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Kankyo Tannier nos da las claves de la magia del silencio en la era de la tecnológica

El silencio para Kankyo tiene un significado muy diferente al del resto de los mortales y ella misma nos explica como alcanzarlo y la importancia de saber encontrarlo, siendo consciente del presente, del aquí y ahora como asegura la monja.
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Fecha de publicació: 06/11/2017, 12:06 h | (56) veces leída
Kankyo Tannier se define a si misma como una monja budista zen. Después de vivir retirada en un monasterio e instalarse en una cabaña en el campo entre caballos ha querido volver a la ciudad para compartir su peculiar filosofía de vida. Su cálida sonrisa es la mejor presentación de 'La magia del silencio', el libro en el que comparte las claves para aprender a vivir en un mundo invadido por las redes sociales, las prisas y el ruido.
El silencio para Kankyo tiene un significado muy diferente al del resto de los mortales y ella misma nos explica como alcanzarlo y la importancia de saber encontrarlo, siendo consciente del presente, del aquí y ahora como asegura la monja.
CHANCE: ¿Qué es el silencio?
Kankyo Tannier: El silencio del que hablo no está tanto en la falta de ruido exterior, porque cuando se vive en una ciudad como Madrid o una ciudad grande evidentemente nuestro entorno está lleno de ruido. Lo que explico sobre todo es como volver a encontrar el silencio que cada persona lleva dentro. Todos tenemos dentro de nosotros una gran calma y una gran presencia así que explico como reencontrarla para que en cualquier momento podamos encontrarla y dejar de lado el estrés.
CH: Suena fácil, pero ¿Cómo encontramos esa calma?
K.T: En el libro hay muchos ejercicios diferentes, ya que cada persona es diferente y lo que quería era ofrecer una gama amplia para que cada cual encontrase el suyo. Pero tienes razón no es fácil y la idea principal es repetir, mi pequeño eslogan es "repetir, repetir, repetir" y aunque parece una tontería es así. Es decir, esto exige trabajo.
CH: ¿Y qué podemos conseguir gracias a este trabajo?
K.T: Algo mágico porque en cualquier situación sabemos que tenemos en nuestra disposición la capacidad de estar presentes en el momento. Lo que crea el sufrimiento en el ser humano a veces es proyectarnos demasiado en el futuro o demasiado en el pasado, pro ejemplo me he encontrado a muchísimos periodistas en estos últimos días y sé que al mismo tiempo que estamos charlando están reflexionando sobre que tienen que hacer después, que también es normal... pero se puede aprender a estar aquí, como estamos ahora hablando, y de esta forma la vida se hace mucho más sabrosa, realmente sentirnos vivos y eso es mágico.
CH: ¿Cuál ha sido tu experiencia hasta llegar a este punto?
K.T: Yo empecé la practica de la meditación, que bueno incluye el silencio, en el año 2.000 y como realmente me llegó muy hondo enseguida tuve esa chispa de la magia, al principio muy poquito y ya luego ha ido aumentando. Realmente fue una experiencia muy hermosa y muy bella y me instale en un monasterio abandonado unos meses después, pero por supuesto no es necesario vivir en un monasterio para experimentar el silencio, que eso quede claro. Ahora doy clases de meditación y sigo practicando yo misma para intentar explicar como hacerlo.
CH: ¿Cuando abandonas la naturaleza parra visitar este mundo en el que vivimos los demás, cómo afrontas ese cambio?
K.T: Yo nací en París así que conozco bien la ciudad y el principio de la meditación es estar en el lugar en el que uno está, así que cuando estoy en la ciudad acepto que estoy en la ciudad y cuando estoy en la naturaleza acepto que estoy en la naturaleza. Lo que sería triste es estar aquí y echar de menos a mis caballos, así que se trata de reaprender la felicidad y es estar en lo que se vive y de vivirlo realmente, pero aun así me parece que hay demasiado hormigón en el planeta.
CH: Hablas en tu libro de que el silencio tiene un factor curativo...
