Los videojuegos de autor y los desarrolladores independientes protagonizan la segunda jornada del Gamelab 2017

  • Tras recibir el Premio de Honor en los galardones de la Academia de las Artes y las Ciencias Interactivas 2017, otorgados el pasado miércoles en el marco del evento barcelonés, Richard Garriott se convirtió en uno de los principales focos de interés de la segunda jornada de la conferencia, con dos intervenciones en el auditorio principal: la primera, una entrevista general, y la segunda, una clase maestra sobre creación de videojuegos.

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La creación de videojuegos es un proceso colectivo y, en muchas ocasiones, la influencia de la industria y el peso de la grandes producciones hace complicado que se vean videojuegos diferentes. En la segunda jornada del Gamelab 2017, el evento internacional del sector del videojuego que se celebra en Barcelona, la voz cantante la han llevado los creadores de videojuegos de culto como Fumito Ueda (ICO, Shadow of the Colossus, The Last Guardian) y otros creadores de juegos independientes, como Richard Garriott o Dino Patti.

Tras recibir el Premio de Honor en los galardones de la Academia de las Artes y las Ciencias Interactivas 2017, otorgados el pasado miércoles en el marco del evento barcelonés, Richard Garriott se convirtió en uno de los principales focos de interés de la segunda jornada de la conferencia, con dos intervenciones en el auditorio principal: la primera, una entrevista general, y la segunda, una clase maestra sobre creación de videojuegos.

Garriott recomienda a los jóvenes desarrolladores de videojuegos que busquen la originalidad en sus creaciones. “A veces, no debemos escuchar a los que tienen el dinero, y escuchar más nuestros conocimientos y sentimientos”, ha defendido. Por ello, el creador de juegos clásicos como la saga Ultima y Tabula Rasa afirma que hay que ser independiente para poder innovar, ya que “las grandes compañías no toman riesgos drásticos”.

Además, el que es considerado el padre de los juegos multijugador 'online' y del término 'avatar' también habló sobre los aspectos que hacen que una idea para un videojuego, es decir, una propiedad intelectual, salga adelante. Según Garriott, hay dos aspectos que hacen destacar a un videojuego: su mecánica de juego y su apartado gráfico, y el mejor momento para crearlo es cuando una plataforma es nueva o acaba de aparecer.

Consciente de que el constante avance de las tecnologías podría dejar atrás sus videojuegos, Garriott comenzó a invertir sus esfuerzos en desarrollar la propiedad intelectual con Ultima IV, la cuarta entrega de la saga, que vio la luz en 1985. Su consejo para desarrolladores en este sentido es trabajar en “la investigación en campos ajenos a los videojuegos, en busca, por ejemplo, de terminología, símbolos, problemas sociales contemporáneos, la cultura, el lenguaje y la historia”, para hacer que el producto restante valga la pena.

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Por su parte, Dino Patti, desarrollador de videojuegos independientes, también intervino en la conferencia de la ciudad condal. En su charla explicó como, al contrario que la mayor parte de creadores de la industria, su carrera empezó en un gran estudio como Playdead, donde colaboró en títulos como Inside y Limbo, para después dejarla y dedicarse a proyectos producciones propias.

FUMITO UEDA, EL 'AUTOR' CON MAYÚSCULAS

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No obstante, el protagonismo absoluto de la jornada lo ha acaparado un creador de videojuegos cuyas obras, elevadas a la categoría de juegos de autor, le han hecho convertirse en un icono y en el mayor reclamo el Gamelab 2017. Se trata de Fumito Ueda, el responsable de dos juegos de culto para PlayStation 2, como ICO (2001) y Shadow of the Colossus (2005), y también para PlayStation 4, como The Last Guardian (2016).

Entre la vorágine de entrevistas y de 'fans' requiriéndole para firmarles un autógrafo o tomarse una foto con ellos, Ueda ha dado algunas claves sobre lo que hace que sus videojuegos sean tan admirados. Uno de estos rasgos es la singularidad. “Cuando pienso una idea, pienso en si se podría expresar en otras artes. Voy quitando las ideas que coinciden, y lo que me queda es el videojuego”, explica.

En cuanto al proceso de creación de los videojuegos, Ueda hace especial énfasis en el apartado visual. “Empiezo la creación por lo visual, e intento imaginar en imágenes cómo será el videojuego cuando esté terminado”. No obstante, siempre se presentan dificultades, ya que reconoce que nunca consigue exactamente lo que se busca, “aunque hay puntos críticos en los que no se puede ceder”, asevera.

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La comunicación y la relación entre los personajes es otros de los aspectos en lo que sus juegos destacan con respecto al resto y así hacer conceder veracidad al mundo de ficción. “En muchos juegos reales la interacción se reduce a punto o línea, a espadas o pistolas y acciones limitadas. Intento que la interacción sea más estrecha, y tocar es muy importante en ese proceso, por eso en mis juegos los personajes se dan la mano o el protagonista se sube a Trico (el dragón-perro que aparece en The Last Guardian)”, argumenta Ueda.

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