El litio en Chile se ha convertido en el eje central de la estrategia energética y económica del país, impulsando inversiones millonarias para liderar la producción global de este mineral clave para las baterías y la transición energética.
Sin embargo, mientras el desarrollo industrial avanza con rapidez, expertos y organizaciones advierten de un fuerte desequilibrio: la inversión destinada a proteger los frágiles ecosistemas de los salares donde se extrae el litio es muy inferior a la que financia su explotación.
Este contraste entre crecimiento económico y conservación ambiental abre un debate crucial para el futuro del país: cómo aprovechar uno de los recursos más demandados del planeta sin comprometer los delicados humedales andinos ni las especies y comunidades que dependen de ellos.
Litio en Chile: la inversión productiva supera con creces la protección ambiental
La estrategia nacional del litio busca convertir a Chile en líder mundial de este mineral clave para la transición energética, pero la inversión pública prioriza la producción frente a la protección de los ecosistemas de salares.
La estrategia chilena del litio se financia principalmente a través de la Corporación de Fomento de la Producción, que gestiona contratos con productores como SQM y Albemarle. Esto se hace de forma paralela a la protección de los salares, pero para estos últimos los presupuestos son sensiblemente menores.
Se han comprometido más de 166 millones de dólares para impulsar la innovación y la industria relacionadas con el litio, incluyendo el apoyo al Instituto de Tecnologías Limpias, enfocado en la electromovilidad, materiales para baterías, almacenamiento de energía y economía circular.
El litio en Chile se ha convertido en el eje central de la estrategia energética y económica del país, que busca posicionarse como líder mundial en la producción de este mineral clave para la transición energética.
Con reservas estimadas en 9,3 millones de toneladas, Chile posee uno de los mayores depósitos de litio del planeta, un recurso fundamental para fabricar baterías utilizadas en vehículos eléctricos y sistemas de almacenamiento de energía renovable.
La Estrategia Nacional del Litio (ENL), presentada en 2023, pretende aumentar la explotación de salares y avanzar hacia una industria con mayor valor agregado. Sin embargo, el análisis de inversiones públicas muestra que el impulso productivo avanza mucho más rápido que la protección ambiental de los ecosistemas donde se encuentra el mineral.
Grandes inversiones para impulsar la industria del litio
El principal motor financiero de la estrategia es la Corporación de Fomento de la Producción (CORFO), que administra los contratos con las empresas que actualmente extraen litio en el país: SQM y Albemarle. Según datos oficiales, la inversión comprometida para impulsar el desarrollo tecnológico y productivo del litio supera los 166 millones de dólares.
Una parte importante de estos recursos se destina al Instituto de Tecnologías Limpias (ITL), una iniciativa orientada a desarrollar innovación en:
- electromovilidad
- materiales avanzados para baterías
- almacenamiento energético
- economía circular
El ITL cuenta con un presupuesto total de 242 millones de dólares para diez años, financiado parcialmente con recursos públicos y aportes de universidades, empresas mineras y centros internacionales de investigación.
Además, otros proyectos vinculados a reciclaje de baterías y tecnologías de electromovilidad han recibido cerca de 23 millones de dólares adicionales.
Mucho menos dinero para proteger los salares
Mientras la inversión productiva supera los 166 millones de dólares, los recursos destinados directamente a la protección ambiental de los salares son mucho menores.
El Ministerio del Medio Ambiente de Chile informó que desde el lanzamiento de la Estrategia Nacional del Litio se han comprometido 426 millones de pesos chilenos, equivalentes a unos 470.000 dólares, para iniciativas de conservación.
Estos fondos se han utilizado principalmente para crear la Red de Salares Protegidos, un proyecto destinado a conservar 26 salares y lagunas de alta montaña agrupados en distintas áreas naturales protegidas.
En 2026 el gobierno anunció la creación de nuevas áreas protegidas en las regiones de Atacama y Antofagasta, destinadas a proteger humedales de altura.
Ciencia ambiental con menos recursos
La inversión en investigación científica sobre los ecosistemas de salares también es inferior a la destinada a innovación industrial. La Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID) adjudicó en 2024 cerca de 6,6 millones de dólares para proyectos científicos relacionados con el litio.
Sin embargo, más de la mitad de esos recursos se destinaron a investigaciones sobre tecnología, geología y productividad minera, mientras que los estudios sobre biodiversidad y ecosistemas recibieron aproximadamente 2 millones de dólares.
Los proyectos sobre ciencias sociales y gobernanza, fundamentales para analizar los impactos sobre comunidades indígenas y territorios, obtuvieron solo alrededor de un millón de dólares.
Ecosistemas frágiles en los salares andinos
Los salares del norte de Chile no solo contienen litio. También son ecosistemas extremadamente sensibles, considerados reservas de agua en el desierto y hábitat de numerosas especies.
En estos humedales de altura viven microorganismos únicos y especies emblemáticas como:
- el flamenco andino
- el flamenco de James
- el flamenco chileno
Todas estas especies se encuentran en la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). Además, los salares tienen un delicado equilibrio hídrico que puede verse afectado por la extracción de salmueras utilizadas para producir litio.
Litio en Chile: un desafío entre desarrollo y conservación
El gobierno chileno sostiene que la Estrategia Nacional del Litio busca equilibrar el crecimiento económico con la protección ambiental. No obstante, los datos de inversión muestran una diferencia notable entre el impulso a la industria y los recursos destinados a comprender y proteger los ecosistemas.
Según el análisis de las inversiones públicas, por cada peso destinado a investigación ambiental y social, más de treinta se invierten en productividad y tecnología.
Este desequilibrio plantea un desafío clave para el futuro del país: aprovechar el potencial económico del litio sin comprometer los frágiles ecosistemas de los salares y los territorios de las comunidades que dependen de ellos.
La protección ambiental recibe muchos menos recursos. La conservación de salares ha obtenido alrededor de 470.000 dólares, principalmente para la creación de la Red de Salares Protegidos, que abarca humedales de gran altitud.
Estos salares andinos albergan ecosistemas frágiles y especies como el flamenco andino, el flamenco de James y el flamenco chileno, todos amenazados por los cambios en el balance hídrico vinculados a la extracción de salmuera de litio. Seguir leyendo en ECO AMÉRICA

















