comprarlo, consumirlo, manipularlo y almacenarlo. Estas son algunas cosas que es bueno saber, para darle el mejor uso a este increíble bulbo.”

El ajo orgánico es el mejor

Si no sabes el origen de lo que compras te arriesgas mucho. Muchas plantaciones de ajo no tienen los controles necesarios para asegurar que el producto es saludable, así que sin dudas elegir ajo orgánico es una muy buena inversión en salud y seguridad alimentaria.

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Uno de los usos del ajo es que puede ayudar a eliminar el plomo del cuerpo humano, ya que lo absorbe naturalmente, pero esta ventaja tiene su contrapartida negativa, ya que si las tierras de cultivo, los fertilizantes o los químicos que se usen tienen plomo, el bulbo puede bioacumularlos.

El ajo también se emplea para ayudar a las personas que tienen problemas de absorción de yodo a nivel tiroideo, pero si durante su crecimiento estuvo expuesto al bromuro de metilo (un elemento frecuente en varios pesticidas) el efecto puede ser contrario a lo esperado y podría bloquear la absorción de este mineral.

Almacenarlo incorrectamente

Algunas personas lo refrigeran, otros lo dejan a la intemperie o lo guardan en bolsas cerradas, pero eso es un error. Los ajos se conservan mejor si se los coloca en una bolsa de malla con la adecuada ventilación y se los mantiene en un lugar oscuro, fresco y seco. De esta manera, se conservan de tres a cinco meses.

¿Conservar o plantar?

Si bien es cierto que es muy raro tener que tirar el ajo a la basura si se lo almacena de forma adecuada, también hay una forma muy práctica de guardarlo: pelarlos, lavarlos y congelarlos, ya sea cortado o en dientes o colocarlos en aceite en un frasco tapado.

Por otra parte, nunca deseches un diente por la sola razón de que se ha brotado. Muchos nutrientes se potencian cuando esto sucede, pero si no tienes costumbre de usarlo de esta forma, simplemente plántalo y ponlo cerca de otras macetas, será un excelente plaguicida natural.

Te desquicia pelarlo

Hay maneras fáciles de pelar varios dientes de ajo a la vez. Aplasta el bulbo con la palma de tu mano, colócalo en un frasco con una tapa y sacúdelo con fuerza, las cáscaras se desprenderán. También puedes colocar los dientes en una taza de agua caliente por unos minutos y casi se pelarán solos.

Si tienes que mondar solo un diente de ajo, antes de proceder a hacerlo, colócalo en una superficie plana y aplástalo con la parte ancha de una cuchilla, con esto lograrás que la piel se despegue con mucha mayor facilidad.

Usarlo demasiado pronto

El ajo contiene dos componentes muy importantes, la alinasa y la aliina que se convierten en alicina cuando se expone al oxígeno; esto sucede en cuando cortamos o aplastamos los dientes. Pero lo que debes saber es que éste es el elemento más preciado de ajo, ya que es un potente antioxidante y antibiótico.

El error en que se suele incurrir es pelar y cortar los ajos para consumirlos inmediatamente, ya que este proceso requiere de 5 a 15 minutos para completarse. Así que para tomarlo crudo lo ideal es dejarlo al menos 15 minutos a temperatura ambiente, una vez que lo trituramos o troceamos.

Incluso si vamos a cocinarlo, es importante que el proceso de generación de alicina esté completo antes de emplearlo. Un consejo fundamental: jamás se deben tragar los dientes de ajo, enteros, ya que éstos normalmente tienen el tamaño del diámetro del esófago humano y podrían quedarse atorados y al no estar cortados, no contendrán alicina.

Ajo quemado: muy malo

Por su naturaleza delicada y muchas veces porque lo troceamos de forma muy menuda, si nos descuidamos los ajos se queman. Cuando tengamos que realizar una preparación que necesite rehogarlos, lo mejor es que se echen en el último momento, ya que se cocinan con mucha rapidez.

Si va a hornear lo mejor es mezclar el ajo con otro ingrediente más untuoso (aceite o mantequilla) con el fin de que éste lo proteja y no se ennegrezca, ya que puede perder sus propiedades y además darles un sabor amargo a las comidas.

Si comes ajo hueles a ajo

O hay ninguna necesidad de ello. El perejil, las semillas de hinojo y el aceite esencial de menta pueden neutralizar los compuestos de azufre (que son los que huelen mal) que se desplazan rápidamente a través del cuerpo, salen con la sudoración y contaminan el aliento.

¿No lo usas? Ponlo en tu vida

Si aún no te has decantado por consumirlo, pruébalo y verás la diferencia. Es un gran aliado culinario, que da un gusto especial a las comidas. Gracias a sus enormes propiedades aporta grandes beneficios a la salud y su uso prácticamente no tiene contraindicaciones. Es versátil a la hora de prepararlo y tienes muchas alternativas para consumirlo (aceites, polvo, escamas, extractos, cápsulas, etc.).

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