LA MANADA ZOMBIE

Tomando como referencia a Niles Eldredge, toda una institución en el asunto de la biodiversidad, nos dice que, claramente, la especie humana es el problema. El cambio de paradigma tiene que ser radical… para sobrevivirnos a nosotros mismos.

“A pesar de que es cierto que la vida, tan increíblemente resiliente, siempre se ha recobrado (aunque solo después de periodos muy largos) después del pulso de una extinción mayor, lo ha hecho solo después de que la causa del evento de extinción haya desaparecido. Esa causa, en el caso de la Sexta Extinción, somos nosotros, los Homo sapiens. Esto quiere decir que podemos continuar en el camino hacia nuestra propia extinción o, preferiblemente, podemos modificar nuestro comportamiento hacia los ecosistemas globales de los cuales aún formamos una parte importante. Esto último debe suceder antes de que se declare como terminada la Sexta Extinción y de que la vida pueda otra vez rebrotar”. No lo digo yo.  Lo dice Niles Eldredge, Ph.D., paleontólogo, Encargado Jefe de la exhibición permanente “Sala de la Biodiversidad” (Hall of Biodiversity) del Museo de Historia Natural de Nueva York y profesor adjunto de la City University de Nueva York. Ha dedicado su carrera al estudio de la teoría de la evolución a través del registro fósil y ha publicado sus opiniones en más de 160 artículos científicos, revisiones y libros. Su libro más reciente se titula “La Vida en el Balance: La Humanidad y la Crisis de la Biodiversidad”.

Niles lo dice de una forma muy elegante. Yo lo voy a decir de una forma más brusca: nosotros somos el problema. La vida no recobrará su brío en Gaia hasta que nosotros no desaparezcamos de una puñetera vez. Tenemos libre albedrío y somos capaces de lo mejor y de lo peor, pero siempre acabamos eligiendo el segundo camino. ¿Por qué? Porque, en su momento, decidimos que la vida material era la única posible y que cualquier consideración espiritual que pusiera límites a nuestras ansias de expansión debía ser rechazada. El resultado es claro: hemos provocado una crisis climática y según algunos expertos ya desaparecen 30 mil especies cada año, unas 3 cada hora. El ritmo es devastador. En 100 años el escenario terrestre podría haber cambiado por completo si el clima se calienta hasta dos o tres grados y si no conservamos las reservas de diversidad que, hasta ahora, han convertido la Tierra en un planeta paradisíaco.
En 2050, o incluso antes, podríamos acercarnos a los 10 mil millones de personas. El planeta podría soportarlo. Pero no puede con la avaricia de unos pocos. Desgraciadamente, si algunos de estos  millones pudieran, pasarían a convertirse en esa minoría que amasa fortunas y que corrompe, destroza y arrasa con todo a su paso. ¿Qué hacer? Ora et labora. Haz todo lo que puedas para contrarrestar la situación con una vida digna, profunda, consciente, armónica y compasiva. Pasa con levedad por el planeta. Lo demás está en manos de la Providencia. ¿Cuál es su plan? Sea cual sea,  yo he dicho: “¡Basta!”. No voy a ser cómplice de más devastación. Trabajaré cuanto pueda para evitar la destrucción. Que pase lo que tenga que pasar, pero no con mi complicidad. Mi humilde esfuerzo quizás no consiga evitar que lleguemos a un escenario devastador, pero, si no consigo salvar el planeta, tal vez sí consiga proteger mi corazón, que también es relevante. Hay que salvar el mundo pero es más trascedente salvar el alma del mundo. Y de eso nadie habla… Y, si antes no conservamos nuestras almas con una cierta claridad, dad por seguro que el mundo camina hacia la destrucción. Porque hay una relación causa efecto entre un asunto y el otro… No, no quiero ser un zombie más caminando y depredando por una urbe sin alma y sin consciencia…

Ángeles Parra es directora de BioCultura


Tomando como referencia a Niles Eldredge, toda una institución en el asunto de la biodiversidad, nos dice que, claramente, la especie humana es el problema. El cambio de...

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Angeles Parra

Presidenta de la Asosicación Vida Sana, Directora de BioCultura y Responsable de Actividades.