La fruta aporta una dosis alta de vitamina C y la verdura suma folatos y vitamina K, pero el batido no es un “detox” y conviene no colarlo para conservar la fibra
La combinación de guayabay espinacasen un solo vaso se ha convertido en uno de los “jugos” más repetidos en recetas de bienestar por una razón sencilla (con números) la guayaba es especialmente rica en vitamina C y la espinaca concentra micronutrientes como folato y vitamina K. En términos de composición, 100 gramos de guayaba cruda aportan 228 miligramos de vitamina C, además de fibra y potasio.
Esa vitamina C tiene un papel bien descrito en el organismo (incluida la función inmunitaria) y, sobre todo para esta mezcla, mejora la absorción del hierro no hemo (el hierro de origen vegetal). De ahí que el batido tenga sentido como “pareja” nutricional (vitamina C más hierro vegetal) sin necesidad de prometer efectos milagrosos.
El matiz es importante porque la espinaca sí aporta hierro (2,71 miligramos por 100 gramos en crudo) pero su aprovechamiento puede ser menor que el del hierro hemo de alimentos animales y, además, la propia matriz vegetal puede dificultar parte de esa absorción en algunas personas. En ese contexto, la guayaba actúa como un refuerzo razonable de la biodisponibilidad (no como una varita mágica).
Hay otro motivo para no reducir esta receta a un eslogan (la fibra). Si se cuela el preparado para dejarlo como “jugo”, se pierde buena parte de la fibra que ayuda a la saciedad y al tránsito intestinal, y que forma parte del valor nutricional real de la fruta. En este punto, el consejo práctico es más útil que el mito (mejor batido que jugo colado).
La mezcla suma, además, micronutrientes poco “vistosos” en redes pero relevantes en salud pública. La espinaca destaca por su vitamina K (482,9 microgramos por 100 gramos) y por su folato, dos nutrientes vinculados a funciones de coagulación y metabolismo celular. Y, por el lado de la guayaba, instituciones públicas mexicanas subrayan su aporte elevado de vitamina C frente a otros frutos y su perfil de fruta con fibra.
Como en casi todo lo dietético, el “para quién” importa. Quien toma anticoagulantes debe mantener estable la ingesta de vitamina K y consultarlo con su profesional sanitario antes de cambiar hábitos (la espinaca puede alterar esa estabilidad). También conviene recordar que hablar de “desintoxicar” el cuerpo es una simplificación (la detoxificación es una función fisiológica del hígado y el riñón, no de un ingrediente concreto) y que el interés real del batido está en su densidad de micronutrientes, no en promesas difusas.
Para prepararlo sin perder lo esencial basta con una licuadora y un criterio (no colar salvo necesidad). Se puede usar 2 guayabas maduras y una taza de espinaca lavada con 250 mililitros de agua. Se tritura hasta que quede homogéneo y se sirve al momento. Si se quiere ajustar el sabor, suele funcionar añadir unas gotas de limón o un trozo pequeño de jengibre (sin convertirlo en un postre con azúcar añadido).





















