¿Conoces a SunFields?

¿Conoces a SunFields?

Sunfields es un proveedor de equipos fotovoltaicos desde el año 2007, ha cubierto el suministro de proyectos solares en casi todo los continentes, lo que le ha aportado una extensa experiencia en la evaluación de calidad de los productos que trabajan.

Seguir leyendo
publicidad kit media
  1. Portada
  2. >
  3. Naturaleza

El hombre que inmortaliza los insectos de Harvard

En el caso de los insectos fosilizados, el encargado de hacerlo se llama Ricardo Pérez de la Fuente. Es alto, nació hace 30 años en Barcelona y es único. Al menos, en esta centenaria universidad estadounidense. Aquí, en Cambridge, no hay nadie como él: es “el” paleoentomólogo de Harvard.
Enviado por:



Fecha de publicació: 20/03/2017, 12:32 h | (60) veces leída
En el tercer subsuelo de un megaedificio de laboratorios de Harvard, una hilera que parece infinita de válvulas blancas, asépticas y que imponen respeto aguarda el fin del mundo. En su interior descansan y acumulan horas, días y semanas cientos de miles de fósiles, los restos de organismos que vivieron y murieron hace millones de años y que esperan su turno de ser digitalizados para la posteridad.
En el caso de los insectos fosilizados, el encargado de hacerlo se llama Ricardo Pérez de la Fuente. Es alto, nació hace 30 años en Barcelona y es único. Al menos, en esta centenaria universidad estadounidense. Aquí, en Cambridge, no hay nadie como él: es “el” paleoentomólogo de Harvard.
Rodeados por el silencio solo interrumpido por el ruido de sus pensamientos, este investigador y su equipo de técnicos desarrollan una actividad pensada para el fin de los días: en las profundidades del Museo de Zoología Comparada, digitalizan con paciencia los más de 60.000 especímenes de insectos fosilizados que componen una de las colecciones de este tipo más grandes del mundo, la generada durante 90 años por el metódico profesor Frank M. Carpenter, quien falleció en 1994: hormigas, avispas, libélulas, cucarachas y polillas, muchas de ellas ya extintas.
“Es maravillosa –dice, cargado de entusiasmo, este científico español–. La colección estuvo durante décadas a la sombra, oculta del mundo. Ahora la estamos compartiendo con investigadores y con el público. La joya es la mariposa fosilizada mejor conservada. También un ala de libélula gigante, un insecto que era tan grande como una gaviota. La colección está colmada de secretos: uno puede llegar a descubrir tesoros guardados durante años en un cajón. Aquí veo bichos que nadie jamás ha visto antes”.
La eternidad digital
Como todo niño –y todo adulto–, Ricardo Pérez de la Fuente cayó bajo el influjo de Jurassic Park. “Los dinosaurios siempre son lo que más engancha”, reconoce. Pero en 2008, un profesor de la facultad lo invitó a una expedición y, sin dudarlo, se sumó a ella
“Fue alucinante –recuerda–. Hallar fósiles de insectos es una sensación incomparable. Tan pequeños, tan frágiles y con tantas historias que contar”.
Desde entonces, exploró y estudió los tesoros del yacimiento de El Soplao descubiertos en 2008 en Cantabria, el más extenso y rico en ámbar en Europa de mediados del periodo Cretácico, hace unos 100 millones de años.
En la resina fosilizada alguna vez secretada por los árboles, los insectos han quedado aprisionados, congelados en el tiempo, como en una fotografía de antiguos ecosistemas. Allí, por ejemplo, este investigador encontró en 2012 un ejemplar único: una larva depredadora a la que llamó Hallucinochrysa diogenesi (o larva crisopa alucinante de Diógenes) que aparece recubierta por una maraña de pequeños filamentos de origen vegetal recolectados con sus mandíbulas con el fin de confundirse así con el entorno.
“Se trata la evidencia de camuflaje en insectos más antigua conocida hasta ahora”, cuenta hoy uno de los apenas 50 paleontomólogos que hay en el mundo. Con la ayuda de artistas como el español José Antonio Peñas, este insecto de unos cuatro milímetros de longitud ya extinguido que convivió con los dinosaurios ha sido recreado digitalmente.
