Una nueva técnica permitirá crioconservar especies forestales en peligro de extinción

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Una nueva técnica permitirá crioconservar especies forestales en peligro de extinción
Material genético de especies forestales como cedro, melina, madero negro, terminalia, cenízaro, vochysias y pilón podrán ser guardadas y estudiadas para posteriores usos industriales o de apoyo al ambiente, gracias a la técnica de la crioconservación implementada por la investigadora de la Escuela de Biología del Instituto Tecnológico de Costa Rica (ITCR) la doctora Ana María Abdelnour Esquivel. La crioconservación o sistema criogénico de almacenamiento, es un proceso de congelamiento a ultra bajas temperaturas y que ha probado ser un método eficiente para detener el reloj biológico de los organismos.
Enviado por: ECOticias.com / Red / Agencias, 15/06/2010, 16:53 h | (419) veces leída

En este método el material genético, se recolecta y mantiene en nitrógeno líquido a ultra bajas temperaturas; usualmente a -196 grados centígrados, después de acondicionarlo para resistir la congelación.


Como resultado de este congelamiento, el metabolismo del germoplasma se detiene, y se evita cualquier posibilidad o riesgo de mutaciones del material lo que produce que el mismo permanezca almacenado por tiempo indefinido sin que sufra modificaciones.


“El interés de trabajar con especies forestales en peligro de extinción, surgió porque así se podría poner a disposición de los mejoradores e instituciones encargadas de mantener el material genético; los protocolos para el almacenamiento de las especies de interés, principalmente de aquellas especies que se consideran problemáticas para el almacenamiento y de esta forma puedan estar siempre disponibles para ser utilizadas en mejoramiento.” Afirmó Abdelnour.


Pasos de la crioconservación


Para almacenar germoplasma, existen varias etapas que se deben desarrollar, como la selección y aislamiento del explante: para seleccionar el material se deberán tomar en cuenta factores como la estructura genética de la población y el germoplasma disponible. Se pueden almacenar ápices, meristemos, semillas, embriones cigóticos y somáticos, polen, células y protoplastos.


Se recomienda que para una mejor conservación del germoplasma y lograr una verdadera estabilidad genética, el material sea tan joven y meristemático como sea posible, así resisten mejor el congelamiento. Sin embargo, el factor decisivo en la selección del material a conservar es la disponibilidad de la técnica de cultivo in vitro, es por eso que Abdelnour indica que no siempre se puede utilizar el método de crioconservación; ya que primero se debe preparar el material que se desea almacenar, conocer del tema de cultivo de tejidos y hacer la investigación pertinente a cada especie, lo que representa costo y tiempo.

Por otro lado un pretratamiento y crioprotección, que consiste en cultivar material biológico durante unas horas o días en presencia de sustancias llamadas crioprotectores de manera que el material se prepara para soportar el proceso de crioconservación. Para la etapa de congelamiento se utilizan tubos de polipropileno (criotubos) de varios volúmenes siendo los de uno y 1’5 mililitros los más utilizados. Se presentan tres opciones de congelamiento: Congelamiento rápido, el cual es el método más simple y el más utilizado en los protocolos desarrollados más recientemente. Consiste en sumergir el material a conservar en el nitrógeno líquido. El congelamiento escalonado, el material se somete a sucesivas temperaturas por debajo de los 0 grados centígrados y se mantiene en cada una de ellas durante cierto tiempo hasta luego almacenarse en nitrógeno líquido. Por último, el congelamiento lento, donde se utilizan congeladores programables de manera que la velocidad de enfriamiento puede ser controlada y los resultados son precisos.


El almacenamiento se realiza en nitrógeno líquido o en algunos casos en nitrógeno en estado gaseoso y siempre que el material se mantenga entre -150 a -196 grados centígrados se puede mantener por tiempo indefinido. En la mayoría de casos el descongelamiento se realiza por inmersión de los criotubos que contienen las muestras en baños de agua a 40 grados centígrados por 1 o 2 minutos.


Del mismo modo, la recuperación es cualquier tratamiento al que se someta el material después del descongelamiento. Puede ser a través del lavado o dilución de los crioprotectores para evitar efectos tóxicos debidos al contacto del material por largo tiempo con esas sustancias.


De acuerdo a la investigadora, “es importante que las instituciones gubernamentales y el TEC, tomen conciencia sobre la urgencia de mantener colecciones de material vegetal, para su posterior estudio, para así, evitar la pérdida de acervos genéticos y de esta forma poder obtener beneficios posteriores de los mismos.”

 

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