K.T: Puede ser curativo porque a base de añadir sonidos y actividades, estamos todo el rato con los teléfonos y eso crea mucho ruido. Y eso nos impide conectarnos con nosotros mismos, es como si todo el rato estuviéramos catapultados fuera. En la tele, en el teléfono... todo eso hace un efecto aspiración y mientras nuestra cabeza está ahí, aspirada, en nuestro cuerpo quedan emociones y cuando veamos cosas por ejemplo un tanto agresivas eso genera emociones negativas en nuestro cuerpo y no nos damos cuenta porque estamos atrapados por el teléfono y eso se va acumulando generando estrés y ruido.
CH: ¿Cómo puede afectar a las futuras generaciones está revolución tecnológica que vivimos?
K.T: Lo que creo es que en este momento, en estos días en concreto, estamos en el peor momento, Solo hace diez años que las redes sociales existen y parece que llevan toda la vida y es algo muy reciente. Hemos recibido eso pero no hemos aprendido un comportamiento adecuado frente a esas herramientas. Yo utilizo mucho internet, pero creo que ahora es necesario aprender usarlas de manera consciente y es muy difícil porque son herramientas que nos invitan a zapear, de ir de aquí a allá. Por eso en este momento es muy importante la meditación, para ser consciente de nosotros mismos.
CH: ¿Cómo explicaríais a alguien que nunca ha escuchado hablar de meditación, en qué consiste?
K.T: De hecho como sinónimo del silencio podríamos decir que reencontrarnos con la sencillez, así lo explicaría. Aprender también a callarse, a saber lo que hacemos en tiempo real para no ser robots, no hacer las cosas mecánicamente. Creo que el ser humano del futuro tiene que hacerse consciente. Es la revolución interior.
CH: ¿Qué te ha llevado a compartir tu filosofía de vida?
K.T: Pues evidentemente con todo esto, podría decidir quedarme en mi casa con mis animales, pero a mi me gusta mucho compartir y desde siempre recibo en terapia o en meditación y veo que muchos seres humanos están perdidos y quería compartir algunas claves para simplemente vivir mejor.
CH: ¿Has tenido que renunciar a algunas cosas de tu vida para encontrar esa paz?
K.T: No, porque se hizo progresivamente. No creo en los cambio radicales o en los buenos propósitos. En el budismo decimos que un buen cambio es aquel que se va a poder mantener en el tiempo. En el libro propongo un camino progresivo.
CH: ¿Hubieras encontrado esta paz si no fuera de la mano del budismo?
K.T: Sí, tuve una religión católica y mis padres eran muy practicante y descubrí ahí la base de compartir y estar unidos a los demás.
CH: Sé que estás en contra del consumismo ¿A que afecta a nuestra vida?
K.T: Primero crea más contaminación en la tierra y hace a las personas más prisioneras. Si para ser feliz tenemos que tener el iPhone 10 vamos a tener que trabajar mucho, un tiempo que podríamos haber empleado en estar con amigos u otras cosas. Después, cuando tengamos el aparato vamos a tener que aprender como funciona, un aparato complicado, y encima vamos a vivir con miedo a que nos lo roben en el miedo... el consumo a ultranza nos hace la vida más difícil, entonces para paliar eso cuando nos remontamos al origen, cuando rebobinamos tenemos que saber que nos dice que teniendo ese objeto vamos a estar mejor. Para resumir, creo que se trata de reducir el consumo porque eso libera tiempo para cosas más humanos.
CH: Defiendes en tu libro que consumimos sufrimiento, explícanos esta teoría...
K.T: Ese es un punto del clave del budismo y es que nosotros nos alimentamos de todo lo que hacemos y hay muchos objetos que están fabricados en Asía u otros lugares de forma terrible. Las personas viven en la fábrica, duermen en la zona de trabajo y mueren jóvenes y y yo cuando soy consciente de eso se me facilita el no comprar. Cuando reciba el objeto voy a recibir ese sufrimiento y va a crear en mi un malestar físico.
CH: ¿Qué puede aportar el silencio?
K.T: Puede aportar una nueva visión de la vida y una vida que tenga más sentido y que nos ligue con el entorno y resto de seres humanos. Hay que reaprender una nueva relación con las cosas.