“Lo que intentamos hacer es reconstruir la historia de la vida –explica Pérez de la Fuente–. El único modo de comprender el presente y el futuro es estudiar el pasado. Descifrarlo. Para muchos, mirar hacia atrás puede parecer un ejercicio absurdo. Pero grabada en el registro fósil y en la tierra hay una infinidad de procesos que, si somos capaces de comprender, nos permitirán adelantarnos a lo que puede llegar a acontecer. Cada muestra de un insecto fosilizado es una pieza de un puzle gigante. Cuantas más piezas seamos capaces de llenar de ese puzle, mejor podremos ver la conexión entre ellas y así descifrar su sentido”.
Como un copista medieval, Pérez de la Fuente también trabaja para la conservación y transmisión del saber. “Lo orgánico en algún momento perece –advierte–. Si queremos mantener esta información para la eternidad, la única vía es la digital”.
De un lado de las amplias oficinas del Departamento de Zoología Comparada están los malacólogos, los científicos que estudian los moluscos. Del otro, él, sus microscopios, cámaras fotográficas y, como le dice con cariño, su mausoleo de “bichos”.
Desde hace más de tres años, Ricardo Pérez de la Fuente recorre estas hileras de bóvedas blancas –un gran banco del pasado– de las que extrae las muestras, que lleva con cuidado a las estaciones.
“Les tomamos varias fotografías. No podemos captar la riqueza del fósil en una sola imagen –dice–. La mano siempre va debajo de la muestra. Siempre. Por suerte, aún no he tenido ningún accidente. Toco madera”.
Y entonces, como parte de la Fossil Insect Collaborative –un proyecto de digitalización pionero en Estados Unidos en los que se aúnan los esfuerzos de instituciones como Yale, la Universidad de Colorado, el American Museum of Natural History y Harvard–, ingresa a una base de datos para, finalmente, fomentar estudios globales con Big Data.
Pero, curiosamente, no todas las muestras de la colección que digitaliza este científico español han sido correctamente identificadas. En caso de detectar un error, él es el único con la potestad de rectificarlo.
De toda la colección, ya lleva un 70% digitalizado. “Me encantaría hacer algo así en España –confiesa–, pero en estos momentos es impensable”.
Ticket de lotería
“Esto es una avispita”, aclara Pérez de la Fuente mientras desliza bajo la luz lo que solo parece ser una roca. Hay que tener el ojo entrenado para detectar que allí hay algo más que ha llegado a nuestros días después de sortear varios obstáculos.
Por ejemplo, las mariposas son muy escasas en el registro fósil. “Muchos de los insectos que se han fosilizado lo han hecho al depositarse en el fondo de lagos con poco oxígeno –cuenta el paleoentomólogo–. Para eso tuvieron que llegar allí, hundirse. Pero las mariposas por lo general flotan y allí se las comían. Cada insecto fósil es como un ticket de lotería. La probabilidad de que se haya fosilizado es mínima. Además tiene que haberse fosilizado en cierta posición particular para ser estudiado”.
Hace 480 millones de años aparecieron los primeros insectos. Según un estudio en el que participaron más de cien investigadores de 16 países, se originaron al mismo tiempo que las primeras plantas terrestres. Los insectos, de hecho, fueron los primeros organismos en la tierra en volar: hace 400 millones de años los ancestros de las libélulas comenzaron a desarrollar alas.
Desde el Cretácico, hace cien millones de años, hay varios grupos de insectos que han cambiado muy poco. Por ejemplo, los mosquitos. La diferenciación morfológica ha sido mínima.
Saber más de ellos y de su historia también tiene un potente efecto psicológico. “El estudio de estos insectos antiguos te vuelve humilde –reconoce el científico–. Uno lo naturaliza pero a veces me pongo a pensar que tengo entre mis manos los restos de un organismo que vivió cuando ni siquiera los seres humanos éramos un sueño. El sentimiento es el mismo que comparten muchos aficionados a la astronomía. Nos damos cuenta de la grandeza del universo y de la larga historia de la vida en la Tierra. Nos pone en perspectiva. Me ayuda a quitarle dramatismo a las cosas. Nos ayuda a darnos cuenta de qué poco somos”.

