Suena extraño pero la reducción de la contaminación en China está afectando al Ártico: científicos avisan de que está acelerando el calentamiento global

Publicado el: 16 de abril de 2026 a las 09:47
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Contaminación en China con smog sobre Shanghái vinculada al impacto climático en el Ártico.

Respirar un aire más limpio suele ser una buena noticia. En China lo es, y mucho, porque la mejora de la calidad del aire tiene un impacto directo en la salud de millones de personas.

Pero la atmósfera no entiende de fronteras. Varios estudios recientes apuntan a que el descenso rápido de aerosoles sobre Asia oriental está moviendo dos piezas a la vez, el “freno” temporal que esas partículas ejercían sobre el calentamiento y la ruta de algunas tormentas invernales del Pacífico Norte que acaban rozando el Ártico.



Un aire más limpio con efecto global

China puso en marcha en 2013 un plan nacional para frenar la contaminación del aire, con medidas que han ido apretando durante años. Desde entonces, las emisiones de dióxido de azufre (SO2), que acaba formando aerosoles de sulfato, han caído con fuerza y se habla de recortes sostenidos de alrededor del 75%.

La razón es fácil de entender cuando uno ha vivido un episodio de mala calidad del aire. No solo molesta, también mata, y la OMS estima que la contaminación atmosférica ambiente en China causó más de un millón de muertes en un año (dentro de un impacto total mayor si se suma la contaminación doméstica). Por eso, limpiar el aire es una decisión lógica y necesaria.



El punto inesperado es otro. Los aerosoles de sulfato no solo ensucian el cielo, también reflejan parte de la luz del Sol y modifican las nubes, y eso enfría el planeta a corto plazo. Cuando desaparecen, se pierde ese “parche” de enfriamiento y aflora el calentamiento real por gases de efecto invernadero.

El lado climático de los aerosoles

A diferencia del CO2, los aerosoles duran poco en la atmósfera. Su efecto es rápido y regional, pero puede ser potente, y el IPCC ha estimado que el conjunto de aerosoles ha enfriado la superficie global en torno a 0,4 °C (una cifra de referencia para 2019 frente a niveles preindustriales).

En 2025, un trabajo en Communications Earth & Environment cuantificó qué pasa cuando la limpieza del aire se acelera en Asia oriental. Con simulaciones de varios modelos climáticos, los autores estimaron que una reducción del 75% de emisiones de sulfato “desenmascara” parte del calentamiento y añade un aumento medio global de 0,07 ± 0,05 °C.

Esto no contradice el objetivo de reducir la contaminación, pero sí cambia el mensaje. Como recordaba la climatóloga Laura Wilcox, “los efectos climáticos de la contaminación del aire son de corta duración, mientras que el impacto del dióxido de carbono puede sentirse durante siglos”.

Tormentas que cambian de ruta

El estudio que ha encendido las alarmas en el Ártico se publicó el 18 de marzo de 2026 en npj Climate and Atmospheric Science. Su idea principal es que los aerosoles sobre Asia oriental pueden empujar hacia el norte la trayectoria de los ciclones invernales del Pacífico Norte.

La explicación tiene algo de “motor” meteorológico. Con más partículas, las gotas de nube tienden a ser más pequeñas y cuesta más que se unan para llover, así que parte de la lluvia se retrasa y el calor liberado dentro del ciclón cambia de lugar. Ese pequeño cambio interno puede acabar desplazando la ruta del temporal.

En el material complementario del artículo, los autores muestran que, al comparar inviernos con alta y baja carga de aerosoles, el desplazamiento hacia el norte puede alcanzar alrededor de 1,23 grados de latitud en algunos puntos del ciclo del ciclón. Parece poco, pero en un mapa del Pacífico Norte ese “paso” extra puede abrir la puerta del Ártico a más tormentas.

Cuando una borrasca se come el hielo

El Ártico no solo se derrite por el calor directo del aire. Las tormentas también rompen el hielo, lo empujan, abren grietas y arrastran aire más templado desde el sur, justo cuando el hielo debería estar más estable.

Un ejemplo claro está en el invierno de 2019. El Arctic Report Card de NOAA describe que, a finales de enero, una serie de cinco ciclones cálidos entró en el mar de Bering y deshizo un hielo que ya era delgado. Entre finales de enero y principios de marzo, la cobertura se redujo un 82% (un retroceso de 4,0 × 10^5 km²), el mayor retroceso porcentual observado en el registro por satélite para enero o febrero.

NOAA añade otro dato clave. Durante ese episodio, las temperaturas del aire en el norte del mar de Bering estuvieron entre 12 y 16 °C por encima de lo normal. En la práctica, el hielo pierde su “margen” y empieza a quebrarse y retroceder con mucha más facilidad.

La lección que deja esta paradoja

La idea de fondo no es volver al smog. Sería un error enorme para la salud, la naturaleza y la economía, y además el supuesto “enfriamiento” de los aerosoles es corto y lleno de efectos secundarios.

La lectura más útil es otra. A medida que limpiamos el aire, el planeta puede calentarse más deprisa durante un tiempo, porque se retira una parte del sombreado que estaba ocultando el efecto del CO2. Daniel Westervelt lo resumía así en una nota académica, “al disminuir su concentración en la atmósfera, nuestro trabajo muestra que pueden jugar un papel protagonista en el calentamiento reciente”.

¿Y qué significa esto en la práctica para alguien que vive en España o en la UE? Que cada décima cuenta y que las medidas de aire limpio deben ir acompañadas de recortes fuertes de gases de efecto invernadero, más renovables, eficiencia y electrificación, también en transporte. Si no, el aire mejora, pero el termómetro sigue subiendo.

El estudio se ha publicado en npj Climate and Atmospheric Science.

Imagen autor

Adrián Villellas

Adrián Villellas es ingeniero informático y emprendedor en marketing digital y ad tech. Ha liderado proyectos de analítica, publicidad sostenible y nuevas soluciones de audiencia. Colabora además en iniciativas científicas ligadas a la astronomía y la observación espacial. Publica en medios de ciencia, tecnología y medioambiente, donde acerca temas complejos y avances innovadores a un público amplio.

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