Hallazgo inaudito sobre el cometa 3I/ATLAS: el telescopio James Webb confirma que podría llevar en el espacio casi desde que se creó el universo

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Publicado el: 31 de marzo de 2026 a las 12:42
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https://www.ecoticias.com/hoyeco/borrador-automatico/34760/Estación Espacial Internacional orbitando la Tierra, ejemplo de observación espacial como el telescopio Webb.

El telescopio espacial James Webb ha tomado la huella química de 3I/ATLAS, un cometa que viene de fuera del Sistema Solar. La firma de sus isótopos es tan rara que, según un nuevo trabajo, podría haberse formado cuando la Vía Láctea era mucho más joven.

La conclusión principal es clara, aunque con matices. El preprint sugiere una edad de 10.000 a 12.000 millones de años y un origen en un entorno extremadamente frío, y todavía está en revisión por pares. Es decir, una cápsula del tiempo galáctica.

Un visitante que no se quedará

3I/ATLAS es el tercer objeto interestelar confirmado que observamos atravesando el Sistema Solar, y lo descubrió el programa ATLAS. Se reportó al Minor Planet Center el 1 de julio de 2025, tras detectarse desde Chile.

Su velocidad ya daba pistas de que no era “de casa”. Al descubrirse viajaba a unos 221.000 km/h y, en su punto más cercano al Sol, subió hasta unos 246.000 km/h.

También ayuda poner las distancias en contexto. En el perihelio, a finales de octubre de 2025, pasó a unas 1,4 unidades astronómicas (alrededor de 210 millones de km), por fuera de la órbita de Marte. La máxima aproximación a la Tierra fue el 19 de diciembre de 2025 y aun así estuvo a 1,8 unidades astronómicas (unos 270 millones de km), sin peligro.

Webb miró a los gases que se escapan

Cuando un cometa se calienta, parte del hielo pasa directamente a gas y forma la coma. Esa nube es el “menú” que leen los telescopios, porque la luz que emite revela qué moléculas hay y en qué proporción.

En este caso, el equipo usó NIRSpec del James Webb para medir agua (H2O), dióxido de carbono (CO2) y monóxido de carbono (CO). Lo importante es que también detectó versiones menos comunes, como HDO (agua con deuterio) y moléculas con carbono-13 (13CO2 y 13CO), en observaciones del 22 y 23 de diciembre de 2025.

Estas proporciones son como un termómetro y un calendario. El deuterio (hidrógeno pesado) suele concentrarse más cuando el hielo se forma en frío extremo. Y el balance entre carbono-12 y carbono-13 se relaciona con la “edad química” de la galaxia, porque cambia con el ciclo de nacimiento y muerte de las estrellas.

Un agua cargada de hidrógeno pesado

El estudio calcula una relación deuterio e hidrógeno del agua (D/H) de (0,95 ± 0,06)%. Es un valor muy por encima de lo habitual en cometas, y no es poca cosa.

Para comparar, el propio trabajo sitúa la media de D/H en cometas del Sistema Solar en torno al 0,029%. Con esas referencias, 3I/ATLAS queda decenas de veces por encima, y los autores señalan que está 58 desviaciones estándar por encima de esa media. Dentro del Sistema Solar, solo Venus supera ese nivel.

En el fondo, esto sugiere un origen a temperaturas de 30 kelvin o menos (unos -243 ºC). Es un frío que deja pequeño al “congelador” de casa. Además, apunta a que el agua no se recalentó y remezcló mucho después, porque esa firma extrema suele suavizarse si el hielo se “reprocesa” a temperaturas más altas.

Carbono que encaja con una galaxia temprana

La otra gran pista está en el carbono. El estudio obtiene ratios 12C/13C de 141 a 191 para CO2 y de 123 a 172 para CO, muy por encima de los valores típicos del Sistema Solar.

Aquí el contraste es fuerte. El paper recuerda que muchos materiales del Sistema Solar rondan 12C/13C = 89,4 y que la relación solar es 93,5 ± 0,7. Romain Maggiolo, del Royal Belgian Institute for Space Aeronomy, lo resumía así en Live Science, «They show that 3I/ATLAS isotopic composition is very different from solar system comets and suggest that it likely formed 10-12 billion years ago.»

Cuando se comparan estos datos con modelos de evolución química de la Vía Láctea, el escenario más probable sitúa su formación en hace 10.000 a 12.000 millones de años. Los propios autores avisan de que hay incertidumbre, porque reconstruir su trayectoria hacia atrás más allá de unos 10 millones de años es difícil por interacciones gravitatorias caóticas. Aun así, el rango encaja con la señal isotópica observada.

Lo que nos deja este “fósil” cósmico

El trabajo también destaca la presencia de compuestos con carbono, hidrógeno, oxígeno, nitrógeno y azufre en la coma. En buena parte, eso apoya que los materiales volátiles y la química del hielo estaban activos alrededor de otras estrellas en la juventud de la galaxia.

Ahora el margen se estrecha. 3I/ATLAS ya está en salida y no volverá, así que la ventana de observación se va cerrando. Por eso, cada medida cuenta, y esta vez la pista principal está en algo tan simple como contar isótopos.

El estudio se ha publicado como preprint en arXiv.


Javier F.

Periodista, licenciado en la Universidad Nebrija, diez años en Onda Cero, y ahora en proyectos profesionales como Freelance. Especializado en contenido SEO y Discover

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