En el tercer subsuelo de un megaedificio de laboratorios de Harvard, una hilera que parece infinita de válvulas blancas, asépticas y que imponen respeto aguarda el fin del mundo. En su interior descansan y acumulan horas, días y semanas cientos de miles de fósiles, los restos de organismos que vivieron y murieron hace millones de años y que esperan su turno de ser digitalizados para la posteridad.

En el caso de los insectos fosilizados, el encargado de hacerlo se llama Ricardo Pérez de la Fuente. Es alto, nació hace 30 años en Barcelona y es único. Al menos, en esta centenaria universidad estadounidense. Aquí, en Cambridge, no hay nadie como él: es “el” paleoentomólogo de Harvard.

Rodeados por el silencio solo interrumpido por el ruido de sus pensamientos, este investigador y su equipo de técnicos desarrollan una actividad pensada para el fin de los días: en las profundidades del Museo de Zoología Comparada, digitalizan con paciencia los más de 60.000 especímenes de insectos fosilizados que componen una de las colecciones de este tipo más grandes del mundo, la generada durante 90 años por el metódico profesor Frank M. Carpenter, quien falleció en 1994: hormigas, avispas, libélulas, cucarachas y polillas, muchas de ellas ya extintas.

“Es maravillosa –dice, cargado de entusiasmo, este científico español–. La colección estuvo durante décadas a la sombra, oculta del mundo. Ahora la estamos compartiendo con investigadores y con el público. La joya es la mariposa fosilizada mejor conservada. También un ala de libélula gigante, un insecto que era tan grande como una gaviota. La colección está colmada de secretos: uno puede llegar a descubrir tesoros guardados durante años en un cajón. Aquí veo bichos que nadie jamás ha visto antes”.

La eternidad digital

Como todo niño –y todo adulto–, Ricardo Pérez de la Fuente cayó bajo el influjo de Jurassic Park. “Los dinosaurios siempre son lo que más engancha”, reconoce. Pero en 2008, un profesor de la facultad lo invitó a una expedición y, sin dudarlo, se sumó a ella

“Fue alucinante –recuerda–. Hallar fósiles de insectos es una sensación incomparable. Tan pequeños, tan frágiles y con tantas historias que contar”.

Desde entonces, exploró y estudió los tesoros del yacimiento de El Soplao descubiertos en 2008 en Cantabria, el más extenso y rico en ámbar en Europa de mediados del periodo Cretácico, hace unos 100 millones de años.

En la resina fosilizada alguna vez secretada por los árboles, los insectos han quedado aprisionados, congelados en el tiempo, como en una fotografía de antiguos ecosistemas. Allí, por ejemplo, este investigador encontró en 2012 un ejemplar único: una larva depredadora a la que llamó Hallucinochrysa diogenesi (o larva crisopa alucinante de Diógenes) que aparece recubierta por una maraña de pequeños filamentos de origen vegetal recolectados con sus mandíbulas con el fin de confundirse así con el entorno.

“Se trata la evidencia de camuflaje en insectos más antigua conocida hasta ahora”, cuenta hoy uno de los apenas 50 paleontomólogos que hay en el mundo. Con la ayuda de artistas como el español José Antonio Peñas, este insecto de unos cuatro milímetros de longitud ya extinguido que convivió con los dinosaurios ha sido recreado digitalmente.

“Lo que intentamos hacer es reconstruir la historia de la vida –explica Pérez de la Fuente–. El único modo de comprender el presente y el futuro es estudiar el pasado. Descifrarlo. Para muchos, mirar hacia atrás puede parecer un ejercicio absurdo. Pero grabada en el registro fósil y en la tierra hay una infinidad de procesos que, si somos capaces de comprender, nos permitirán adelantarnos a lo que puede llegar a acontecer. Cada muestra de un insecto fosilizado es una pieza de un puzle gigante. Cuantas más piezas seamos capaces de llenar de ese puzle, mejor podremos ver la conexión entre ellas y así descifrar su sentido”.

Como un copista medieval, Pérez de la Fuente también trabaja para la conservación y transmisión del saber. “Lo orgánico en algún momento perece –advierte–. Si queremos mantener esta información para la eternidad, la única vía es la digital”.

De un lado de las amplias oficinas del Departamento de Zoología Comparada están los malacólogos, los científicos que estudian los moluscos. Del otro, él, sus microscopios, cámaras fotográficas y, como le dice con cariño, su mausoleo de “bichos”.

Desde hace más de tres años, Ricardo Pérez de la Fuente recorre estas hileras de bóvedas blancas –un gran banco del pasado– de las que extrae las muestras, que lleva con cuidado a las estaciones.

“Les tomamos varias fotografías. No podemos captar la riqueza del fósil en una sola imagen –dice–. La mano siempre va debajo de la muestra. Siempre. Por suerte, aún no he tenido ningún accidente. Toco madera”.

Y entonces, como parte de la Fossil Insect Collaborative –un proyecto de digitalización pionero en Estados Unidos en los que se aúnan los esfuerzos de instituciones como Yale, la Universidad de Colorado, el American Museum of Natural History y Harvard–, ingresa a una base de datos para, finalmente, fomentar estudios globales con Big Data.

Pero, curiosamente, no todas las muestras de la colección que digitaliza este científico español han sido correctamente identificadas. En caso de detectar un error, él es el único con la potestad de rectificarlo.

De toda la colección, ya lleva un 70% digitalizado. “Me encantaría hacer algo así en España –confiesa–, pero en estos momentos es impensable”.

Ticket de lotería

“Esto es una avispita”, aclara Pérez de la Fuente mientras desliza bajo la luz lo que solo parece ser una roca. Hay que tener el ojo entrenado para detectar que allí hay algo más que ha llegado a nuestros días después de sortear varios obstáculos.

Por ejemplo, las mariposas son muy escasas en el registro fósil. “Muchos de los insectos que se han fosilizado lo han hecho al depositarse en el fondo de lagos con poco oxígeno –cuenta el paleoentomólogo–. Para eso tuvieron que llegar allí, hundirse. Pero las mariposas por lo general flotan y allí se las comían. Cada insecto fósil es como un ticket de lotería. La probabilidad de que se haya fosilizado es mínima. Además tiene que haberse fosilizado en cierta posición particular para ser estudiado”.

