Observan luces fantasmales en las hojas de lo árboles y los científicos no encuentran explicación: «Ahora sabemos que existen»

Publicado el: 24 de marzo de 2026 a las 15:36
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Descarga corona en hojas de árbol con emisiones de luz ultravioleta durante tormenta eléctrica.

Durante casi un siglo, algunos investigadores sospechaban que una tormenta eléctrica no solo trae rayos. También puede provocar pequeñas descargas en la parte más alta de los árboles, como un brillo fantasma que el ojo humano no percibe. Ahora, un equipo de la Universidad Estatal de Pensilvania ha conseguido observarlo y medirlo en plena naturaleza con sensores de luz ultravioleta.

El fenómeno se llama “descarga corona” y no es un espectáculo como el relámpago. Es mucho más tenue, pero puede llegar a chamuscar la punta de hojas y agujas en segundos, al menos en pruebas controladas. Y eso obliga a hacerse una pregunta incómoda, qué le hace a un bosque cuando las tormentas se repiten verano tras verano.



Qué es una descarga corona

Una descarga corona es una pequeña fuga de electricidad al aire cuando el campo eléctrico es muy fuerte, sobre todo alrededor de puntas. Por eso se parece al “fuego de San Telmo”, el resplandor que a veces se ha descrito en mástiles o torres durante tiempo tormentoso.

En los árboles, esas “puntas” son miles de hojas y ramillas. El brillo visible queda tapado por la luz ambiente, así que la pista más fiable está en el ultravioleta, que estas descargas también emiten.



Una furgoneta para cazar tormentas

Para detectarlo fuera del laboratorio, el equipo convirtió una Toyota Sienna de 2013 en un laboratorio móvil. La equiparon con una estación meteorológica, un detector de campo eléctrico, un medidor láser de distancias y un periscopio en el techo que enviaba la luz a una cámara ultravioleta.

Patrick McFarland, autor principal, contó que “lo más divertido fue coger una sierra de calar y hacer un agujero de doce pulgadas” en el techo, unos 30 centímetros. Era la forma de mirar a la copa y separar la señal ultravioleta del ruido visual de una tormenta real.

Lo que grabaron en Carolina del Norte

El caso más claro ocurrió el 27 de junio de 2024 en Pembroke, Carolina del Norte. La cámara apuntó a tres ramas de un liquidámbar (sweetgum) durante unos 90 minutos, con la tormenta encima.

Al analizar el vídeo, el equipo identificó 859 señales ultravioleta individuales que el software agrupó en 41 episodios de descarga corona. Duraron desde una fracción de segundo hasta unos 3 segundos y “saltaban” de hoja en hoja mientras las ramas se movían con el viento.

Un patrón que podría ser común en los bosques

Los investigadores vieron descargas similares en un pino loblolly cercano y bajo otras cuatro tormentas interceptadas entre Florida y Pensilvania. Aunque cambien la especie del árbol o la fuerza de la tormenta, el comportamiento fue parecido.

Con esa base, McFarland estima que podrían activarse “decenas o cientos” de hojas por copa cuando pasa una tormenta. Si tuviéramos visión ultravioleta, dijo, lo veríamos como un “espectáculo de luces” parecido a miles de luciérnagas sobre las copas.

Daño en hojas y una forma nueva de medirlo

En laboratorio, las puntas finas que generan estas descargas pueden quedar visiblemente quemadas en pocos segundos, y el equipo plantea que la repetición podría dañar la cutícula, la capa cerosa que protege a la hoja frente a radiación y deshidratación. Aún falta comprobar cuánto de eso se traduce a daño acumulado en campo.

El estudio también pone números a algo que antes era casi imposible de cuantificar. Las descargas medidas emitieron del orden de 10^11 fotones en torno a 260 nanómetros, lo que los autores relacionan con corrientes de alrededor de 1 microamperio en la zona observada. Además, muestran que la intensidad ultravioleta crece de forma proporcional a esa corriente.

El aire del bosque también se altera

Según el artículo, las descargas corona pueden producir cantidades muy altas de radical hidroxilo (OH), un oxidante clave que ayuda a “limpiar” la atmósfera. Eso puede acelerar la transformación de gases orgánicos emitidos por los árboles, con posibles efectos en la química del aire justo encima de la copa del bosque.

Los autores piden reevaluar el fenómeno en conjunto, incluida su contribución limitada a la carga eléctrica de la propia tormenta y su importancia si las tormentas aumentan en un clima más cálido. Aquí todavía hay más preguntas que respuestas.

Lo que conviene tener en cuenta

La conclusión firme es que estas descargas existen en árboles reales bajo tormentas y ya se pueden medir. La siguiente fase es ver qué impacto real tienen en la salud del árbol y del bosque, algo que el equipo quiere abordar con ecólogos y botánicos.

Y una nota práctica. Aunque estas chispas sean invisibles, el peligro real en una tormenta sigue siendo el rayo, y la recomendación oficial es no refugiarse bajo un árbol aislado y buscar un lugar cerrado y seguro cuando truena.

El estudio se ha publicado en GeophysicalResearch Letters con DOI 10.1029/2025GL119591. La nota de prensa oficial con los detalles del hallazgo está disponible en la sala de prensa de la American Geophysical Union (AGU).

Foto: William Brune

Imagen autor

Adrián Villellas

Adrián Villellas es ingeniero informático y emprendedor en marketing digital y ad tech. Ha liderado proyectos de analítica, publicidad sostenible y nuevas soluciones de audiencia. Colabora además en iniciativas científicas ligadas a la astronomía y la observación espacial. Publica en medios de ciencia, tecnología y medioambiente, donde acerca temas complejos y avances innovadores a un público amplio.

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