Álvaro Pedrera, experto en plantas, da el truco para que la Monstera crezca más rápido: «Será como llevarlas al gimnasio»

Publicado el: 23 de abril de 2026 a las 18:36
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Hojas de monstera deliciosa grandes y sanas tras usar tutor de musgo para estimular su crecimiento.

Hay un momento muy común entre quienes tienen plantas en casa. Ves tu monstera o tu poto crecer, sí, pero las hojas se quedan “correctas” y el conjunto empieza a tumbarse hacia un lado, como si buscara apoyo. ¿Te suena?

El experto en plantas Álvaro Pedrera lo ha explicado de forma clara en redes. Si quieres que las trepadoras desarrollen hojas más grandes, la clave suele estar en darles un tutor que imite lo que harían en la naturaleza. Y aquí viene el matiz importante, no vale cualquier palo.



Un apoyo que imita al bosque

Muchas trepadoras de interior no están diseñadas para quedarse “en forma de arbusto” toda la vida. En su hábitat, la monstera (Monstera deliciosa) es una enredadera que se agarra a superficies con raíces aéreas y sube para buscar luz entre la vegetación. Con el tiempo, ese hábito de trepar cambia su porte y el tamaño de sus hojas.

En casa, cuando no tienen dónde anclarse, tienden a crecer en horizontal y a desordenarse. Por eso muchas guías hortícolas recomiendan un soporte tipo tutor o celosía, sobre todo cuando la planta ya empieza a “pesar” más de lo que la maceta aguanta.



El truco del tutor de musgo frente al coco

Pedrera lo resume con una idea sencilla. Las plantas trepadoras “en los bosques utilizan sus raíces para trepar a los árboles” y, para recrearlo en casa, lo más eficaz es ponerles un tutor.

El detalle está en el material. Según explica, mucha gente compra tutores de fibra de coco, pero ahí “las plantas no se agarran bien” porque el interior es duro. Su propuesta es montar un tutor con bridas y musgo, para que la planta pueda “clavar sus raíces” y el crecimiento sea “como llevarlas al gimnasio”.

No es solo cuestión estética. Cuando las raíces aéreas encuentran un soporte adecuado, la planta gana estabilidad y puede dedicar energía a crecer hacia arriba, con hojas más maduras y, en el caso de la monstera, con ese patrón recortado tan buscado.

Cómo montar un tutor casero sin complicarte

La idea práctica es crear una superficie donde las raíces aéreas se agarren de verdad. Por eso funcionan los tutores “rellenos”, donde el musgo queda accesible y con cierta humedad, en lugar de ser solo una varilla lisa.

En la práctica, suele hacerse con una estructura cilíndrica o semicilíndrica (por ejemplo una malla) que se rellena con musgo y se cierra con bridas. Después se ancla bien a la maceta, se guía el tallo principal hacia el tutor y se sujeta con una cinta suave o velcro para no estrangularlo.

Un detalle clave es el mantenimiento. Para que las raíces aéreas se animen a pegarse, ayuda que el tutor no esté reseco y que el ambiente tenga algo de humedad. A mayor humedad, más fácil es que las raíces se adhieran al soporte, y eso se nota.

La parte ecológica que conviene tener en mente

Aquí entra una pregunta incómoda, pero necesaria. Si el tutor es de musgo, ¿de dónde sale ese material y qué impacto tiene? No es poca cosa.

Las turberas son ecosistemas que almacenan enormes cantidades de carbono y, aun así, se degradan cuando se drenan o se extrae turba para horticultura. Organismos internacionales y entidades de jardinería recuerdan que estos humedales almacenan más carbono que todos los bosques del mundo juntos y que su alteración libera CO2, además de destruir hábitat.

Por eso conviene hilar fino. En el sustrato, si puedes elegir, mejor una mezcla sin turba con compost, fibra de coco u otras alternativas. Y si compras musgo para un tutor, busca productos con trazabilidad y evita recurrir a material recogido de la naturaleza, que es justo lo que queremos proteger.

Riego, luz y sustrato siguen mandando

El tutor ayuda, pero no hace magia si lo demás falla. Pedrera recuerda un básico que suena simple y salva muchas plantas, regar “cuando el sustrato esté seco al tacto” y sin excederse, porque la monstera “prefiere el agua en pequeñas dosis”.

La luz también cuenta, y mucho. La Monstera deliciosa suele agradecer un interior luminoso sin sol directo fuerte, además de un ambiente cálido y algo húmedo. Es el tipo de detalle que explica por qué una planta en un salón con buena claridad va “a otra velocidad” que la misma planta en un pasillo oscuro.

Y luego está el sustrato. En maceta, un buen drenaje y una mezcla aireada marcan la diferencia entre un crecimiento constante y una planta que se estanca o se pudre por exceso de agua. Si además eliges sustratos sin turba, el impacto ambiental baja sin que la planta lo note en lo esencial.

Señales de que está funcionando y cuándo ajustar

La señal más obvia llega con el tiempo. Las hojas nuevas salen un poco más grandes que las anteriores y el tallo principal se ve más firme, más “erguido”. A veces también aparecen más raíces aéreas buscando el tutor, que es justo lo que quieres si tu objetivo es que trepe.

Si, en cambio, ves hojas amarillas y tallos blandos, suele ser una pista de exceso de riego o de sustrato demasiado compacto. Y si las raíces aéreas se van por la pared o hacia el suelo, no te sorprendas, pueden agarrarse donde encuentran apoyo, así que conviene guiarlas al tutor o hacia la propia maceta antes de que se vuelvan un problema en casa.

En el fondo, el truco es entender cómo crece la planta y darle una versión doméstica de ese apoyo, sin olvidar lo básico y con un poco de conciencia ambiental. 

El vídeo donde Álvaro Pedrera muestra cómo hacer un tutor de musgo se ha publicado en su cuenta de Instagram.

Imagen autor

Javier F.

Periodista, licenciado en la Universidad Nebrija, diez años en Onda Cero, y ahora en proyectos profesionales como Freelance. Especializado en contenido SEO y Discover

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