Kankyo Tannier se define a si misma como una monja budista zen. Después de vivir retirada en un monasterio e instalarse en una cabaña en el campo entre caballos ha querido volver a la ciudad para compartir su peculiar filosofía de vida. Su cálida sonrisa es la mejor presentación de 'La magia del silencio', el libro en el que comparte las claves para aprender a vivir en un mundo invadido por las redes sociales, las prisas y el ruido.

El silencio para Kankyo tiene un significado muy diferente al del resto de los mortales y ella misma nos explica como alcanzarlo y la importancia de saber encontrarlo, siendo consciente del presente, del aquí y ahora como asegura la monja.

CHANCE: ¿Qué es el silencio?

Kankyo Tannier: El silencio del que hablo no está tanto en la falta de ruido exterior, porque cuando se vive en una ciudad como Madrid o una ciudad grande evidentemente nuestro entorno está lleno de ruido. Lo que explico sobre todo es como volver a encontrar el silencio que cada persona lleva dentro. Todos tenemos dentro de nosotros una gran calma y una gran presencia así que explico como reencontrarla para que en cualquier momento podamos encontrarla y dejar de lado el estrés.

CH: Suena fácil, pero ¿Cómo encontramos esa calma?

K.T: En el libro hay muchos ejercicios diferentes, ya que cada persona es diferente y lo que quería era ofrecer una gama amplia para que cada cual encontrase el suyo. Pero tienes razón no es fácil y la idea principal es repetir, mi pequeño eslogan es "repetir, repetir, repetir" y aunque parece una tontería es así. Es decir, esto exige trabajo.

CH: ¿Y qué podemos conseguir gracias a este trabajo?

K.T: Algo mágico porque en cualquier situación sabemos que tenemos en nuestra disposición la capacidad de estar presentes en el momento. Lo que crea el sufrimiento en el ser humano a veces es proyectarnos demasiado en el futuro o demasiado en el pasado, pro ejemplo me he encontrado a muchísimos periodistas en estos últimos días y sé que al mismo tiempo que estamos charlando están reflexionando sobre que tienen que hacer después, que también es normal... pero se puede aprender a estar aquí, como estamos ahora hablando, y de esta forma la vida se hace mucho más sabrosa, realmente sentirnos vivos y eso es mágico.

CH: ¿Cuál ha sido tu experiencia hasta llegar a este punto?

K.T: Yo empecé la practica de la meditación, que bueno incluye el silencio, en el año 2.000 y como realmente me llegó muy hondo enseguida tuve esa chispa de la magia, al principio muy poquito y ya luego ha ido aumentando. Realmente fue una experiencia muy hermosa y muy bella y me instale en un monasterio abandonado unos meses después, pero por supuesto no es necesario vivir en un monasterio para experimentar el silencio, que eso quede claro. Ahora doy clases de meditación y sigo practicando yo misma para intentar explicar como hacerlo.

CH: ¿Cuando abandonas la naturaleza parra visitar este mundo en el que vivimos los demás, cómo afrontas ese cambio?

K.T: Yo nací en París así que conozco bien la ciudad y el principio de la meditación es estar en el lugar en el que uno está, así que cuando estoy en la ciudad acepto que estoy en la ciudad y cuando estoy en la naturaleza acepto que estoy en la naturaleza. Lo que sería triste es estar aquí y echar de menos a mis caballos, así que se trata de reaprender la felicidad y es estar en lo que se vive y de vivirlo realmente, pero aun así me parece que hay demasiado hormigón en el planeta.

CH: Hablas en tu libro de que el silencio tiene un factor curativo...

