La importancia del IoT en la generación renovable

  • La forma que tenemos de producir y consumir energía está cambiando de manera más que notable a medida que se afianza la lucha contra el cambio climático y crece la conciencia medioambiental.

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Alcanzar un futuro sostenible pasa, entre otras cosas, por convertir las energías renovables en la fuente de energía más extendida (y si es posible, la única). Lo que quizás no se suele comentar tanto es el importante papel que juega la tecnología y la digitalización en el logro de los objetivos de sostenibilidad, y en particular en la optimización de los sistemas de producción de energía limpia.

Así es, los avances tecnológicos, cuya punta de lanza la conforman fenómenos como el famoso IoT (Internet of Things), se presentan como una herramienta indispensable para aumentar la eficiencia en la generación de energías renovables. Con este tipo de tecnologías —que puede adquirir diversidad de formas— no solo es previsible aumentar la eficiencia y la inteligencia de las instalaciones y la producción, sino también del consumo, la estabilidad y la correcta distribución de la energía.

La capacidad del IoT, por tanto, puede abarcar varios de los ámbitos del recorrido que hace la tecnología, desde su generación hasta su consumo en nuestros hogares.

En la faceta de generación de energía, el uso de esta tecnología puede contribuir al logro de varios objetivos importantes como pueden ser la maximización del rendimiento de los parques a través del acceso remoto mediante una VPN a datos fiables relativos a la producción y a la capacidad; a reducir costes relacionados con fallos en equipos, a cuestiones de mantenimiento (en concreto, a través de un mantenimiento más basado en la predicción y la prevención, que en la resolución de averías) y problemas derivados de la inactividad; a la coordinación de variedad de dispositivos de fabricantes diversos con el fin de evitar dependencias; o la gestión (remota) de instalaciones de gran tamaño o de difícil acceso, entre otras cosas.

Algunas de las ventajas más destacadas del IoT en sus aplicaciones en renovables tienen que ver con temas relacionados con la predicción y la anticipación de la producción, y con la detección de caídas energéticas y fallos del sistema de forma inmediata. También apoya en términos de automatización en el control de las plantas eléctricas, y en la mejora de la gestión de la red para lograr más estabilidad y fiabilidad en el sistema.

Además, contribuye de manera notable a las tareas de integración de diversas fuentes de energía renovable y sus sistemas de almacenaje (permitiendo crear redes inteligentes mejor distribuidas y con mayores posibilidades de descentralización). Y no podemos olvidar que ayuda a optimizar, a través de la monitorización, las tareas de gestión de la cadena de suministro, permitiendo conocer al detalle el estado de la misma y detectando los puntos que deben mejorarse.

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La IOT es, en definitiva, una herramienta muy potente para el tratamiento de datos (desde datos climáticos, meteorológicos o coyunturales, hasta informaciones más técnicas) y, con ello, para la maximización del rendimiento de la producción energética. Se trata de un medio para hacer de las renovables una alternativa mucho más resiliente, más resistente a los contratiempos externos, más eficiente y mejor integrada. Con la IOT, el futuro ha llegado a las renovables, y la perspectiva con este nuevo aliado, sin duda, es halagüeña.

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