Calentamiento del Atlántico Norte intensificó la DANA de Valencia y sus lluvias

Publicado el: 17 de marzo de 2026 a las 07:41
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Calentamiento del Atlántico Norte intensificó la DANA de Valencia

Calentamiento del Atlántico Norte intensificó la DANA de Valencia, según un estudio científico que analiza las causas del episodio de lluvias extremas que en octubre de 2024 provocó inundaciones catastróficas en la provincia y dejó más de 200 víctimas.

Los investigadores concluyen que las temperaturas anormalmente altas del mar Mediterráneo y del Atlántico Norte aumentaron la humedad disponible en la atmósfera y favorecieron que el episodio alcanzara una intensidad extraordinaria.



Este exceso de humedad actúa como combustible para las tormentas, intensificando las precipitaciones cuando se dan las condiciones adecuadas.

Además, el calentamiento global no solo incrementa la cantidad de humedad disponible, sino que también puede alterar los patrones de circulación atmosférica, haciendo que este tipo de fenómenos sean más persistentes o estacionarios. Esto provoca que las lluvias se concentren durante más tiempo sobre una misma zona, aumentando el riesgo de inundaciones.



Calentamiento del Atlántico Norte intensificó la DANA de Valencia

Una investigación del Barcelona Supercomputing Center revela que el calentamiento del Mediterráneo y del Atlántico Norte aumentó la intensidad de las lluvias extremas que provocaron las devastadoras inundaciones de 2024.

Un nuevo estudio científico ha arrojado luz sobre las causas que hicieron tan devastador el episodio de lluvias extremas que golpeó la provincia de Valencia en octubre de 2024. Aquella DANA provocó inundaciones históricas y dejó más de doscientas víctimas, además de daños millonarios en infraestructuras, viviendas y actividades económicas.

La investigación, liderada por el Barcelona Supercomputing Center – Centro Nacional de Supercomputación (BSC-CNS), revela que las condiciones oceánicas jugaron un papel determinante en la intensidad del fenómeno. No solo el Mediterráneo presentaba temperaturas inusualmente altas, sino también el Atlántico Norte, algo que hasta ahora no se había analizado en profundidad.

En algunas zonas de la provincia de Valencia, como Turís, se registraron más de 700 litros por metro cuadrado en apenas 24 horas, una cifra que supera incluso la precipitación media anual de muchas regiones de España.

El Mediterráneo y el Atlántico aportaron humedad al sistema

Este volumen extraordinario de lluvia desencadenó crecidas rápidas, desbordamientos y graves inundaciones.

Para comprender por qué el episodio alcanzó tal magnitud, los investigadores utilizaron el superordenador MareNostrum 5 para recrear distintos escenarios climáticos. Las simulaciones compararon las condiciones reales del océano con escenarios hipotéticos en los que las temperaturas del mar hubieran sido las habituales para esa época del año.

Los resultados son claros: si el Mediterráneo y el Atlántico Norte no hubieran presentado esas temperaturas excepcionalmente elevadas, la precipitación durante el día más intenso del episodio podría haber sido hasta un 40 % menor. En el caso concreto del Atlántico Norte, su influencia habría incrementado la intensidad de la lluvia alrededor de un 15 %.

Los océanos influyen en fenómenos meteorológicos locales

Este volumen extraordinario de lluvia desencadenó crecidas rápidas, desbordamientos y graves inundaciones.

El estudio pone de manifiesto que los fenómenos meteorológicos extremos no siempre dependen únicamente de lo que ocurre en el territorio afectado. Factores a gran escala, como el estado térmico de los océanos, pueden alterar la cantidad de humedad disponible en la atmósfera y favorecer condiciones más propicias para precipitaciones intensas.

Según los investigadores, este hallazgo refuerza la idea de que el cambio climático no actúa solo a escala local. El calentamiento de los océanos modifica los patrones atmosféricos globales y puede amplificar eventos extremos que después se manifiestan de forma muy localizada.

Comprender estas conexiones entre océano y atmósfera es clave para mejorar la capacidad de anticipación ante fenómenos extremos. Las inundaciones, las lluvias torrenciales o las DANAs tienen consecuencias directas sobre la seguridad de la población, la movilidad, los servicios de emergencia y la planificación urbana.

En este contexto, iniciativas científicas como el Gemelo Digital de Adaptación al Cambio Climático impulsado por el programa europeo Destination Earth buscan desarrollar simulaciones climáticas cada vez más precisas.

Estas herramientas permitirán analizar con mayor detalle cómo interactúan los sistemas oceánicos y atmosféricos y cómo pueden evolucionar en el futuro.

Simulación climática para anticipar futuros eventos extremos

Para los científicos del BSC, el objetivo es transformar el conocimiento climático en herramientas útiles para la sociedad. Simulaciones globales de alta resolución permitirán mejorar los sistemas de alerta temprana y diseñar estrategias más eficaces de adaptación frente a fenómenos extremos cada vez más frecuentes.

El caso de Valencia demuestra que el impacto de estos eventos va mucho más allá de la meteorología. Las lluvias torrenciales no solo alteran el clima durante unas horas, sino que afectan directamente a la vida de las personas, a la seguridad de las ciudades y a la capacidad de los territorios para resistir un clima cada vez más inestable.

En definitiva, el calentamiento del Atlántico Norte no es la única causa de las DANAs, pero sí un factor que amplifica su impacto, haciendo que episodios como el de Valencia sean cada vez más intensos y frecuentes. Seguir leyendo en CAMBIO CLIMÁTICO.

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