K.T: Puede ser curativo porque a base de añadir sonidos y actividades, estamos todo el rato con los teléfonos y eso crea mucho ruido. Y eso nos impide conectarnos con nosotros mismos, es como si todo el rato estuviéramos catapultados fuera. En la tele, en el teléfono... todo eso hace un efecto aspiración y mientras nuestra cabeza está ahí, aspirada, en nuestro cuerpo quedan emociones y cuando veamos cosas por ejemplo un tanto agresivas eso genera emociones negativas en nuestro cuerpo y no nos damos cuenta porque estamos atrapados por el teléfono y eso se va acumulando generando estrés y ruido.

CH: ¿Cómo puede afectar a las futuras generaciones está revolución tecnológica que vivimos?

K.T: Lo que creo es que en este momento, en estos días en concreto, estamos en el peor momento, Solo hace diez años que las redes sociales existen y parece que llevan toda la vida y es algo muy reciente. Hemos recibido eso pero no hemos aprendido un comportamiento adecuado frente a esas herramientas. Yo utilizo mucho internet, pero creo que ahora es necesario aprender usarlas de manera consciente y es muy difícil porque son herramientas que nos invitan a zapear, de ir de aquí a allá. Por eso en este momento es muy importante la meditación, para ser consciente de nosotros mismos.

CH: ¿Cómo explicaríais a alguien que nunca ha escuchado hablar de meditación, en qué consiste?

K.T: De hecho como sinónimo del silencio podríamos decir que reencontrarnos con la sencillez, así lo explicaría. Aprender también a callarse, a saber lo que hacemos en tiempo real para no ser robots, no hacer las cosas mecánicamente. Creo que el ser humano del futuro tiene que hacerse consciente. Es la revolución interior.

CH: ¿Qué te ha llevado a compartir tu filosofía de vida?

K.T: Pues evidentemente con todo esto, podría decidir quedarme en mi casa con mis animales, pero a mi me gusta mucho compartir y desde siempre recibo en terapia o en meditación y veo que muchos seres humanos están perdidos y quería compartir algunas claves para simplemente vivir mejor.

CH: ¿Has tenido que renunciar a algunas cosas de tu vida para encontrar esa paz?

K.T: No, porque se hizo progresivamente. No creo en los cambio radicales o en los buenos propósitos. En el budismo decimos que un buen cambio es aquel que se va a poder mantener en el tiempo. En el libro propongo un camino progresivo.

CH: ¿Hubieras encontrado esta paz si no fuera de la mano del budismo?

K.T: Sí, tuve una religión católica y mis padres eran muy practicante y descubrí ahí la base de compartir y estar unidos a los demás.

CH: Sé que estás en contra del consumismo ¿A que afecta a nuestra vida?

K.T: Primero crea más contaminación en la tierra y hace a las personas más prisioneras. Si para ser feliz tenemos que tener el iPhone 10 vamos a tener que trabajar mucho, un tiempo que podríamos haber empleado en estar con amigos u otras cosas. Después, cuando tengamos el aparato vamos a tener que aprender como funciona, un aparato complicado, y encima vamos a vivir con miedo a que nos lo roben en el miedo... el consumo a ultranza nos hace la vida más difícil, entonces para paliar eso cuando nos remontamos al origen, cuando rebobinamos tenemos que saber que nos dice que teniendo ese objeto vamos a estar mejor. Para resumir, creo que se trata de reducir el consumo porque eso libera tiempo para cosas más humanos.

CH: Defiendes en tu libro que consumimos sufrimiento, explícanos esta teoría...

K.T: Ese es un punto del clave del budismo y es que nosotros nos alimentamos de todo lo que hacemos y hay muchos objetos que están fabricados en Asía u otros lugares de forma terrible. Las personas viven en la fábrica, duermen en la zona de trabajo y mueren jóvenes y y yo cuando soy consciente de eso se me facilita el no comprar. Cuando reciba el objeto voy a recibir ese sufrimiento y va a crear en mi un malestar físico.

CH: ¿Qué puede aportar el silencio?

K.T: Puede aportar una nueva visión de la vida y una vida que tenga más sentido y que nos ligue con el entorno y resto de seres humanos. Hay que reaprender una nueva relación con las cosas.

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