Parece un glaciar pero es el peor problema de España y se ve desde el espacio: cómo pasamos de ser el ‘huerto de Europa’ a alcanzar la mayor concentración de gases de efecto invernadero del mundo

Publicado el: 5 de abril de 2026 a las 18:42
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Vista satelital del mar de plástico de Almería con miles de invernaderos visibles desde el espacio.

Parece un glaciar pero es el peor problema de España y se ve desde el espacio: cómo pasamos de ser el ‘huerto de Europa’ a alcanzar la mayor concentración de gases de efecto invernadero del mundo

Si abres Google Maps al oeste de Almería verás una mancha blanca que parece un glaciar. No lo es. Es la mayor concentración de invernaderos del mundo, un paisaje que produce hortalizas todo el año y que, con el clima apretando, está intentando ajustar su forma de trabajar.



La conclusión principal es clara. En esta zona ya se están aplicando tecnologías para gastar menos agua y energía, pero el modelo solo será realmente sostenible si resuelve dos asuntos que siguen sobre la mesa, los residuos plásticos y las condiciones de quienes trabajan dentro de esos invernaderos.

Un mar que se ve desde el espacio

No es una forma de hablar. La NASA ha fotografiado desde satélite la “marea” de cubiertas plásticas alrededor de El Ejido y el Campo de Dalías, y la describe como una de las mayores concentraciones de invernaderos del planeta.



Ese blanco intenso tiene una explicación sencilla, las cubiertas reflejan mucha luz. La NASA cita cálculos de investigadores de la Universidad de Almería que relacionan esa mayor reflectividad con un posible efecto de enfriamiento local frente a la tendencia de calentamiento regional. Suena contraintuitivo, pero ayuda a entender por qué el debate aquí va de agricultura y también de energía.

Los números que explican el fenómeno

El reportaje más reciente sitúa el núcleo de este “mar de plástico” por encima de las 30.000 hectáreas, con una producción anual de unos 3,5 millones de toneladas de verduras y una facturación que supera los 3.000 millones de euros. Son cifras que han convertido a esta parte de Andalucía en la “huerta de Europa” para muchos mercados.

Pero conviene bajarlo a tierra. Significa que en enero, cuando en gran parte del continente el campo está parado, muchos tomates, pepinos o pimientos del lineal del súper salen de aquí. Por eso alrededor de los invernaderos se han creado cooperativas, empresas auxiliares y centros tecnológicos para mantener el suministro los 12 meses del año.

Agua en el punto de mira

Almería es una de las zonas más secas de Europa, así que el agua manda. La expansión del cultivo bajo plástico se apoyó en innovaciones como el riego por goteo, suelos artificiales o hidroponía, que permitieron aumentar rendimientos y cosechas.

Cuando el agua subterránea no basta, entra en juego la desalación. La desaladora del Campo de Dalías se puso en marcha en 2015 y se presentó con una capacidad de producción en torno a 97.200 metros cúbicos al día, además de un diseño de 30 hm3 al año para abastecimiento y regadío. Es una pieza clave para dar estabilidad en años secos, aunque exige energía y una gestión cuidadosa de la salmuera.

Tecnología para producir con menos

Una parte de la historia se escribe en laboratorios. La Fundación Tecnova describe instalaciones con análisis de film plástico, cámaras de cultivo y ensayos agronómicos, además de líneas centradas en eficiencia energética e integración de renovables en agricultura intensiva.

En el reportaje se habla de una “revolución tecnológica sostenible” enfocada en producir comida de calidad usando menos agua y energía y siendo más resistente al cambio climático. Y en centros de formación como la Escuela Agraria de Vícar se mira a un futuro con sensores, IoT, inteligencia artificial aplicada y sistemas agrivoltaicos. En la práctica, todo esto significa medir mejor para gastar menos.

El plástico y el reto del residuo

La pregunta incómoda es inevitable. ¿Qué pasa con tanto plástico cuando se cambia la cubierta o cuando un resto termina en una rambla? El propio reportaje reconoce que, aunque una parte importante se recicla, siguen existiendo vertidos ilegales y residuos abandonados.

En una nota oficial sobre la campaña “Compromiso Blanco”, la Junta de Andalucía afirmó “estamos reciclando el 85% del plástico en siete puntos de recogida en la provincia de Almería” y señaló como meta reciclar el 100%. Aquí el matiz importa, incluso un 15% pendiente puede convertirse en miles de toneladas cuando el volumen total es enorme.

Sin justicia social no hay sostenibilidad

La sostenibilidad no es solo agua y residuos. El reportaje recuerda que el “mar de plástico” emplea a más de 70.000 trabajadores extranjeros, muchos de Marruecos y del África subsahariana, y señala que parte de esa mano de obra sufre infrapagos o vive en condiciones precarias.

¿Y qué puede hacer el lector con esta información? No es sencillo verlo desde una etiqueta, pero sí se puede exigir trazabilidad y valorar certificaciones que incluyan criterios ambientales y laborales. Porque si el modelo quiere ser un referente global, tiene que serlo en todo, no solo en productividad.

La nota oficial sobre el plan “Compromiso Blanco” se ha publicado en la web de la Junta de Andalucía.

Imagen autor

Adrián Villellas

Adrián Villellas es ingeniero informático y emprendedor en marketing digital y ad tech. Ha liderado proyectos de analítica, publicidad sostenible y nuevas soluciones de audiencia. Colabora además en iniciativas científicas ligadas a la astronomía y la observación espacial. Publica en medios de ciencia, tecnología y medioambiente, donde acerca temas complejos y avances innovadores a un público amplio.

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