Por qué las cápsulas de café y las bolsitas de té no se pueden desechar con los residuos orgánicos

Publicado el: 28 de enero de 2026 a las 09:47
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Contenedores de reciclaje para vidrio, envases, papel y residuos orgánicos en la vía pública

Abrir el cubo marrón se ha convertido en un pequeño examen diario. Restos de comida, cáscaras de huevo, posos de café y, de pronto, la duda. ¿Qué hago con la cápsula de la cafetera o con la bolsita de té? En varias zonas de Europa han dejado de aceptarlas en la fracción orgánica. El contenedor marrón está pensado para restos que se descomponen rápido gracias a bacterias y hongos, como comida y residuos de jardín, siempre que lleguen “limpios”, sin plásticos ni otros materiales que no se degradan bien en el proceso.

A simple vista una monodosis de café o una bolsita de té parecen algo natural. Café dentro, hoja seca dentro y listo. Pero en muchos casos son envases complejos. Combinan papel con plásticos, fibras sintéticas, colas y, en bastantes cápsulas, también aluminio. Este diseño en capas protege el producto y mantiene el aroma, pero convierte cada dosis en un pequeño “sandwich” de materiales que no se comporta como una cáscara de plátano cuando llega a la planta de tratamiento. Separar todo eso en la línea de compostaje no es nada sencillo y genera muchos residuos “impropios” que estropean el resultado final.



En la práctica ocurre algo fácil de imaginar. El café y el té se degradan, pero las partes sintéticas quedan en el compost como pequeños fragmentos que hay que cribar y retirar, y una parte puede acabar en el suelo como microplásticos. Un estudio de 2019 mostró que una sola bolsita de té de plástico libera del orden de miles de millones de partículas microscópicas al prepararla en agua caliente, y trabajos posteriores han visto que algunas pueden atravesar el intestino y llegar a la sangre. Los riesgos concretos para la salud siguen en estudio, por lo que las autoridades recomiendan reducir la exposición siempre que sea razonable hacerlo.

Las agencias de residuos también han mirado qué hay exactamente en estos productos. En regiones como Flandes, la agencia pública OVAM comprobó que muchas bolsitas y pads incorporan polímeros como nailon o polipropileno y decidió cambiar las normas del contenedor de biorresiduos. Desde 2019 sus reglas excluyen las bolsitas de té y las monodosis de café para reducir la dispersión de plásticos en el medio ambiente, mientras siguen aceptando el café molido, el té suelto y los filtros de papel. El mensaje es claro. El alimento sí, el envoltorio con plástico no, salvo que se demuestre que se degrada por completo en las mismas condiciones que el resto de la materia orgánica.



En paralelo, la Unión Europea ha actualizado su normativa de envases. El nuevo Reglamento sobre envases y residuos de envases, en vigor desde enero de 2025, considera que las bolsitas de té y las monodosis de café son envases de un solo uso que, tal y como las utilizamos, casi siempre se tiran junto con el contenido. El propio texto reconoce que eso puede contaminar los flujos de compostaje y de reciclaje cuando estos envases no son realmente compostables. Por ese motivo la UE reserva la compostabilidad obligatoria en instalaciones industriales a unos pocos tipos de envases, entre ellos las bolsitas de té y las cápsulas de café, y solo cuando cumplen normas técnicas como la EN 13432, están claramente etiquetados y existen sistemas de recogida y plantas capaces de tratarlos sin problemas.

¿Qué significa todo esto en la cocina de casa? Que el residuo orgánico seguro son los restos “desnudos”, es decir comida, cáscaras, posos de café sueltos, hojas de té a granel y restos de plantas. Las mezclas de alimento y envase, como una cápsula o una bolsita con fibras sintéticas, solo deberían ir al contenedor marrón si tu ayuntamiento lo indica de forma explícita y el producto está certificado como compostable en condiciones industriales. Si no es así, la opción prudente es separar. El café o el té van al orgánico y el envase al contenedor de resto o al sistema de recogida del fabricante (muchas marcas ofrecen puntos específicos o programas de devolución).

Puede parecer un paso atrás después de años tirándolo todo junto, pero ayuda a que el compost no se llene de plásticos invisibles y a que el esfuerzo de separar en casa no se pierda en la planta. Mirar la etiqueta y, en caso de duda, consultar la guía de residuos del ayuntamiento son dos hábitos sencillos que evitan muchos errores. Y si te apetece simplificar todavía más, siempre queda la opción de volver a la cafetera italiana y al té a granel. Mientras tanto, el cambio regulatorio envía una señal clara a la industria. El envase debe dejar de ser un obstáculo y pasar a formar parte de la solución, ya sea porque se recicla bien o porque realmente se convierte en compost sin dejar rastro plástico.

El nuevo Reglamento (UE) 2025/40 sobre envases y residuos de envases ha sido publicado en el Diario Oficial de la Unión Europea y puede consultarse en detalle en el propio sitio de EUR‑Lex.

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ECOticias.com El periódico verde

Equipo editorial de ECOticias.com (El Periódico Verde), integrado por periodistas especializados en información ambiental: naturaleza y biodiversidad, energías renovables, emisiones de CO₂, cambio climático, sostenibilidad, gestión de residuos y reciclaje, alimentación ecológica y hábitos de vida saludable.

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