Con el evento de hoy, “La ciudad, sin mi coche!”, se pretende concienciar a la población sobre la conveniencia de reducir y racionalizar el uso del automóvil privado y encontrar nuevas soluciones a los problemas asociados al aumento del tráfico en las ciudades. Con esta filosofía, se invita a los ciudadanos a dejar este medio de transporte por un día y probar otras alternativas de desplazamiento más ecológicas y eficientes.
Hoy se celebra el Día sin coches, una jornada que pone el broche a la Semana Europea de la Movilidad 2017, iniciada el pasado día 16 bajo el lema “Compartir te lleva más lejos” y cuyo objetivo es promover y favorecer modos de transporte más limpios, eficientes y sostenibles que permitan dar respuestas a las actuales necesidades económicas, sociales y medioambientales, pero minimizando sus efectos negativos sobre el entorno y la salud.
Con el evento de hoy, “La ciudad, sin mi coche!”, se pretende concienciar a la población sobre la conveniencia de reducir y racionalizar el uso del automóvil privado y encontrar nuevas soluciones a los problemas asociados al aumento del tráfico en las ciudades. Con esta filosofía, se invita a los ciudadanos a dejar este medio de transporte por un día y probar otras alternativas de desplazamiento más ecológicas y eficientes.
LA CRISIS PETROLERA DE LOS 70, EL ORIGEN
El germen de esta conmemoración se remonta a la crisis petrolera de 1973, momento en el que la preocupación por el suministro de petróleo llevó a diversos gobiernos europeos a proponer medios de transporte más eficientes, en detrimento del coche particular.
Esta idea se retomó a mediados de los años 80, pero de la mano de diversas organizaciones ecologistas que defendían el uso de la bicicleta. No obstante, fue en octubre de 1994 cuando se organizaron las primeras jornadas sin automóviles. Primero, de la mano de ciudades como Reykjavík, en Islandia, La Rochelle, en Francia, y Bath, en Gran Bretaña, siendo este último país el que, posteriormente, decidió aplicar la campaña a nivel nacional en 1997, constituyéndose en el año 2000 una iniciativa por parte de la Comisión Europea.
De esta forma, el primer día sin coche tuvo lugar en 1999, participando en el mismo 158 ciudades. Un año después, la Comisión Europea impulsó la celebración anual del mismo, siendo ratificado por todos los Países miembros, llevándose a cabo en España, por primera vez, en el año 2000. Desde entonces, el Ministerio encargado del área de medio ambiente asume la coordinación del proyecto a nivel nacional.
PLAN DE ACCIÓN DE LA COMISIÓN EUROPEA
En este escenario, y tras décadas alertando sobre las negativas consecuencias del uso masivo del coche particular, la reconsideración del paradigma de la movilidad urbana está sobre la mesa. Las congestiones de tráfico en las ciudades, que derivan en una mayor contaminación y altos niveles de ruido, asociados a una baja calidad de vida y problemas de salud, exigen un inminente cambio de modelo que avance hacia la sostenibilidad.
En este sentido, la Comisión Europea ha establecido dos ambiciosos objetivos para la movilidad urbana: eliminar gradualmente los coches diésel de las ciudades en el horizonte del año 2050 y realizar una transición hacia una logística urbana de emisiones cero en los principales centros urbanos de aquí a 2030.


















