Los secretos climáticos del hielo glacial de Europa

  • El estudio de esporas, polen y partículas de carbón fosilizados en el hielo glacial hace miles de años, ha demostrado que la prosperidad y los fracasos del pasado de Europa, han sido impulsados ​​por ciertos cambios climáticos. ECOticias.com - ‘El Periódico Verde’ presentan este novedoso y esclarecedor estudio.

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El trabajo fue publicado en Geophysical Research Letters y se basó en el análisis de polen, carbón vegetal, esporas y otros contaminantes hallados en el hielo del glaciar Colle Gnifetti, situado en la frontera ítalo-suiza. Los cambios en la composición de estos microfósiles se corresponden con importantes eventos climáticos como la Pequeña Edad del Hielo y también con algunas erupciones volcánicas.

En lo profundo del hielo

Este primer análisis de microfósiles que se han conservados en lo profundo de los glaciares europeos revela evidencias de contaminación del aire en etapas anteriores a las que se esperaba y se constató que ya en aquellas épocas existían las especies invasoras, puesto que aparecieron granos de polen de cultivos no nativos. Esto implica que la industrialización y el trasvase de semillas comenzaron un siglo antes de lo que se creía.

Cruzando datos

Las fuentes históricas existentes registran eventos importantes como sequías, graves inundaciones o hambrunas. El estudio de los datos de los glaciares ayuda a comprender el clima y el uso que se le daba a la tierra cuando sucedieron dichos tales eventos, brindándoles un contexto y una situación territorial.

Los científicos que han llevado a cabo el estudio, destacan que los descubrimientos que ellos hicieron en el núcleo del hielo y las evidencias que encontraron, no eran suficientes y que fue importante contar con fuentes históricas que completasen el cuadro ambiental y social para tener una idea clara de lo que sucedió. Estos antecedentes son fundamentales para luchar contra el cambio climático actual.

El primero de Europa

Esta es la primera vez que se lleva a cabo en Europa la extracción de núcleos de hielo (uno de tenía 82 y el otro, 75 metros de largo) para buscar microfósiles. En Groenlandia, América del Sur y Asia se quitaron núcleos de hielo, pero no se tenía la amplitud de registros históricos escritos para correlacionarlos, con los datos aportados por los microfósiles.

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A lo largo de los siglos, la lluvia la nieve y el viento transportaron diversos elementos desde sitios tan lejanos como el norte de África o las islas británicas que acabaron en el centro del glaciar Colle Gnifetti, que se eleva 4.450 metros sobre el nivel del mar, lo que significa que es probable que gran parte del hielo nunca se haya derretido y conserve las capas de forma cronológica.

Evidencias claras

El estudio de los núcleos de hielo puede ayudar a señalar e identificar las distintas relaciones que existen entre el pasado y lo que está sucediendo en el continente en la actualidad, en referencia a los registros climáticos inherentes al hielo. También permiten estudiar el desarrollo del vínculo que existe, entre la civilización humana y los cambios en el clima.

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Esto quedó muy patente ante la comprobación de que había trazas de contaminación del aire que databan de épocas anteriores a las que se preveían, por lo que es evidente que en el registro cronológico que se infiere por las capas de hielo, la quema de combustibles fósiles apareció antes de lo que se esperaba, un dato que podría tener implicaciones importantes para la modelización del actual cambio climático global.

El descubrimiento de polen de plantas europeas no nativas de la zona, que evidentemente fueron llevadas allí, demuestra los problemas ecológicos creados por el transporte de especies invasoras llevadas de un continente a otro, no es nuevo y es claramente una consecuencia directa del aumento de las actividades comerciales y los viajes.

 

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