5 trampas de los alimentos ecológicos

Por ahora preocupa más la salud que el medio ambiente, pero lo cierto es que los españoles cada vez consumen más alimentos ecológicos. El problema es que muchas veces caemos en ‘trampas’, que ECOticias.com – ‘El Periódico Verde’ quiere que conozcas y evites.

Alimentos fuera de temporada

Cuando las frutas y verduras de verano se venden en pleno invierno, no hay más remedio que desconfiar, no importa que estén catalogados como alimentos ecológicos y tengan una etiqueta de ‘orgánico’ o bio, porque la única posibilidad de que estos productos sean ‘frescos’ es que se los haya cultivado en invernaderos y con sistemas de calefacción.

Según varios estudios, la fruta y verdura cultivadas en tales condiciones pueden ser consideradas como una ‘aberración ecológica’, ya que emiten hasta 7 veces más gases de efecto invernadero que las que se plantan al aire libre y se cosechan en temporada. Así que, dejémonos de veleidades y respetemos las estaciones.

Ojito con el pescado

Con los pescados podemos encontrarnos con una triste paradoja: que sean criados en piscifactorías que no contaminan el medioambiente marino, pero que contengan cantidades muy importantes de químicos, medicamentos, metales pesados y pesticidas, que provienen del tipo de alimentación que se les da a los peces (aceites, hormonas, harinas no vegetales, etc.)

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Aquellos peces que podrían ser considerados más respetuosos con su ecosistema natural por la manera en la que se los captura, también pueden acabar siendo víctima del estado de contaminación de nuestros océanos y a día de hoy es imposible garantizar su salud y que no contengan elementos perniciosos. Lo único que podemos hacer es buscar la etiqueta de Pesca Sostenible.

Orígenes cuestionables

¿De dónde viene la mayoría de los alimentos ecológicos que consumimos? Esa es una pregunta que debemos hacernos, ya que los costos ambientales que puede tener una baya cultivada en Brasil, una fruta china o un cereal peruano, son tan altos (entre el tipo de cultivos, el empleo de mano de obra barata y explotada y el transporte), que su consumo no siempre compensa los beneficios que pueda aportarnos.

Si realmente queremos tener alimentos ecológicos en nuestra mesa, lo ideal es adquirirlos localmente, si es posible directamente a los agricultores, para asegurarnos de que sigan creciendo y ofreciéndonos más cantidad de productos y de mejor calidad. Los nutrientes que puede aportarnos una verdura japonesa, seguramente también los tendrá una española.

Contaminación omnipresente

Solo si toda la producción agrícola fuese orgánica (sin el agregado de ningún tipo de agroquímico como pesticidas, abonos o herbicidas) se podría conseguir que los productos estuviesen limpios al 100% de fitosanitarios. Pero, por otro lado, para que esto suceda deberá pasar mucho tiempo, puesto que la cantidad de productos químicos que contienen las capas freáticas, los acuíferos y las corrientes fluviales no se limpiarán de un día para el otro.

Basta de químicos

Muchos de los alimentos ecológicos que compramos destacan en las etiquetas que son productos ‘sin colorantes ni conservantes’ , una forma de hacer promoción que en general nos tranquiliza. Pero en realidad no siempre es tan así, ya que aún está permitido el uso de varios productos químicos, cuyo uso se suele justificar porque se emplean ‘de acuerdo con la normativa vigente’.

Y el problema es que, incluso las normativas orgánicas más estrictas aún permiten el empleo de algunos aditivos, conservantes y colorantes. Cuando en una etiqueta dice ‘96% de compuestos naturales’ hay que fijarse qué hay en ese 4% restante, porque entre los químicos permitidos hay algunos que se sospecha que podrían ser cancerígenos, de hecho, se ha pedido la prohibición de varios, que aún están en nuestra comida, por muy ecológica que afirme ser.

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