Tecnología Verde. Cultivar con roca triturada baja en CO2

La investigación, publicada este lunes en Nature Plants, examinó el enfoque que implica la modificación de suelos con abundantes rocas de silicato trituradas, como el basalto, sobrantes de antiguas erupciones volcánicas.

Cultivar cultivos con rocas trituradas podría ayudar a mejorar la seguridad alimentaria mundial y reducir la cantidad de CO2 que llega a la atmósfera, según un nuevo estudio.

Una investigación de científicos de la Universidad de Sheffield, en Reino Unido, junto con colegas internacionales sugiere que la adición de rocas de silicato de reacción rápida a las tierras de cultivo podría capturar CO2 y proporcionar una mayor protección contra plagas y enfermedades al tiempo que restaura la fertilidad y la estructura del suelo.

El autor principal de la investigación, el profesor David Beerling, director del Centro Leverhulme para la Mitigación del Cambio Climático en la Universidad de Sheffield, afirma que «las sociedades humanas saben desde hace tiempo que las llanuras volcánicas son lugares fértiles ideales para el cultivo sin efectos adversos para la salud humana, pero, hasta ahora, ha habido poca consideración sobre cómo agregar más rocas a los suelos podría capturar carbono».

«Este estudio ha transformado la forma en que pensamos sobre la gestión de nuestras tierras de cultivo para la seguridad del clima, los alimentos y el suelo Ayuda a avanzar en el debate sobre una estrategia poco investigada de eliminación de CO2 de la atmósfera, mejor meteorización de las rocas y resalta los beneficios suplementarios para los alimentos y los suelos», añade.

Según el investigador, «la magnitud del cambio climático futuro podría moderarse mediante la reducción inmediata de la cantidad de CO2 que entra en la atmósfera como resultado de la generación de energía«, por lo que, a su juicio, adoptar estrategias como esta nueva investigación puede tener un «impacto masivo y adaptarse rápidamente».

La investigación, publicada este lunes en ‘Nature Plants‘, examinó el enfoque que implica la modificación de suelos con abundantes rocas de silicato trituradas, como el basalto, sobrantes de antiguas erupciones volcánicas. A medida que estos diminutos granos de roca se disuelven químicamente en los suelos, absorben el dióxido de carbono y liberan nutrientes esenciales para las plantas.

Críticamente, la meteorización mejorada de las rocas funciona junto con las tierras de cultivo existentes. A diferencia de otras estrategias de eliminación de carbono, no compite por la tierra utilizada para cultivar alimentos o aumenta la demanda de agua dulce. Otros beneficios incluyen la reducción del uso de fertilizantes y pesticidas agrícolas, menor costo de la producción de alimentos, incremento de la rentabilidad de las granjas y reducción de las barreras de absorción por parte del sector agrícola.

Rocas de silicato, aplicables a todo tipo de suelos

Las rocas de silicato triturado se pueden aplicar a cualquier tipo de suelo, pero la tierra cultivable es la más obvia, ya que se trabaja y se planta anualmente. Cubre unos 14 millones de kilómetros cuadrados o el 10 por ciento de la superficie terrestre mundial. Las granjas arables ya aplican rocas trituradas en forma de piedra caliza para revertir la acidificación de los suelos causada por las prácticas agrícolas, incluido el uso de fertilizantes.

Los cultivos gestionados, por lo tanto, tienen la infraestructura logística, como las redes viales y la maquinaria necesaria para llevar a cabo este enfoque a escala, por lo que podrían hacer que sea fácil de adoptar. «Nuestra propuesta es que cambiar el tipo de roca y aumentar la tasa de aplicación haría el mismo trabajo que poner piedra caliza triturada, pero ayudaría a capturar CO2 de la atmósfera, almacenándolo en los suelos y eventualmente en los océanos«, apunta el coautor del estudio, el profesor Stephen Long, de la Universidad de Illinois Champaign-Urban, en Estados Unidos.

«El calentamiento global es un problema que afecta a todos en el planeta. En general, los científicos no han logrado entender que el mundo debe reducir las emisiones de gases de efecto invernadero de los combustibles fósiles y combinar esto con estrategias para extraer dióxido de carbono de la atmósfera con el fin de evitar una catástrofe climática», subraya.

Por su parte, el profesor James Hansen del Instituto de la Tierra de la Universidad de Columbia y coautor del trabajo, concluye que las estrategias para eliminar el CO2 de la atmósfera están ahora en la agenda de investigación y se necesita una evaluación realista de estas estrategias, de lo que podrían ser capaces de entregar y cuáles son los desafíos.

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