Hace 480 millones de años aparecieron los primeros insectos. Según un estudio en el que participaron más de cien investigadores de 16 países, se originaron al mismo tiempo que las primeras plantas terrestres. Los insectos, de hecho, fueron los primeros organismos en la tierra en volar: hace 400 millones de años los ancestros de las libélulas comenzaron a desarrollar alas.

Desde el Cretácico, hace cien millones de años, hay varios grupos de insectos que han cambiado muy poco. Por ejemplo, los mosquitos. La diferenciación morfológica ha sido mínima.

Saber más de ellos y de su historia también tiene un potente efecto psicológico. “El estudio de estos insectos antiguos te vuelve humilde –reconoce el científico–. Uno lo naturaliza pero a veces me pongo a pensar que tengo entre mis manos los restos de un organismo que vivió cuando ni siquiera los seres humanos éramos un sueño. El sentimiento es el mismo que comparten muchos aficionados a la astronomía. Nos damos cuenta de la grandeza del universo y de la larga historia de la vida en la Tierra. Nos pone en perspectiva. Me ayuda a quitarle dramatismo a las cosas. Nos ayuda a darnos cuenta de qué poco somos”.





También te puede interesar:

El Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente y SAECA colaboran en el acceso a la financiación de las pymes industriales agroalimentarias

El Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente y SAECA colaboran en el acceso a la financiación de las pymes industriales agroalimentarias
El secretario general de Agricultura y Alimentación, Carlos Cabanas, ha firmado hoy un Protocolo General de Actuación con la Sociedad Anónima Estatal de Caución Agraria para potenciar la colaboración entre ambas instituciones en el desarrollo de actuaciones que faciliten la financiación de microempresas, pequeñas y medianas empresas del sector industrial agroalimentario y mejorar así su competitividad. Este...

Seguir leyendo

Ecologistas señalan que es posible la solución ecológica y económica para el cangrejo rojo "sin modificar la normativa"

Ecologistas señalan que es posible la solución ecológica y económica para el cangrejo rojo
Ecologistas en Acción ha señalado que "es posible la solución ecológica y económica para el cangrejo rojo sin modificar la normativa ambiental", rechazando el Plan de Control por "no responder" a las exigencias legales de prevención y control de una especie exótica invasora y "estar ideado exclusivamente para el mantenimiento de la explotación comercial del cangrejo en contra del pronunciamiento del Tribunal...

Seguir leyendo

No te pierdas estos videos:

Descubre como preparar esta deliciosa receta.

D'Amicis junto a Umberto Esposito se valieron del entorno del Parque Nacional de Abruzzo, en Italia, para llevar a cabo su idea. El resultado es un maravilloso...

Envie su Comentario
SU NOMBRE:
SU E-MAIL:
SU COMENTARIO:
ÚLTIMOS mensajes en el FORO
Tszanmglz htcvvhneq ??????? ??????? ZILLI...Responder ahora
Avatar de Usuario de QuentinHeexyMensaje de: QuentinHeexy

¿Qué reciclar y cómo? 1. ¿Qué es lo que acopian ? PET Ejemplos: -Botes de agua purificada -Botes de Aceite...Responder ahora
Avatar de Usuario de rosa2905901Mensaje de: rosa2905901

En El Viso del Alcor (Sevilla) se están fabricando las primeras pinturas del mundo desarrolladas 100% con...Responder ahora
Avatar de Usuario de RafaeljMensaje de: Rafaelj

Quería expresar una opinión acerca de cierto conflicto sin ánimos de ofender a nadie. Quizás los mayores...Responder ahora
Avatar de Usuario de Renatosis4Mensaje de: Renatosis4

Si una bolsa de plástico contenía salsa y aún contiene residuos... ¿va en el contenedor de orgánicos o...Responder ahora
Avatar de Usuario de Geras82Mensaje de: Geras82

Gracias por el enlace! Tengo el placer de leer!Responder ahora
Avatar de Usuario de owlsarepretty91Mensaje de: owlsarepretty91

Si quieres saber que tipo de cepillo o peine se adapta mejor a tu tipo de pelo entrad en mi blog de maquillaje...Responder ahora
Avatar de Usuario de Katyushka MakeupMensaje de: Katyushka Makeup

Hola a tod@s! ¿Cómo va la semana? Soy nueva en este foro y me gustaría compartir este vídeo. Se trata de...Responder ahora
Avatar de Usuario de Katyushka MakeupMensaje de: Katyushka Makeup

ENCUESTA
VotarVer ResultadosVer Más
COPYRIGHT © Grupo ECOticias SL TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS