La UMA sitúa a la serotonina como pieza clave en la fecundación in vitro

El grupo dirigido por Armando Reyes, catedrático de la Facultad de Medicina de la UMA, tiene como objetivo estudiar la importancia de estas variaciones en las secuencias de los genes sobre diferentes aspectos de la fertilidad.

Los seres humanos comparten entre si un 99,9% de la secuencia de los genes. Ese pequeño porcentaje de diferencia es muy importante y supone la existencia de una gran variabilidad en la susceptibilidad en diferentes procesos, tales como intolerancias, alergias o susceptibilidad a fármacos y enfermedades.

El grupo dirigido por Armando Reyes, catedrático de la Facultad de Medicina de la UMA, tiene como objetivo estudiar la importancia de estas variaciones en las secuencias de los genes sobre diferentes aspectos de la fertilidad.

Recientemente han descubierto que una de estas variaciones, concretamente la que afecta al gen de transporte de la serotonina, está fuertemente asociada con un aumento de los abortos tempranos en procesos de fecundación in vitro (FIV) cuando las mujeres reciben óvulos donados.

La serotonina es una hormona implicada en el estado de ánimo, el apetito, el sueño o la temperatura corporal. Como nos comenta Reyes, “es una molécula ampliamente implicada en procesos de comunicación, desde bacterias hasta plantas y seres humanos”. 

Se ha descubierto que “aunque no sabemos su función específica en el endometrio (tejido del interior del útero encargado de la implantación del cigoto tras la fecundación, la serotonina tiene un papel importante en los primeros procesos de gestación, cuando se acumulan grandes cantidades en el embrión”.

“Según algunos investigadores», añade Reyes Palomares, «existe la necesidad de que la serotonina se encuentre dentro de un intervalo de concentración, de forma que cantidades mas altas o mas bajas de ésta, potencian que se produzca el aborto”.

En el proceso de FIV se produce una media de un 8% de abortos en los primeros estadios, denominados abortos bioquímicos, que ocurren antes de formarse el saco gestacional. Los investigadores realizaron estudios genéticos que incluían una amplia batería de variantes genéticas en mujeres que recibían óvulos donados.

“Observamos que el 80% de las mujeres receptoras que presentaron abortos bioquímicos poseían la variante denominada L en el gen transportador”, explica este embriólogo. Además, esta variante genética se encontraba asociada a todas la variables estudiadas menos favorables al embarazo. 

Estos resultados indican que aquellas mujeres receptoras de óvulos que presentan esta mutación genética van a tener mayores probabilidades de sufrir un aborto temprano en procesos de FIV. En consecuencia, se abren nuevas posibilidades para la reducción del número de abortos y una mejora de la calidad asistencial en estos procesos.

Una de las características más importantes de este trabajo es la novedad que supone centrar el foco de estudio en mujeres receptoras de óvulos, ya que, a pesar de que el óvulo es externo, se ha demostrado que la genética de la madre tiene mucha importancia en el embarazo.

Este nuevo enfoque es una de la razones por las que el trabajo recibió el premio en la XXVII reunión anual de la European Society of Human Reproduction and Embryology (ESHRE), donde participaron más de 10.000 investigadores y se presentaron mas de 1.500 trabajos.

Futuros trabajos

Los próximos retos que se propone el grupo son la identificación de la función de la serotonina en la interfase feto-materna (conjunto de tejidos que se forman entre la madre y el feto) y profundizar en el estudio de otras variantes genéticas implicadas en el proceso de aborto. Punto, este último, en el que ya han descubierto que el receptor de serotonina también desempeña un papel importante.

En definitiva, una de las metas de este trabajo pasa por incorporar al protocolo asistencial un análisis genético de las pacientes, con el objetivo de aumentar la información disponible, asegurar las mejores condiciones y maximizar así las posibilidades de éxito.

Grupo multidisciplinar

El grupo de investigación del departamento de la UMA, está enfocado en la identificación de variantes genéticas implicadas en la infertilidad. El proyecto se desarrolla bajo la colaboración entre la UMA y el Instituto de Infertilidad “Clínicas Rincón”. Por su parte, Arturo Reyes, que realiza actualmente su proyecto de tesis doctoral en este departamento, pertenece a su vez al Instituto de Infertilidad “Clínicas Rincón” gracias a un proyecto de investigación Torres Quevedo.

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